La enciclopedia
Por  Aitor Tilla de Bonito


 
Hola. Mi nombre es Jesús, soy de Madrid. Tengo 21 años y reconozco que el hecho de hacer deporte me ha dado un buen cuerpo. Soy alto (1.85), moreno y con los ojos color miel. A continuación os voy a contar lo que me sucedió cuando, el año pasado, yo necesitaba con bastante frecuencia una enciclopedia para el ordenador.

Yo, como he dicho, necesitaba mucho una enciclopedia para sacar información, ya que nos mandaban muchos trabajos de un día para otro. Un día yo la necesitaba para el día siguiente, y tras preguntar a todos los de clase, le pregunté a mi compañera Mónica. Ella me dijo que sí,
que me pasara esa tarde por su casa para que me la diera.

Os cuento como es la niña en cuestión: es rubia, platino, de 1.65, aprox. Muy guapa de cara, con un cuerpo agraciado, unas piernas muy bien torneadas, un culito redondito y prieto, algo respingón, y unas tetas de una 90 que la hacían realmente deseable. Muchas veces pensaba
en lo que la podría hacer...

Total, que esa tarde fui a su casa a por el disco. Me abrió su madre, y me invitó a pasar. Entré en su habitación y me la dio, diciéndome que me "echaba" tan pronto porque su hermana y ella se iban a comprar, pero que por favor le devolviera la enciclopedia mañana. Yo le dije que sí, y me fui

Al día siguiente, una vez hecho el trabajo, en clase, caí en la cuenta de que se me había olvidado, y la dije que me pasar otra vez esta tarde a devolvérsela. Ya por la tarde volvía a su casa, y me abrió su hermana. Si mi compañera está buenísima, Sonia, su hermana, es la tentación en persona. ¡Está más buena todavía! Es castaña, de media melena. De cara es como su hermana, pero tiene unas tetas grandes (100) y el culo sea quizá, el mejor del mundo. ¡No exagero! Es de esas pibas que hacen darse la vuelta al cruzarse con ella. Yo me quedé tonto en la puerta mirando sus tetas, y algo sospechó, pues se estiró un poco y me dijo que Mónica estaba en la ducha. Me invitó a pasar al salón, y me di cuenta que no había nadie más en casa. Yo me senté en el salón, en el sofá, y ella se fue a la cocina a por una coca cola. Yo no podía resistirme a los deseos de mi polla, así que me levanté y me fui a la cocina. Ella estaba cogiendo una vaso que estaba en una balda alta y en lo que intentaba coger el vaso, me acerqué por detrás y la cogí de las tetas. Ella se sobresaltó, pero al ver que la empecé a desnudar se dio la vuelta y nos besamos, juntando nuestras lenguas, mientras sus manos sacaban mi polla del pantalón y yo, ella ya desnuda, la pellizcaba los pezones y la masajeaba las tetas que tanto me ponían. Cuando me desnudó por completo, bajó su boca y me hizo una mamada triunfal, frenética y suave a la vez, durante + de 5 minutos, hasta que me corrí en su boca, y ella se tragó toda mi lefa saboreándola y degustándola en su paladar.

Cuando me la dejó libre, yo la puse encima de la mesa, con las piernas muy abiertas y mientas la destrozaba los pezones, le comía el coño, primero jugando con su clítoris, y luego degustando el conejo hasta el fondo...Ella no paraba de gemir, quería más, y para complacerla y antes de que se corriera, la metí la lengua por el culo, lo que inmediatamente supuso un griterío y una corrida que salió de su rico coño. Entonces me subí a la mesa y coloqué mi rabo entre sus tetas, y ni las cubanas de Cuba podrán jamás superar aquellos.

Cuando me corrí, su cara apareció blanca, pero se lo volvió a tragar. Entonces, cuando se la iba a clavar, nos sorprendió su hermana con una cara medio de horror, medio de sorpresa. Yo al verla son sólo una camiseta y unos pantalones cortos de tela, me acerqué a ella y la metí mi lengua en su boca, mientras la desnudaba. Entonces su hermana volvió a comerme el pene mientras yo le comía las tetas a Mónica y la metía los dedos en su ya húmedo coño. Por tercera vez me corrí en la boca de Sonia, que posteriormente se metió mi nabo en el coño. Yo lo saqué, subí a su hermana a la mesa para comerle el marisco, y volví a clavársela a Sonia. Las dos gemían como locas y tras 10 minutos, nos corrimos todos a la vez. Pero yo quería más, así que baje a Mónica, la di la vuelta y con esfuerzo, se la metí por el culo. Ella decía que la sacara, que la iba a matar, pero entonces su hermana la obligó a comerla el coño y se cayó. Yo me estaba poniendo ciego a tetas, y me corrí en el culo de Mónica. Sonia, celosa, también quería que la diera por culo y sin esfuerzo, así lo hice. Ahora el que degustó conejo fui yo, mientras ellas se magreaban y yo las sobaba las tetas. Aquello era un jadeo constante, un griterío enorme. Antes de correrme, se la saqué del culo y se la di a Mónica, para ver que hacía. Al correrme, ella también se lo tragó. Caímos extasiados y nos fuimos a la ducha, ella por una lado y yo por el otro. Cuando acabé, las dije que el próximo trabajo también la necesitaría, lo que me contestaron con un morreo cada una.

Lógicamente volví a pedir la enciclopedia.

Un beso a las mujeres, en especial a Rosa Rosae.
 
 
 

Aitor Tilla de Bonito
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