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Rufi, tenia muy claro desde niña que no seria una mas, siempre andaba poniéndose gasas en el vestido y redecillas en el pelo, su madre la dejaba que se pintara como una mascara y le permitía estar continuamente mirándose en el espejo poniendo las posturas que venían en las revistas de moda.A los 19 años, se había convertido en una espléndida mujer con un pelo negro y sedoso unas piernas largas y torneadas un pecho en forma de pera no muy grande y una cara bellísima.
Trabajaba en un taller de alta costura como relaciones públicas y en más de una ocasión, servia de prueba para muchos de los vestidos que se confeccionaban.
Macarena, la dueña era una hermosa mujer de 32 años recién cumplidos y su marido Esteban que llevaba la administración, solían llevarla a bastantes desfiles como modelo para hacer las presentaciones de algunas colecciones.
Llevaban más de cuatro horas viajando y Esteban paro en un restaurante de carretera para cenar y descansar un poco.
Habían salido con destino a Valencia, Macarena, Esteban, Rufi y Manoli para asistir al día siguiente a un acto y tenían reservadas las habitaciones en el hotel, donde pensaban llegar próximamente.
La cena, fue muy amena, todos estaban contentos y un par de botellas de rioja, se encargaron de hacerla más feliz, después de los postres regados con unas copas de licor, siguieron su camino con la noche como única acompañante.
Manoli, que iba en la parte trasera del coche con Rufi, le dijo a esta que tenia sueño y se recostó en sus muslos para intentar dormir.
Rufi, apoyada en el reposacabezas trasero, pensaba, que este viaje iba a ser el mas feliz de su vida, se imaginaba rodeada de fotógrafos y cámaras de televisión.
La música suave del aparato de radio del coche, invitaba a la relajación, cuando sentio que una mano de Manoli, que estaba apoyada en sus muslos, debajo de la cabeza de esta, se movía lentamente y se colocaba sobre su chocho, lógicamente por encima de su vestido. Se quedo sin respiración y sin saber que hacer, Manoli, era su compañera, dos años mayor que ella, rubia, natural, delgada, con el pelo corto y tenia fama de devora hombres. Durante un par de minutos, no paso nada, y Rufi, más tranquila, pensó que era fruto de la casualidad. Al tomar una curva un poco rápida, la cabeza de Manoli, fue la que se subió y se coloco en su entrepierna. Esta vez Rufi, tampoco hizo nada pero se sentía nerviosa, ya que la nariz de Manoli, estaba incrustada en su coño y como quiera que el vestido era de una tela muy suave y solamente llevaba debajo las bragas, con cada movimiento del coche, sentía la caricia agradable sobre todo cuando le rozaba el clítoris.
Rufi, tenia un coño muy poblado y a pesar de que algunas veces se lo había rasurado, sabia que a los hombre le gustaba una pelambrera abundante, sin darse cuenta y muy a su pesar, reconocía que la situación, le agradaba, había abierto las piernas y para evitar alguna mirada indiscreta por el retrovisor, le tenia echada la rebeca por la cabeza a su compañera.
Manoli, al ver los acontecimientos, le había metido una mano por debajo del vestido y le tocaba los muslos, magreandolos y pellizcándolos, cuando llego al filo de las minibraguitas, noto como los pelitos rizados se salían por ambos lados.
--Van dormidas—
La voz de Macarena, dándose la vuelta y mirándolas, hizo que todo volviera a la normalidad.
---Casi, casi---
Dijeron ambas, mientras recuperaban la postura en los asientos, el resto del viaje lo pasaron hablando y cuando llegaron al hotel en las afueras de Valencia, una vez que les dieron sus habitaciones, se despidieron hasta el día siguiente.
La habitación de Rufi y Manoli, era preciosa, pintada en rosa con una terraza que daba el mar un cuarto de baño de película y dos camas de 90 muy cómodas, estaba situada en el noveno piso y las vistas eran fantásticas. Mientras Manoli se duchaba,
Rufi, en la terraza contemplaba las luces de la ciudad y pensaba en lo ocurrido en el coche, no sabia como actuar y se dijo que lo mejor seria callarse y esperar acontecimientos. Tardo mas de la cuenta en el baño, quizás esperando que Manoli, estuviese dormida, pero al salir, la encontró en la cama acostada y leyendo una revista. Se metió en la cama y dándose la vuelta dijo:
--Hasta mañana, estoy rendida--
Lo sabía, la luz se apago y al momento sentio como Manoli, se acostaba al lado suyo y sin decir palabra, comenzaba a quitarle el camisón y las bragas, mientras le besaba el cuello y le decía palabras de cariño.
Una vez desnuda, (comprobó que ella también estaba), se apodero de su boca y se la comía, la lengua se le introducía y la recorría toda, sus manos se ocuparon de sus pechos que tocaban con mucha dulzura, los pezones duros y erectos, indicaban que el magreo estaba surtiendo efecto y cuando la boca de Manoli, se poso en sus pechos y comenzaron a chuparlos, unas convulsiones, indicaron que Rufi, había tenido su primer orgasmo aquella noche.
Manoli, seguía mordiendo los pezones de su compañera, mientras esta suspiraba y jadeaba, había bajado sus manos y mientras una de ellas la tenia sobandole el culo, la otra le tenia metido un dedo en la vagina y le frotaba el clítoris, una segunda convulsión seguido de un pequeño grito, indico que había tenido otro orgasmo.
--Por favor déjame, no puedo mas--
Rufi, se revolcaba en la cama, quejándose, mientras que Manoli, se había bajado hasta su coño, y mientras le tenía las piernas abiertas, le chupaba su pelambrera pasándole la lengua, mordisqueaba sus labios y también su clítoris, le tenía metidos dos dedos en su vagina y en un tremendo metisaca, la follaba salvajemente.
Unas convulsiones más enérgicas que las anteriores, seguidos de unos suspiros y jadeos, indicaron otro nuevo orgasmo, tras el cual, de un fuerte empujón, tiro de la cama a su compañera y se queda dormida.
Cuando se despertó al día siguiente, comprobó que estaba sola en su cuarto, el sol entraba a raudales, lo que presagiaba un día magnifico, se levanto se arreglo y cuando bajo al comedor, vio que sentados en una mesa, disfrutaban de un frugal desayuno sus compañeros de viaje, se unió a ellos y poco después, salieron para asistir a la presentación del acto en el Palacio de Congresos.
Fernando que así se llamaba el director del evento, tendría 52 años, alto con el pelo blanco, delgado elegante y muy atractivo, efectuó una presentación magnifica y poco después mientras tomaban un refrigerio, servido por el hotel Palas, Esteban se lo presento indicándole que era la relaciones publicas y modelo que en anteriores ocasiones le había comentado.
Rufi, quedo encantada con la simpatía que derrochaba Fernando, este le indico que en La Coruña, tenia instalado su negocio de alta peletería y que hacia continuos viajes por el mundo, en un momento dado, Esteban le dijo que por que no le efectuaba alguna prueba, como es natural Rufi se mostró encantada y Fernando acepto el desafío.
Subieron los tres en un ascensor a la planta alta y entrando en una lujosa sala decorada con estilo isabelino, después de cerrar la puerta con llave, se arrellanaron ambos en un tupido sofá y le indicaron a Rufi que se desnudara.
Los nervios le impedían desabrochar los botones de la blusa, después de la tajante orden dada por su jefe, Rufi que tenia la falda a sus pies, colorada como un tomate por fin se la quito, quedándose en bragas y sujetador.
Los dos hombre, se bajaron los pantalones y los calzoncillos, dejando ver dos pollas de 21 y 20 cm, totalmente tiesas y con las venas marcadas al máximo, le dijeron a Rufi que se acercara al sofá y que se arrodillara.
Fernando, le acerco su descomunal cipote y se lo paso rozando por su cara, el olor era fuerte y al llegar a su boca, le dijo que se la chupara, cuando solamente tenia el capullo con los labios cogidos, un fuerte suspiro, seguido de un sonoro –mierda no—comenzó a soltar leche que le hicieron casi atragantarse, le corría por la comisura de los labios, cayendo a la moqueta del suelo.
Esteban riéndose le dijo que eso era cosa de la edad y que no le pasaría lo mismo, acto seguido, le dijo a Rufi que se la metiera en la boca, le costo trabajo por el grosor, pero al final entro toda, también le indico que con las manos le diera un masaje en los huevos, el mientras tanto, le había sacado los pechos del sujetador y se los tocaba con delicadeza, dándole pequeños tirones en los pezones.
Rufi, que al principio estaba un poco torpe, relamía la tranca y chupaba el capullo con verdadero placer, mientras suspiraba por el magreo recibido en sus pechos.
-- Ya, ya-- gritaba Esteban, mientras se corría dentro de la boca de Rufi, esta vez, ella no deja escapar nada tragándoselo todo.
Cuando se disponían a seguir jugando, un móvil sonó impertinentemente, y después de hablar un momento, Fernando, dijo que les estaban buscando y que tenían que bajar.
Mientras se vestían y aseaban, Rufi, limpiando lo que había chorreado en la moqueta, dijo muy seria:
-- Esta prueba, tiene que repetirse otro día sin prisas--.
Fistulo
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