|
|
De eso ya hace unos años, cuatro exactamente. Lo recuerdo divinamente, yo entonces tenía 17 años. Era una muchachita muy atrevida y con ganas de experimentar. La fiesta era por el cumpleaños de Cris. Cumplía 18, y nos reunimos en su casa. El plan era cenar y luego hacer botellón en su casa. No saldríamos, nos íbamos a quedar toda la noche en aquella casa. Mis padres me llevaron a su casa, antes de la hora. Estuve hablando con Cris, me explicó quiénes seríamos y me dijo que iban a venir tres chicos, pero que no podía decir nada, porqué sus padres no lo sabían. Así que seríamos 6 chicas y ellos tres. Cris estaba coladita por Juan y me habló que aquella noche quería probar suerte con él. Entonces llamaron a la puerta, Cris salió a abrir, la gente iba llegando. Yo aproveche para ir al baño, me miré en el espejo, estaba genial. Mis pantalones nuevos, la camiseta blanca de tirantes y ese corte de pelo que me quedaba estupendo. Salí del baño con mi mejor sonrisa y dispuesta a todo.Cris estaba radiante, sonreía y no paraba de hablar, estaba sentada al lado de Juan, él la rodeaba con su brazo. Anna, estaba sentada en una punta del sofá y no había abierto la boca. Irene hablaba y hablaba de lo estupendo que era estudiar fuera de casa, nos explicaba lo feliz que se sentía. Maite y Carla estaban en la cocina preparando los bikinis. Fidel, un pueril, imberbe con granos, no sacaba los ojos del televisor. Álvaro, sentado a l lado de Juan, me miraba, yo tímidamente hablaba y le sonreía. Estaba casi segura que después de los chupitos de tequila y el martini, él se atrevería a hablar conmigo y yo estaría mucho más amable con él. El alcohol me dará el valor que ahora me falta, pensé.
Cenamos y bebimos. Bebimos mientras jugábamos a uno de esos juegos cutres, dónde se hacen preguntas y siempre hay alguien a quien le toca beber. Estábamos todos contentos y no parábamos de reír. Nos quedamos todos a cuadros cuando de repente Anna cogió la mano de Fidel, y él le dio un beso en la mejilla. Todos empezamos a reír y ellos se pusieron rojos como tomates. Entonces Carla dijo: “yo nunca he tenido un orgasmo”, Juan bebió un sorbo de tequila, Irene alzó su vaso y brindo con una risa desvergonzada por el orgasmo. Maite bajo la mirada tímidamente. Fidel y Ana seguían con sus juegos de manos. Cris y yo nos miramos y ella cogió el vaso que compartíamos y le dio un trago y Álvaro, mirándome descaradamente, alzó su vaso, bebió y luego arrimándose a mi oído, dijo que él tenia la solución. Me paso unas caladas de su cigarrillo y dijo – ven – se levanto y yo le seguí, fuimos al jardín. Me senté a su lado, y sin dejar de apretarme las tetillas y de sonreírme, tomó mi mano y la puso encima de los pantalones, encima de su polla dura. Yo agarraba su polla por encima del pantalón, la notaba dura, nunca había tocado ninguna. Bajó su mano y yo abrí mis muslos, puso la mano entre mis piernas, estaba caliente.- Tócame. Tócame. - Me pidió.
Lo hice. No sé muy bien que sentí. Miedo, fascinación, vértigo, una sensación de gusto extraordinario, algo en el estomago, como angustia. Él me acariciaba y yo cada vez abría más las piernas, entonces me desabrocho el pantalón. Mi braguita estaba oscura, salían algunos pelos de mis ingles, a braga estaba mojada. Yo suspiraba suavemente. Le abrí los pantalones y se la saqué.
- Qué grande la tienes – dije, mientras me sonrojaba- Qué barbaridad.
Álvaro no decía nada, estaba como hipnotizado mirando el triangulo de mi braguita. Empecé a meneársela y no tardó ni siete movimientos en correrse. Su leche caía por mis dedos. Me eche a reír.
- Qué pronto te has ido. – dije mientras me limpiaba la mano en los pantalones.
Le abracé, le bese en los ojos y en la cara. Él se había corrido pero yo estaba excitadísima. Él seguía teniendo la polla dura como un bastón.
- Ojalá pudieras metermela, ojalá. Pero no quiero que me desvirguen. Bésame el chocho.- mientras me quitaba la braguita.
Ahora yo estaba abierta de piernas, con el coño a su entera disposición, abierto para él, mojado y húmedo, recubierto de una pelusilla negra.
- Bésamelo- le pedí casi angustiosamente. Sí, sí, sí, bésamelo, rózamelo. Dale con la lengua ¡sí, así, así, así!- Álvaro había hundido su cara entre mis muslos y su boca se apretaba contra mi rajita - ¡ Sí, sigue así, sí, así!- pedía yo cada vez más ansiosa-. Ahí, mira, ahí – señalando con los ojos mi pequeña protuberancia carnosa. - ¡ OH, Dios mío , sí, sí, sí...! ¡OH, sigue, sigue, sigue...!
De pronto di un grito y apreté mi coño contra su boca, empecé a moverme, a agitarme y mi grito termino en un suspiro. Fue la primera vez que me corrí y no he podido olvidarlo. Me quede unos instantes quieta, él seguía en medio de mis piernas. Luego le abracé y le di un beso. Se abrochó los pantalones y yo me vestí, luego entramos en la casa. La gente seguía allí. Bebiendo y riendo. Cris me miró y me sonrió, nos sentamos en el suelo y Álvaro lleno mi vaso. Cris de repente dijo: “yo nunca he tenido un orgasmo”, cogiendo el vaso y brindando conmigo.
por Pauline en la playa
Volver al Indice de Pauline