DESCUBRIENDO EL PLACER DE LO PROHIBIDO...
Por  Verónica
 
CAPITULO I

Hola amigos: Me llamo Verónica y os voy a relatar mi historia sobre mi incesto con consentimiento de mi hermano por motivos personales no daré ni nombres reales ni Ciudad, lo comprenderéis espero.

Esto que voy a contar me sucedió cuando yo tenía 14 años, a mi hermano le faltaban 1 mes para cumplir los 16, mis pechos estaban bastante desarrollados ya en aquel entonces, pero nunca había mantenido relaciones sexuales con ningún chico, todavía era virgen... En mi casa nunca habíamos tenido tapujos a la hora de taparnos los unos a los otros, por lo que conocía el cuerpo de mi hermano  igual que él el mío.

Cuando nos bañábamos nunca cerrábamos la puerta, cuando dormíamos tampoco, pero aquel día sucedió lo inevitable cuando mi hermano entro al baño y me vio metida en la bañera, desnuda acariciándome mi entrepierna con los ojos cerrados, sin darme cuenta que alguien estaba mirándome...

Y empezare contando un poco mi historia: La historia de un incesto... Mi incesto’’

Como ya os he dicho provengo de una familia donde el ir desnudos por la casa no era mal visto, al revés mis padres siempre no los inculcaron desde que yo recuerde. Mi padre y mi madre siempre iban desnudos por la casa, en sus tiempos fueron algo así como hippys y se conocieron en una colonia de desnudistas, con el tiempo se juntaron y de esa relación nacimos mi hermano y yo.

Siempre fui una niña muy desarrollada a los 11 años tuve mi primera menstruación, para los 14 era ya casi una mujer, mi hermano me llevaba casi dos años era y es un chico alto y de muy buen ver, no porque lo diga yo, sino porque mis amigas siempre se han peleado para que les haga caso. A mi este hecho nunca me importo, era mi hermano y estaba orgullosa de que fuera un chico tan cotizado entre mis amigas.

A mi siempre me atrajo físicamente su cuerpo, me imagino es lógico al fin y al cabo soy una mujer y él es un hombre.

Con el pasar del tiempo nuestros cuerpos fueron transformándose, madurando, hasta adquirir un estado de total plenitud.  El ir desnuda por la casa era un hecho normal, lo mismo que para él y para nuestros padres, ellos siempre nos inculcaron en esa educación, las puertas de nuestras respectivas habitaciones nunca se cerraban, vivíamos en un ambiente totalmente liberal.

Pero poco a poco su cuerpo al ir desarrollándose me fue pareciendo excitante, veía como su pecho, su entrepierna y su pene se iban llenando de pelos, lo cual me producía cierta excitación, nos mirábamos el uno al otro y nos hacíamos bromas, mirando como se iban desarrollando nuestros respectivos cuerpos. Un día cuado yo contaba 13 años en plan de broma una de sus manos me acarició uno de mis pechos, yo no le di importancia, él me dijo estas preciosa, cada día que pasa eres más mujer, yo estaba muy orgullosa y le agradecí sus palabras, era todo un halago para mí.

Así paso el tiempo y nuestros cuerpos cada día que pasaba eran mas adultos, nuestras miradas ya no eran las de dos niños jugando y gastando bromas, eran las miradas de dos personas desarrollándose que se admiran sus respectivos cuerpos.

Yo nunca había mantenido relaciones sexuales con ningún chico de mi edad, no porque no me atrajesen sino porque no había conocido ninguno que me excitara sexualmente hasta limites de hacer el amor...

Me considero una chica normal, morena 1,66 cuerpo bien formado, mis pechos quizás pecan de un poquito grandes, y lo que si me gusta cuidarme mucho es mi pubis, por lo que lo mantengo siempre depilado entreviendo solo un pequeño bigotito, no se porque, será  que mi madre siempre lo llevo así?, y a mi me gusto, aunque mis amigas están asustadas, ya que ellas nunca comprenden el porque me lo depilo, claro yo nunca les he contado la verdad, que mis padres, hermano y yo, vamos siempre desnudos por la casa ellas no lo comprenderían, por eso para que molestarse en más explicaciones?...

Uno de tantos días, era un domingo y como tantos otros me levante, desayuné y me dirigí como cualquier otro  al cuarto de baño a darme mi baño matutino, los domingos me encantan, al no tener que ir a clase me demoro más de lo normal, lleno mi bañera, soy la primera en bañarme siempre, mis padres ese día suelen dormir hasta muy tarde y mi hermano también, por lo que a esa hora de las 9 de la mañana siempre el cuarto de baño es para mi sola, los demás no se levantan hasta las 12 pm.

Llene mi bañera de espuma como siempre hago y me introduje en ella, el agua caliente bañaba mi piel, y me fui excitando sexualmente, me gusta masturbarme a esas horas que nadie me ve, producirme placer, con mis manos, con mis dedos y a veces introduciéndome algún aparatito en mi vagina por ejemplo un cepillo de dientes que tengo de mango redondo, bastante grueso, aunque casi siempre suelo utilizar mis dedos, lo primero uno para ir ensanchando mi vagina y después cuando empieza mi excitación dos, y tres...

Estaba ese día con los ojos cerrados, creyéndome que nadie me veía, con la puerta del baño entreabierta, los ojos cerrados, con el sonido del grifo del agua caliente y unos auriculares en mis oídos, me encanta oír música cuando estoy así, me excita más...

Oí un sonido, un movimiento y allí plantado ante mi, estaba mi hermano con una sonrisa en su cara aún sin afeitar, al principio me asuste deje de acariciarme, el me sonrió, y me dijo ‘’ es normal hermana’’, no te preocupes... a mi me pasa muy a menudo. Me quité los auriculares y le pregunte  ¿Qué haces aquí a estas horas de la mañana?... tienes otro baño en la casa, porque tienes que entrar en este?... la verdad yo estaba un poco avergonzada de que me hubiera descubierto en semejante situación, y me preguntaba si lo habría hecho a posta... lo cual me producía rabia y si cabe mas excitación sexual, sin decir una palabra más, mi hermano se desnudo, yo le miraba sin articular palabra, vi como su miembro estaba en erección, me quede mirándole como una tonta, asustada, excitada, no sabría calificar estos sentimientos.

Sin decir una palabra, una de sus piernas empezó a entrar en el agua, seguidamente las dos, no hablábamos, solo nos mirábamos, yo le hice sitio, al final se introdujo en el agua caliente, se sentó enfrente de mí, los dos quietos solo mirando admirando nuestros cuerpos desnudos

Así estuvimos un buen rato, no conté los minutos pero bien llevábamos 10´´  en esa posición, al final empezó a moverse, cogió el gel de baño y empezó a jabonarme mis pies, con movimientos muy lentos, mi excitación fue en aumento, pero estaba paralizada ante esta nueva situación para mi inesperada.

Continuo con sus manos por debajo del agua acariciando mis piernas, hasta llegar a mi entrepierna, yo me dejaba hacer’’... una de sus manos empezó a enjabonarme mi sexo, el notaba mi excitación, cerré los ojos y me deje llevar por esos nuevos sentimientos de placer, continuó con mi abdomen mis pechos yo estaba quieta, paralizada, excitada en esos momentos no pensaba era mi hermano, solo era un hombre produciéndome placer.

Cogió una de mis manos y me la llevo a su pene erecto, yo nunca había palpado una cosa tan grande y a la vez tan maravillosa, notaba como palpitaba en mi mano, el me dijo: tócame, acaríciamela, sin pensarlo dos veces eso hice, pero notaba que mi cuerpo pedía más, porque nunca había tenido en mis muchas masturbaciones una excitación tan grande, mi vagina, al contacto con sus manos subía, mis nalgas se elevaban  ya no esta sentado en la bañera, mi cuerpo se iba encorvando al contacto de sus manos, pedía más, quería ser penetrada por algo más que unas caricias, su miembro entre mis manos me producía un placer inmenso, sin saberlo empecé a masajeárselo, el gemía de placer y yo también...

Uno de sus dedos se introdujo en mi vagina, empezó a masturbarme, yo empecé con mis manos a masturbarlo a él, mis piernas se iban separando, hasta dejar una de ellas fuera de la bañera, para darme mayor placer, yo deseaba anhelaba que ese miembro grande que latía entre mis manos estuviera dentro de mi, dentro de mi ser, no quería ya un dedo, quería algo más, me deslicé en el agua de nuevo, llevando mi vagina hacia su miembro mientras mis piernas estaban separadas, fuera de la bañera, mi sexo quería entrar en contacto con el suyo, deseaba sentirlo pegado al mío.

Dejé de acariciarle el pene, y me puse sentada encima de el, rodeándole el cuello, le bese en los labios, tímidamente’’... Su lengua empezó a buscar la mía, nuestros sexos unidos, yo notaba su miembro duro en mi vagina aun virgen, ‘’ deseaba  ser penetrada por el’’ mi mano le toco el pene, le toco sus huevecitos tan duros’’, los acaricié, el se dejaba hacer, estaba quieto... solo gemía de placer... los dos estábamos en ese estado solo conscientes de nuestros cuerpos.

Me levante un poquito de la bañera para dejar que su pene se introdujera dentro de mi, yo encima, el debajo.. El se iba incorporando también para dejar que su miembro fuera introduciéndose más dentro de mí, noté al principio de la penetración un fuerte dolor que seguidamente dio paso a un placer inesperado para mí...  Sus movimientos acordes con los míos, en un sube y baja, sube y baja, sube y baja... sus manos acariciaban mis senos, las mías apoyadas en el borde de la bañera para dejar que los movimientos fueran posibles, mientras mis labios recorrían su boca, su cuello, después de no sé cuanto rato de estar así, los dos gimiendo cada vez mas fuerte, estallando al unísono en un fuerte orgasmo, yo me quede tumbada encima suyo, sin darme cuenta que el agua se había quedado fría, estuvimos mucho rato besándonos apasionadamente, nuestras manos tanteaban nuestros cuerpos, sin darnos cuenta del mundo que teníamos a nuestro alrededor, al final miramos el reloj, acordándonos de nuestros padres, no sabíamos cual podía ser su reacción, nos dimos cuentas que eran las 11,30 de la mañana, asustados salimos de la bañera, sin saber bien que hacer, no sin antes, cerrar la puerta del baño, para volvernos a besar, y acariciar mutuamente nuestros cuerpos, yo me agaché, le cogí su miembro todavía erecto, me lo introduje en mi boca, se lo lamí, se lo absorbí, se lo bese, mientras mis manos jugaban, acariciaban su entrepierna, sus manos acariciaban mi cabello mojado, se corrió en mi boca, me encanto, nos volvimos a besar, sin decir palabra  se marcho corriendo y yo volví a llenar la bañera para calentar el agua y disfrutar de mi recuerdo con él, todavía excitada, pensando en hacer el amor otro día más con mi hermano, sin darme cuenta de mi incesto solo en un hombre y una mujer descubriendo la madurez del cuerpo y del amor, seguiré contando más de esta hermosa historia de amor, hoy yo tengo 25 años mi hermano 27, en otros capítulos seguiré relatando nuestra historia, la nuestra y la de muchos otros más, que no se atreven a decir la verdad, pero la nuestra con el consentimiento de mi hermano seguirá aquí, relatándola, haciéndola pública, bajo el anonimato de dos hermanos...

Fin capitulo I...

Continuará.
 

Verónica
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