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La luz.Otra vez se acercaba a la ventana, igual que cada día, cuando la luz de su habitación reflejaba su cuerpo desnudo en la oscuridad de la noche. Como siempre algo me impedía su visión completa, unas veces una persiana, otras veces la luz apagada que sumía su cuarto en el olvido de mis ojos, y esta vez las cortinas suaves, transparentes protegían su piel de mis ojos.
Salía del baño con su toalla enrollada en el pecho, y ensortijada en su pelo. La cortina y la luz potente del cuarto rompían el silencio de la opacidad del resto del edificio y atraían mi mirada hacia ella. La cortina era de papel de fumar y lo único que conseguía era difuminar sus defectos y ensalzar la figura de mujer.
La toalla resbaló hacia el suelo y ahora se mostraba completa para los ojos del desconocido que excitado la veía ir y venir por la habitación, se alejaba..desaparecía...y al volver mi sexo latía como si una mano saliera de mis entrañas y me tocara. Y cuando la luz la atrajo hacia mi, traía en la mano un bote de crema hidratante que comenzó a esparcir por sus piernas bajo mi atenta mirada.
La oscuridad.
Se terminó la fiesta, como cada noche, como cada vez que apagaba la luz. ¿Porqué tenía que ser así?. ¿Porqué la intimidad se escapaba a mis ojos?. El latido de mi corazón frenaba en seco, las sensaciones de placer eran sustituidas por la ira y la ira dio paso a la tristeza. Y entonces soñé contigo.
Soñé con romper las barreras, con trasladarme, con volar, con estar ahí. Con entrar en ese cuarto apagado, en la oscuridad de tu habitación, cerca de ti, para mirarte. Observar como te mesas el pelo, como te acaricias un brazo, como jugueteas con el boli en tu mesa.
Y te vi frente a este relato, en tu ordenador, en este querido callejón, leyendo estas líneas, con esa ropa tan tuya, esa ropa de estar en casa, con la seguridad de estar sola y con la curiosidad de este relato nuevo.
Desee tenerte.
Y mientras mirabas mis líneas yo te leía a ti.
Veía tu mirada, veía tus ojos que leen con avidez, tus pupilas se dilatan, entra la brisa por la ventana y balancea tus cabellos mientras tu vello parece endurecer, podría ser el viento pero las sensaciones se acumulan.
En la seguridad de tu casa, de tu habitación, de tu interior, das rienda suelta a tu imaginación, leer es divertido, te gusta, hay historias que te gustan más que otras, pero tu no las prestas atención. Las lees....pero no son tuyas. Las letras se terminan, pero tu interior tiene su propio guión.
La intimidad.
Los relatos terminan pero no así el fuego en tus manos, en tu interior nacen recuerdos olvidados, apartados, perdidos, aquella espalda morena, aquel beso, aquellas piernas, aquella noche......... lo que nace en tu interior se apodera de ti.............¿lo sientes? ¿sientes como sube hacia ti?..............Entregas tus manos..........te dejas ir......Te acaricias...no puedes negarlo, tus piernas se rozaban mientras leías..ahora nada te detiene.
Estoy ahí.
Te estoy mirando, mirando tu pelo, mirando tus brazos, robando tu intimidad. Sintiendo que tu sexo ya manda en ti, sintiendo que en tu refugio buscas tu placer y tu fuego. Sintiendo que deseas volar entre las nubes y notando ese cosquilleo sublime del sexo entre tus piernas.
Me acuerdo de la primera vez que, mientras te desnudabas, yo abrí tu puerta a posta; asustada y enfadada la cerraste pero con los días fuiste cediendo y ..........ahora he abierto la puerta de par en par y entro en ti.
Mirame.
Estoy escondido entre las palabras, te estoy deseando con cada frase, te estoy echando de menos. Miro como te acaricias, te rozas, te desnudas, te tocas, te posees, te abres, te mueves, te mojas.... tienes en tus manos tu vida, todo lo demás desparece por este minuto, nada más importa. Lo haces a tu gusto, rápido, lento, suave, con tus dedos, con tu mano, con tus juguetes ocultos, y mientras estoy aquí.
Disfruta de ti.
Comienza el principio del fin. Goza!
Córrete!
El doctor
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