Crónicas Vampíricas (I)
Courtney Love
Miro a través del ventanal de nuestra casa, continúa lloviendo, llueve a mares desde el día pasado y no ha cesado un solo segundo.
La lluvia me excita, no puedo evitarlo ni siquiera puedo justificar la excitación que me produce, sólo puedo admitirla y, por supuesto, aprovecharla...
Aún recuerdo mi última experiencia bailando, cantando, gimiendo bajo el agua cálida del período estival. Había ocurrido sólo unos meses atrás y hoy, lloviendo como entonces, mi mente se llena de imágenes de aquella majestuosa noche, que por una extraña razón tengo la necesidad de contaos públicamente.
Aquella tarde salí tras la puesta del Sol, como solemos hacer los vampiros, impulsada por mi tormentosa sed de sangre humana, caliente, de un rojo vibrante a los ojos de cualquier ser de mi especie.
Atravesando la calle Tres que separa nuestra mansión del resto de casas del poblado, sentí el olor de la vida, y los deseos de generar la muerte, ese olor procedía de un joven de unos 22 años, de piel sensualmente suave que se dejaba entrever debajo de una camisa de satén violeta. Sí era perfecto, él sería mi víctima...
Me acerqué a él, y cuando estuve lo suficientemente cerca pude oír los latidos de su corazón impulsados por el incesante bombeo de la sangre que recorría su cuerpo y le daba vida. Despedía un perfume incitante, exquisito, ummmmmm me moría de ganas de probarlo, deseaba llegar a su yugular e introducir firmemente mis elegantes colmillos para que su muerte me produjese la vida, pero no, aún no, no podía evitar el sentimiento de excitación que ese mortal estaba produciendo en mí, por primera vez desde que nací a las tinieblas de la oscuridad, tenía la necesidad de culminar mi excitación de forma sexual con él, con un simple e indefenso mortal...
Me dirigí a él con una sonrisa aparentemente inocente y me insinué de un modo sobrenatural, obra única de los poderes que mi maestro me había concedido con mi nueva concesión de ser.
El mortal me miraba penetrando sus enormes ojos negros en mi rostro, y después claramente exploraban todo mi cuerpo, primero mis pechos sugerentes bajo el generoso escote de mi vestido de terciopelo negro, sin decir palabra acercó su cálida mano hacia mi rostro pulcramente pálido, rozó mis labios marcados, después los apretó con suavidad y firmeza, para más tarde morderlos suavemente para que a continuación su lengua recorriese la superficie de mi boca muy despacio y finalmente nuestras lenguas se encontraron retorcidas la una en la otra.
Realmente excitante, no podía conformarme con un beso, así que de forma sugerente comencé a besarle el cuello. Oh Dios cómo deseaba atravesar tan delicado pedazo de carne, cómo deseaba abrir la puerta que me llevaría al séptimo cielo dejando a mi enamorada presa en el infierno, pero no podía hacer eso aún.
Continué recorriendo con mi lengua todo su cuello, después con la ayuda de mis colmillos -aún desconocidos para él- arranqué uno a uno los botones de su suave camisa, la tela que la formaba calló a mis pies, y su torso marcado por los atléticos músculos quedaba al descubierto y mi lengua y mis manos exploraron cada centímetro de la delicada piel que ahora me pertenecía. Tan pronto como pude deslicé mis manos hacía la botonera de su pantalón, fue fácil romperla con un simple chasquido de dedos, y mi presa humana, mi ángel vivo, se presentaba completamente desnudo frente a mí y sugería una y mil veces ser mío, entregarse a mí, mi enamorado no sabía hasta que punto se entregaría......
De pronto mi vestido yacía junto a la ropa de la que había liberado a mi presa, y los dos estábamos tumbados, desnudos, el uno junto al otro ofreciéndonos un sin fin de caricias estimulantes que por momentos hacían olvidar la sed profunda que reinaba mis pensamientos.
Mi enamorado mortal empezó a recorrer mis pechos con sus manos delicadas, los apretaba, los soltaba, rodeaba sinuosamente el contorno de mis pezones desnudos, mordía levemente la parte central de éstos, mi cuerpo pedía más, mi mente pedía sangre, y mi cielo humano, bajó sus majestuosas manos hasta mi sexo, totalmente depilado, lo recorrió con su dedo corazón, de arriba abajo, introduciéndolo suavemente en el fondo de mi vagina, retirándolo después de este fondo de mi ser, para repetir el movimiento una y otra vez, la excitación empezaba a ser palpable, estaba húmeda, mis fluidos inexistentes como vampiro, habían vuelto a resurgir debido a la maestría de mi compañero, estaba real y claramente lubricada, el flujo empezaba a caer por mis inglés y fue justo en ese momento cuando la lengua de mi presa las recorrió, ese suave y cosquilleante músculo recorría mis inglés y terminaron lamiendo la superficie de mi vagina, de mi sexo excitado y el interior del mismo. Mis gemidos de puro placer alcanzaron una agudeza que ningún mortal sería capaz de emitir, eran gemidos de puro éxtasis, de puro placer.
Con mucha decisión deslicé mi cabeza hasta el miembro viril, erecto, duro, sugerente y apetecible de mi amado, lo miré, lo rocé con la yema de los dedos muy suavemente, y al fin lo introduje en mi boca, qué sensación tan anhelada y placentera la que sentí en aquel momento, lo lamía, le lamía el miembro de arriba abajo con energía y decisión pero siempre con mucha suavidad, noté como los ojos del humano empezaban a torcerse, sabía que en ese momento el flujo blanquecino pertinente llenaría mi boca, y eso me excitaba, seguí y seguí hasta que el sabor inconfundible de su semen llenaba mi boca y yo tragaba ese líquido lleno de vida mortal tan excitante para mí, no cabía en mí de gozo, me gustaba lo que me hacía, lo necesitaba pero la idea del sabor a sangre crecía y crecía en mi cabeza, el sabor del semen me había recordado lo excitante que era para mí llenar mi boca de sangre caliente.....
Después de la eyaculación mi amado se dispuso a penetrarme, me coloque encima de él, introduje su pene en mi vagina y comenzamos a cabalgar por los senderos del horizonte, por el jardín salvaje, yo sobre él, él bajo yo, mortal e inmortal unidos por la parte más excitante del cuerpo humano que ambos poseíamos, continuamos en esa posición cierto tiempo hasta que cambiamos.
Ahora estábamos tumbados uno frente a otro con el costado apoyado en el suelo humedecido por la incesante lluvia. La siguiente eyaculación no tardaría en llegar, quería sentir la dosis de semen que me ofrecería mi amado, pero quería sentirla con la boca, así es que me situé de forma que introduje su parte más excitante en mi boca y chupé y chupé hasta que el semen empezó a chorrearme por las comisuras de los labios, recorrido que la sangre de mis víctimas hacía cada noche..... no podía soportarlo más, necesitaba ese calor que sólo su sangre humana me proporcionaría, entonces en esa posición, lamiendo la fuente de fluido blancuzco mis colmillos se introdujeron en la punta de su miembro viril y la sangre no tardó en aparecer para saciar mi sed, para aliviar mi alma, para excitar mi cuerpo aún más.
La mezcla de sustancias procedentes de su miembro llenaban mi boca y mis necesidades de mujer y vampiro. Mi inocente mortal me miraba con ojos profundos y comprendí que no podía dejar que muriese, así que una vez hube sustraído de su cuerpo la sangre suficiente para que su corazón no muriese, cesé de absorber ese fluido bendito, y le miré fijamente a los ojos.
Utilizando mis afiladas y fuertes uñas cristalinas, realicé un corte sugerente en mi pecho derecho y llevé su boca hasta la fisura, él chupo y chupó de mi sangre y de la suya propia que acababa de sustraerle, y al rato, cuando de un empujón tuve que apartarle de mi pecho para que no terminara con toda la sangre que recorría mi cuerpo y lo mantenía con vida, tenía frente a mí, a mi vampiro recién creado, sangre de mi sangre, a quién instruiría en su nueva condición de ser, y a quien había creado indiscutiblemente, para alcanzar la plenitud del placer cada noche, como habíamos hecho aquella oscura noche de lluvia, y lo haríamos cada noche durante toda la eternidad. Mi querido vampiro Lestat nacía aquella noche de 1768 para aliviar mi alma, para aliviar mi excitación.
por Courtney Love