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por Alatriste
Al subir a su coche noto como mi corazón late con fuerza. Por momentos creo que ella lo esta oyendo. Tan cerca, allí sentada. Segura ante el volante. Mientras habla gira su cabeza para poder confirmar con su mirada mi interés con el tema o simplemente para interrogarme. Aumenta el ritmo cardiaco, la sudoración se hace evidente.- Tengo que pasarme por mi trabajo, será un momento. - Dice ella.
- De acuerdo -
Después de recorrer la ciudad durante diez minutos y hablar aceleradamente pisándonos en muchas ocasiones, el ritmo inicial se tranquiliza. La música que suena en su coche amansa la situación.
- Entraremos desde el parking -
Su vehículo se para ante la barrera y espera a que se levante, después empezamos a subir por unas rampas hasta llegar a una planta elevada. Aparca y nos bajamos del coche. Sigue hablando. Va con paso firme, no se para. Su voz se amplifica entre las columnas y coches iluminados con luz mortecina. Salimos del parking y directamente accedemos a un largo pasillo pobremente iluminado donde por la distribución de las puertas, tiene más aspecto de hotel que de oficinas. En cada puerta un rotulo comercial confirma la existencia de pequeñas empresas.
Se detiene y abre la cerradura de seguridad de la puerta. Entra y enciende la luz.
- Pasa, siéntate ..En un momento acabo.
Me indica una mesa y ella se sitúa en la mesa de al lado, enciende el ordenador e inicia la consulta. Ahora yo puedo verla con tranquilidad. Ella se enfrasca en el tema que nos ha traído hasta su oficina y yo empiezo mi disección.
Su cabellera rubia con finas mechas que se rizan baja por sus hombros, sus labios lucen un carmín rojo intenso, su piel se ve suave y tostada por el sol, ojos almendrados, ojos marrones. Un body de lycra marrón marca sus formas. Sus pechos prisioneros en su sujetador mantienen una actitud desafiante. Dedos largos, uñas de porcelana. Cada vez aumentan la percepción de que estoy con alguien que se quiere y le gusta cuidarse. Segura de sí misma. Independiente. Me levanto y miro por la ventana, en la calle apenas pasa gente. Es sábado y pocas personas transitan por allí. Al volver a mirarla me cruzo con su sonrisa.
- Ya acabo
-Tranquila, estoy muy bien en tu compañía – suena a cumplido pero cierto, me arrepiento de la frase poco afortunada.
Me vuelve a sonreír. Vuelvo a la mesa y busco en mi bolsa. Saco mi pequeña cámara digital. Y disparo una foto captando su cara. Me sonríe y provocativamente me saca la lengua. Me turba y excita a la vez. Sigo haciendo fotos. Sigo captando detalles. Tu escorzo. Su cabellera. Su mano sobre el ratón. Sus uñas de porcelana. Robando imágenes. Le miro y me mira. Sonríe y en un gesto.
-¿Sabes? Me gusta que me fotografíen. Me dice guiñándome un ojo
Se levanta y me hace sentar. Se pone derecha adelantando una pierna y extendiendo así su falda de lino que marca el contorno. Gira la cara con mirada maliciosa. Clic. Se mece el cabello . Clic, Gira el cuerpo en un sentido y el cabello y su cabeza en otro Foto vertical.. Clic Me mira con complicidad y con sus manos levanta la lacra dejando a la vista sus pechos prisioneros del wonder bra. Clic. Con las manos sujeta los tirantes y presiona lateralmente sus pechos. Clic Se sienta en el brazo del sofá tirando la cabeza hacia atrás y abriendo las piernas todo lo que la falda larga le permite. Clic. Se levanta y desabrochando la falda la deja caer sobre sus pies. Unas piernas largas y torneadas suben hasta la cintura. Su vientre cubierto por unas braguitas que hacen conjunto con su sujetador. Clic. Vuelve a sentarse en el brazo del sofá. Abre las piernas, las braguitas dibujan un triangulo que se pierde en su entrepierna. Clic. Desliza el tirante por sus brazos aflojándolos se pone de rodillas en el sofá y tira el cuerpo hacia delante los pechos están a punto de quedar libres. Clic. Se da la vuelta y de rodillas también me deja ver su espalda, su culito cubierto por la braguitas y la parte trasera de muslos y piernas. Clic No deja de posar y yo de lanzar fotos. Deja caer el sujetador. Sus pezones duros y erizados. Sus pechos lucen ente sus manos. Los mueve los masajea se los lleva a la boca. Clic ..clic ..clic.....
- Esto sin testigos.
Me quita la maquina de fotos y se pone de rodillas delante de la silla donde estoy sentado. Desabrocha mi camisa y después de pasar sus manos por mi pecho busca la cintura de mi pantalón. Coge el cinturón, lo desabrocha me hace levantar el culo y me quita los pantalones arrastrando mis boxer, dejando mi pene duro e iniesto como un mástil sin bandera. Me obliga a dejarme caer sobre el respaldo del sillón y agarrando con la mano mi pene lo pone vertical para empezar a besarlo con sus labios rojos. Mi cuerpo reacciona. Mi piel se eriza. Su lengua recorre el dibujo de las venas de mi pene. Arriba y abajo con la otra mano. Me acaricia los testículos los sopesa, los exprime. Están duros y pegados a la verga. Su lengua rodea mi glande. Cierro los ojos y siento el calor de su boca al introducirse el pene. Miro y solo acierto a ver su cabellera rubia y rizada. Levanta la cabeza y sin dejar de chupar mi pene me mira a los ojos y sonríe.
Vuelve al ataque y con mas aplicación empieza el masaje. Estiro los pies. Quiero tocarle, no me deja. Sus pechos rozan en mis muslos. Noto la dureza. Sus caricias. Sigue chupando. Moviendo la cabeza. Arriba y abajo.Tenso mi cuerpo. Un cosquilleo recorre mi vientre, mis testículos... Sudo... Los músculos uno a uno se tensan. Su boca sigue sorbiendo con maestría, poco a poco. Estoy en sus manos, ella domina la situación. Solo levanta la mirada para confirmar que sus masajes me están desarbolando. No puedo mas mis muslos tiemblan. Ago. Ella se da cuenta y retirándose y cerrando la boca presiona con sus labios sobre mi glande y sin dejar de mover la mano exprime mi polla. Mi semen sale lanzado a ala vez que lanzo un gemido. Sus labios rojos quedan cubiertos de goterones blancos. Dos, tres movimientos, tres estertores y caigo sobre el sofá. Abro los ojos y la veo sonreír con las gotas de semen en sus labios y su barbilla.
Se levanta y sonriendo me dice.
- Venga vístete que tenemos que ir al museo...o no recuerdas para que hubiéramos quedado - Sonrie - Pero la maquina de fotos no sale de aquí.....
Alatriste
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