Al borde ...de ti
 por Pauline en la playa
 
Te voy a follar digo con voz alta y clara.

Te clavo las yemas en los músculos, te araño la espalda, te clavo las uñas en la carne. Noto como tus heridas empiezan a mojar mis dedos en sangre. Abro la boca...separo los labios... con la punta de la lengua chupo dedo a dedo, gota a gota...me ensucio los labios, tu sangre, es el carmín más perfecto.

Si alguien nos viera, pensaría que somos un par de salidos que les ha dado por echar un “casquete” en el balcón. Cuerpo contra cuerpo, yo encima de ti, aplastándote. Con la cabeza hacia atrás y la pierna levantada, frotándome y dejando a la vista tu mano que acaricia mi nalga, mientras grito – que lo quiero aquí, que lo quiero ahora-

Qué lastima que no llueva! Es agua aún me pone más cachonda.

¿ Voy a tener que hacerlo yo? Bájate los pantalones. ¿Qué quieres que me baje? Quieres que me lo quite todo, prenda a prenda. De acuerdo, pero bájate los pantalones  y quítate los calcetines. Yo me desnudo y tu...

Sentada en el sofá, a metros de ti, me quito la camiseta, de mala gana, con el ceño fruncido. Me desabrocho el sostén, saltan mis pechos...¿qué pasaría si me los estrujara, unos contra otro?...lo hago y me los chupo...noto tu sangre seca en mis labios.

¿No vas a hacer nada? Me gustaría verte mientras te masturbas, hazlo tu solito, pero si quieres puedes mirarme mientras abro mis piernas y meto un dedo por dentro de la costura. He soltado mis pechos, estos se desvían hacia los lados, tus ojos los siguen. Me muevo, te mueves, no los pierdes de vista.

Ummmm, y me muerdo el labio inferior, un pequeño mordisco, un pequeño pellizco, noto que me duele, noto que me enciendo. Vengo hacia ti, te saco la camisa y desde atrás humedezco tus orejas con la lengua, mis pezones te rozan ligeramente la nuca, sigues masturbándote, siento como crece tu respiración.

Sigo con la falda puesta. Estoy delante de ti, a solo dos pasos, puedo sentirte, puedes olerme. No puedes tocarme, puedo hacerte lo que quiera. Puedo levantarme la falda delante de tu cara, notar tu brazo frenético y puedo ir bajándome las bragas, hasta que quedan suspendidas en la rodillas. Me bajo la falda y me doy la vuelta.

Me siento de nuevo en el sofá, de nuevo con  las piernas abiertas, de nuevo tocándome con un dedo, de nuevo mirándote mientras la piel de tu capullo sube y baja con los movimientos de tu mano – para! – La punta reluce, es de color oscuro, parece a punto de reventar. Esta tiesa, flota en el aire. Quiere despegarse de tu cuerpo y venir entre mis piernas.

-Quítate la falda.

Me la quitó mientras ando hacia ti y me siento encima de tu muslo y me froto y choco con tu polla en mi barriga. Me dejo caer, me arqueo hacia atrás. Mis nalgas se abren y se acomodan encima de tu pierna, mi sexo queda abierto y sin protección a ti, toda una vista de mi coño mojado para ti.

Y noto como una mano se apodera de mi muslo.
Y noto como subes tus dedos por mis paredes resbaladizas.
Y noto cuando decides meterte dentro y cuando lo haces.

Y te noto húmedo.
Y te noto caliente.
Y me corro, sudando encima de tu pierna, entre tus muslos, de cara abajo, ahogando un grito entre suspiros que no llegan a gemidos. La boca abierta, las comisuras resecas de color carmín.

Me apetece abrazarte, apoyar todo mi peso encima de ti, rodearte con mis piernas y con mis brazos, dejarme caer en ti y notar tus besos en mi cuello, tus mordiscos en mis hombros y tu lengua en mi boca.

Muérdeme! Muérdeme! Muérdeme!...y luego, delante de un espejo, miraré y repasaré tus marcas, reviviré este momento y volveré a desearte, a tener ganas de ti.

Sigues mordiéndome y besándome. Me lanzas de nuevo hacia atrás. Los has perseguido  durante mucho rato y ahora son tuyos. Mis tetas en tus palmas, recogidas y amasadas por tus dedos. Gimo cuando las aprietas, grito cuando atrapas con tus dientes mi pezón, lo estiras, lo chupas y lo ensalivas. Me muero cuando las abandonas. ..y con mis manos, con un movimiento brusco te apego a ellas de nuevo. Tu cara queda entre el espacio que ellas dejan, una a cada lado y tu en medio. Arropado entre ellas.

- Qué más quieres hacer?- te oigo decir.

- Se lo qué quieres que te haga – me oigo decir.

Y ahora, más excitado que antes, tiemblas. Temes que te haga daño. Anhelas que te lo haga, por que sabes que vas a disfrutar, sabes que vas a gozar cuando tu felina – así me llamas – clave sus garras en tus ingles y rasgué tu fina piel. Te complaceré y pararé al llegar a los testículos. La presión se habrá apoderado de ti y entonces me convertiré en una mimosa gatita y te lameré. Lameré las gotitas de sangre, volveré a teñirme de carmín, te saborearé y frotaré toda mi cara y pelo por tu sexo.

No pararé hasta que te corras.

- Lo quiero ahora, lo quiero aquí- señalando mis pezones.

Pero aguantas...aguantas mis primeros lametazos, aguantas mientras te devoro, mientras clavo mis uñas en tus muslos, mientras despareces entre mis labios, aguantas cuando te presiono el glande y aguantas cuando te sorbo y te acaricio los cojones...finalmente, al notarte en mi garganta, en el fondo de ella, la presión con la pared húmeda y la presión de mis labios y mi lengua...finalmente...te sacudes...me aparto y te recibo en mis pechos, en mis pezones, en mis dedos.

Gotas blancas en mi piel, bajan hasta el ombligo. Has sacado cantidad. Me froto el torso y quedas esparcido por mi cuerpo. Aún sangras, te cuido, te mimo, te curo.

Me fumo un cigarrillo, te echo el humo a la cara, te difuminas. Me toco. Acaricio tu semen. Empiezo a masturbarme, estirada en el sofá, fumándome un cigarrillo. Abro las piernas, me extiendo frente a ti y sigo echándote el humo, me difumino. Me pierdo entre mis caricias, me sobo, me palpo, me toco. Me miras, te gusta. Cierro los ojos, muevo las caderas, me retuerzo, me parto. Me miras, te gusta, te excitas. Me ruborizo, me suben los colores, el clítoris crece, los labios se humedecen, se hinchan, palpitan...explotan. Lo miras, lo deseas, tu polla vive de nuevo. Tiemblo, me sonrojo, sudo, me humedezco. Me corro y descanso. La ceniza ha caído encima de mi pecho.

- Y ahora fóllame, ¿quieres?

- No vuelvas a arañarme, esta vez te has pasado.

Siento que te doy la espalda, tu pecho se hincha al respirar.
Siento tus manos que rodean mis pechos, que amasan mis pezones.
Siento que te tragas mi cuello, me mordisqueas la nuca.
Siento la dureza dentro de mi, desde atrás, sentada encima de ti.

Sientes mis nalgas golpeando tu pelvis.
Sientes mis dedos en tus huevos, los acaricio en cada embestida.
Sientes mis contracciones, mi humedad.
Sientes mi placer, oyes tu nombre.
Sientes como entro, como salgo y sabes que quiero quedarme.

Subimos, bajamos, subimos, bajamos, no es brusco, es un movimiento suave y lento. Bajo. No subo. Bajo. No quiero subir. Me sostengo en ti, estas dentro de mi, no te suelto, no te dejo. Me muevo hacia los lados, sin despegar las nalgas de tus muslos. Te mojas conmigo, te mojas de mi. Me arqueo hacia delante. Mis muslos, tus manos, mis pechos. Me haces gemir, me presionas y no aguanto. Subimos de nuevo.

Me coges de la cadera y marcas tu ritmo, no me dejas parar, vamos a reventar. No paras, me abres, entras y separas más mis piernas. Te acarició, me tocas. Agarras mi clítoris y lo sacudes. Bajamos...me estiras....Subimos...me frotas...Bajamos...presionas...Subimos... aparto tu mano...Bajo, me caigo hacia ti, reposo mi cabeza en tu pecho...me corro...muevo la pelvis...te corres...nos sacudimos juntos.

Menguas dentro de mi, cierro las piernas, besas el carmín seco de mis labios.

Me pongo tus calzoncillos, me enciendo otro cigarro, el último. Nos tumbamos en la cama aún hecha. Coges mi pecho y me lo acercas a los labios, el pezón queda a la altura de mis labios. Doy una calada y difumino el pezón. Morreo ese trozo de carne, vuelve a ponerse duro. Sigo fumando, estoy cansada. No quiero que te vayas.

- Quédate.
- Para siempre?
- Quédate ahora.

por Pauline en la playa
 
 

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