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Cuando la recogí en el aeropuerto parecía despistada. Ana hablaba por teléfono, conmigo por supuesto. Aun no me había visto e intentaba indicarme en que terminal se encontraba cuando detuve mi coche junto a ella y bajando el cristal le dije..- ¿Subes?
Agachó la cabeza y en la oscuridad de la medianoche, dejando que el pelo tapase su cara musitó
-Ni me mires.. por favor..
- ¿Dame un beso al menos no? -le dije poniendo la mejilla... si aquella perspectiva no cambiaba parecía que iba a ser una noche complicada... Besó mi mejilla y volvió a bajar la cabeza.
Habíamos hablado mil veces y planeado aquel momento cientos de ellas y ahora estábamos ahí, en la terminal C del aeropuerto, parados dentro del coche sin saber que decir ninguno de los dos. Misterios de los chats del Irc.
- ¿Dónde te apetece ir? ¿Vamos al puerto a tomar algo?
Esperaba que bebiendo un poco nos sacudiésemos el temor de encima los dos y la cosa fuese mejorando...
-vale...
Mi coche enfiló la dirección del puerto a toda velocidad mientras hablando banalidades del trafico fuimos rompiendo el hielo..Cuando entramos en la zona de ocio, bulliciosa, música y gente por todas partes, lo poco que hablábamos se ahogaba en el ambiente.. Tomamos una copa, luego otra. Yo mi sempiterno Bacardi, ella wiskhy con cola... la cosa se iba animando y ella, como yo, se iba soltando un poco mas..
- ¿ Nos vamos a otro garito? este esta lleno de guiris¡¡¡
- De acuerdo, vamonos - repliqué y cogiendola de la mano salimos por la puerta junto a una "gogo" de infarto que se desnudaba sin pudor..Llegando el ascensor a la planta superior, al abrirse la puerta me crucé en ella, cerrándole el paso. Aun no sé lo que buscaba, o si lo sé, pero no se como lo buscaba
- Por aquí se paga peaje, bonita - le dije con una sonrisa, a lo que me contestó estampando sus labios contra los míos.. cuando se despegó de mí me miró a los ojos con sus ojos rasgados y me dijo
- ¿Asi esta bien?
En ese momento me pareció mas preciosa que nunca y ya no supe mas que balbucear.. A mis años y que una niña me hubiese hecho ruborizar me pareció lo más increíble del mundo.
- Vamos a un sitio más tranquilo...
Nos acercamos a la entrada de la zona olímpica, allí donde detrás de las terrazas y las barras hay mesas y sillas, donde la música no es tan estridente y el bullicio más escaso, nos sentamos y seguimos hablando de cualquier cosa.. su familia, la mía, sus amigas...
- Creo que se me ha roto la cremallera del vestido - me dijo
- ¿A ver?- y acercando mi cabeza por encima de su hombro, mirando que si, estaba enganchada con la tela, besé su hombro cubierto solo por un tirante...
- si, esta la tela enganchada, le dije mientras seguí besando su hombro, subiendo por su cuello...
Pasar de su cuello a sus labios fue sencillo, ella lo hizo sencillo, atrapó mi lengua entre sus labios y sorbió con fuerza. Ahí acabaron las palabras. Nuestras lenguas se enredaron mientras sus manos cogían mi cabeza contra ella y las mías se aventuraban bajo la falda corta de su vestido... de vez en cuando nos separábamos un poco, me miraba con aquello ojos increíbles
- te quiero
- te deseo..
Y seguíamos besándonos, acariciándonos... Acercando mis labios a su oído le dije
- Vamonos a la playa...
-A la playa?? ¿Como? ¿Donde??
Era la primera vez que estaba en Barcelona y se notaba.. pagué rápidamente la cuenta y cogiendola de la cintura cruzamos los cincuenta metros escasos que separan la zona de discotecas de la arena fina donde el mar se rizaba jugando a lamernos los pies...
-Uuauuuuuu... estamos en la playa¡¡¡
Se quitó los zapatos, los dejó en la arena y se adentró en el agua. Yo dejé mis zapatos junto a los suyos y la seguí. La abracé con el agua cubriendo nuestras rodillas y dándose la vuelta me besó de nuevo. Un beso profundo, en medio del agua, donde nadie nos miraba y si lo hacían mejor para ellos... A lo lejos, el ruido de Bisbal y su Ave Maria...
Subí mis manos por sus muslos, buscando sus nalgas. Las apreté con fuerza y ella se abrazó mas a mi cuello sin dejar de lamer y chupar mi lengua. Encontré su tanga. Acariciando su culo por encima de él, fui pasando mi mano hacia delante, frotando su raja por encima de la tela. Desprendía calor, y al acelerar el movimiento arriba y abajo de mi mano noté como sus rodillas se aflojaban.. Entonces es cuando lo aparté y con dos dedos acaricié su coño. Estaba mojado, mas que eso, chorreando. Su respiración se agitaba mas y mas, sus gemidos retumbaban en mi oído y las yemas de los dedos empezaban a quemarme... quería mas y con agua hasta las rodillas no podía tener mas.
- Vamonos de aquí - susurré en su oído acariciando su pecho por encima del vestido. Sus manos en mi cintura apretaban mi paquete contra su pelvis, agarrandose a mi culo, susurrándome un "vale" casi imperceptible.
Nos agarramos de la cintura otra vez y descalzos por la arena caminamos en silencio, cada uno con sus zapatos en la mano.
Mis pantalones estaban mojados hasta mas arriba de las rodillas pero no me daba cuenta. Mis únicas sensaciones estaban centradas en mi polla que casi me dolía, pugnando por salir de aquel pantalón y su cintura apretada a la mía. Llegando al paseo, allí donde los bancos reposan en la oscuridad no pude aguantar mas. La coloqué delante mío y apoyándola en la barandilla empecé a morder sus labios, devorándolos mientras su lengua buscaba la mía, mientras mis manos volvían a su tanga.
Acariciando de nuevo por encima ella musitó "quítalo, rómpelo, hazme lo que quieras" y amarrándolo con las dos manos y de un tirón se oyó un "rasss" y quedó en mi mano. Un dolor punzante corrió por mi dedo y me di cuenta de que me había cortado con la costura, o con el cierre, o vete a saber con que, pero, a quien le importaba? Bajé mi boca por su cuello y por encima de la tela empecé a chupar sus pezones. Estaban duros, crecidos, desafiantes a través de la fina tela de gasa. Me encanta cuando no encuentro sujetador que moleste. Mordí a través de la tela. A ella le gustó y su gemido creció de intensidad. Mordí mas fuerte, y arqueó la espalda.. ufffff yo ya no podía mas. Bajé los tirantes de su vestido y repetí la operación. Ella, con una mano apretaba mi cabeza contra su pecho mientras con la otra sobaba mi polla sobre el pantalón...
Me senté en un banco de piedra y ella se sentó a horcajadas sobre mi. Volví a dedicarme a su pecho, a ella le encantaba y se notaba, mientras se movía contra mi pantalón, contra el bulto que formaba mi polla contra su coño deseando penetrarla allí mismo.
-Nos vamos o te follo aquí mismo...
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por Sahara
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