|
|
Levántate, vamos a la playa!!Juro que no podía, estaba rota, sentía mis pies doloridos y probablemente negros, a causa de las sandalias y el fango que había cuando puse el pie en un charco. Me removí en la cama. Aún no había abierto los ojos, oía a mi madre, abajo, preparando el desayuno...OH! no! comida! buahhhh! Levanté la sabana y me mire, tenia los pies negros, volví a taparme. Me incorpore un poco, lo justo para poder coger la botella de agua y darle un trago largo, tenia la garganta realmente áspera, es lo que más odio de las resacas.
Volví a taparme hasta la cabeza, estaba muy bien allí dentro, cerré los ojos, sentía el calorcito de las mantas, empecé a pensar en él, imágenes, sensaciones, roces, caricias, parecía volver a sentirlos, que me puse tierna, vamos! Pensé en mi madre, que estaba abajo y subiría en un momento, así que pensé, en que me levantaría, desayunaría, me daría una ducha para despertarme, la idea de ducha, de agua caliente, limpia, pies limpios, casi hizo que diera un vote y abandonara las sábanas, pero no, me quedé, son minutos de gloria.
Una de mis debilidades son los pies, me gustan mis pies, son pequeños, ahora ya morenitos, con las uñas de color rojo. Tener a un chico a mis pies, es lo mejor que me puede pasar. Las plantas apoyadas en la suela de madera, los dedos cogidos por unas tiras de piel, que terminaban enredadas en mis gemelos. Un tacón muy finito, no muy alto. Recordaba esa imagen, me excitaba el placer que me producían mis pies.
Mi madre, ya estaba conmigo otra vez, una taza de leche en la mano, la dejo sobre la mesita, abrió la persiana, cosa que me cabreó bastante, y dijo textualmente:
- levántate ya, son las doce y quiero ir a la playa, voy a cambiarme y tu haz el favor de levantarte ya!!!
Mientras salía de la habitación oí que me preguntaba que qué tal lo había pasado, respondí que bien.
Lo curioso fue que después de yo (levantarme, ducharme, ponerme el bikini, coger la toalla, buscar unas chancletas naranjas (me encantan), bajar a la cocina, desayunar y hacer buena cara), dice que no va a venir a la playa, por que prefiere no se que...ok, ok. Decido que yo si voy a ir, ahora tengo ganas de tenderme en la toalla, sin hacer nada.
Le doy un par de besos y me voy. Cuando llego a la costa, hay gente, pero es tan grande que enseguida encuentro un lugar donde no hay nadie, parece que este sola en una gran playa, me tiendo en el suelo, me quito el vestido, las sandalias, me recojo el pelo, las gafas de sol, enooooormes, puestas,...perfecto.
Me tumbo, cara arriba, me levanto y me quitó el sujetador del bikini, me miro, me toco un pezón, esta frió, la piel por el sol, esta más caliente. Me erizo. Saco el porrete, estoy apoyada con mis codos, abro las piernas, y me saco la parte de abajo. Estoy desnuda, fumándome un peta, con imágenes sexuales en mi cabeza. Abro mas las piernas y me toco, se muy bien donde ir, y no me demoro, froto suave. Me pongo de lado, presiono mi mano entre las piernas y mientras me muevo, pienso en ellos.
Más movimientos, mi mano me toca, me frota, busca y encuentra el camino, siento que ya estoy, que me voy. Muerdo la toalla, con arena incluida, y gozo del momento, me retuerzo, me estiro. Los pezones están muy duros.
Abro las piernas, me toco de nuevo, jugando con la humedad que encuentro, me toco toda bien, me palpo, toco también mis nalgas y ingles.
Estoy genial, estirada en la toalla, con el sol dorándome, he recuperado el porro que había perdido, aún caliente, pienso que lo veré pronto, solo un día más.
por Pauline en la playa
Volver al Indice de Pauline