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Hola de nuevo, tras el éxito que tuvo mi anterior relato, paso a narraros otra de mis experiencias. No se si os acordareis pero me llamo Helena y tengo 48 años, debido al trabajo de mi marido me paso grandes temporadas sola en casa, ya que esta casi siempre viajando.Mi marido y yo somos muy liberales, ya que con nuestras largas separaciones, hay que desfogarse de alguna manera, si no reventaríamos, jejej, así que tenemos un acuerdo, ambos podemos acostarnos con quien queramos, siempre y cuando el otro lo sepa.
En uno de sus numerosos viajes, empezó ya a picarme el gusanillo, ya que llevaba mas de una semana sin estar con mi marido y la masturbación ya no me quitaba mi calentura. Así que decidí ir a un local de intercambio.
Cuando llego la noche, me maquille, y me vestí con un vestidito rojo de tirantes, muy ceñido y sin ropa interior acompañado de unos zapatos de bacón a juego.
Antes de salir llame por teléfono a mí marido para explicarle mis planes. Cuando descolgó, estuvimos hablando de como le iba hasta que me pregunto. - ¿Y tu que tal?
- Pues de eso te quería hablar. Esta noche me voy a ir de caza, que estoy muy muy caliente. - Le conteste.
Y el me dijo. - Ah vale cariño, diviértete mucho, y pásatelo en grande, y mañana ya hablamos y me lo cuentas todo con pelos y señales.
Tras eso, nos despedimos y colgué el teléfono. Cogi el bolso, baje a la calle y fui a por un taxi.
Cuando al fin conseguí subir a uno, le dije la dirección al taxista y nos encaminamos hacia el local.
El taxista era un hombre mayor de unos 60 años, con el pelo totalmente blanco, durante el trayecto, me di cuenta de que no dejaba de mirar mi generoso escote, y entre el calentón que llevaba y todo, decidí excitar al taxista. No era la primera vez que lo hacia ni seria la ultima, pero es tema para otro relato.
Hice como si no me hubiera dado cuenta de que me estaba comiendo con los ojos, y empecé a recolocarme los pechos por encima del vestido, apretándolos y colocándolos, cuando me di cuenta de que ya miraba mas mis pechos que la carretera, metí mi mano por el escote y empecé a acariciarme los pezones, por el retrovisor podía ver como la cara del taxista reflejaba la excitación que le estaba produciendo. Pero antes de poder llegar a mas, llegamos a mi destino, pague el importe abrí la puerta del taxi, y antes de bajar le dije. – Espero que haya disfrutado con el trayecto.
Salí, cerré la puerta y me encamine hacia el local.
Cuando entre, me di cuenta de un detalle, había llegado un portaviones americano a Valencia y el local estaba plagado de marineros, habría al menos 10 marineritos totalmente uniformados repartidos por el local, unos en la barra, otros en la pista, otros en los sillones.
Como no tenía ganas de perder el tiempo, ojee rápidamente el local y me encamine hacia dos marineros negros que estaban tomando una cerveza en la barra. Los elegí, porque tengo predilección por ellos, y no sabría deciros porque :p jejeje.
Me acerque a ellos y con mi poquito ingles les dije. – Do you wanna have party?
Se miraron entre ellos, y volvieron a mirarme pero esta vez de arriba abajo y sonriendo muy picadamente y uno de ellos que hablaba un poco de español me dijo. - ¿Los dos?.
Y yo le respondí. – Claro, ¿nos vamos entonces?
Sin mediar mas palabra nos encaminamos los tres hacia la puerta y llamamos un taxi, nos subimos y nos fuimos hacia mi casa, durante el trayecto les pregunte que como se llamaban, el que hablaba algo de español me dijo que se llamaba Walter y el que no hablaba nada Bull, y yo le dije- ¿Toro? ¿Y eso porque?
A lo que me contesto simplemente. – Ya lo veras.
Durante el trayecto no dejaron de acariciar mis muslos, rozando alguna que otra vez mi desnudo y depilado pubis. Cuando al fin llegamos, bajamos del taxi y subimos a mi casa. Una vez allí les dije que se sentaran en el sofá, y les ofrecí unas copas.
Me senté entre ambos y puse mis manos en sus fuertes y ejercitados muslos y ellos las suyas en los míos y empezamos a acariciarnos, puse mis manos sobre sus braguetas y empecé acariciar aquellas enormes pollas que iban creciendo lentamente en mis manos, y al fin descubrí porque “Bull” tenia aquel mote, ya se podía vislumbrar, lo que aquel hombre custodiaba entre sus piernas, era enorme.
Nuestras caricias se iban avivando, sus manos ya no se mantenían simplemente en mis muslos, ya recorrían cada centímetro de mi cuerpo, estuvimos unos instantes así, hasta que me incorpore y me quite el vestido que ya no tenia ninguna utilidad, ya que me lo habían subido por encima de la cintura y bajado por debajo de los pechos. Me quede de pie desnuda delante de ellos, mientras acariciaba mis pecho le dije a Walter. – Ahora os toca desnudaros a vosotros.
Se pusieron en pie y empezaron a quitarse la ropa y cuando se quedaron en calzoncillos les dije. – Stop.Me acerque a ellos y empecé a palpárselas por encima de los calzoncillos, me puse de rodillas y de un tirón le baje los calzones a ambos dejándolos totalmente desnudos. Walter tenia empalmada aquella gran polla negra de mas de un palmo, pero cuando vi lo que tenia “Bull” me quede boquiabierta, aun no estaba completamente erecta y ya era descomunal, media bastante mas de 30 cm y era gordísima, con la mano no era capaz de rodearla.
Walter al ver mi cara me dijo. – Ahora ya ves porque le llamamos “Bull”. Je, Je, Je.
Cogi con una mano la polla de Walter y me la acerque a la boca, y empecé a pasar mi lengua desde los huevos hasta el capullo y volvía a bajar, así durante 4 o 5 veces, hasta que al final me la metí toda en la boca, hasta tocar mi campanilla, no es por nada, pero tengo bastante perfeccionado el arte de la felación. Su enorme polla iba entrando y saliendo de mi boca, mientras con la otra mano, iba masturbando “Bull”, aquello era impresionante, no dejaba de crecer, pensaba que no pararía nunca. Tras estar un rato así, pase a lamérsela a “Bull”, recorria cada centímetro de aquel monstruo con mi lengua, subía y bajaba, mientras con mis manos, con una acariciaba sus huevos, y con la otra le masturbaba, intente metérmela en la boca, y tras mucho esfuerzo conseguí que entrara, me dolía la comisura de los labios, y tan solo había sido capaz de rodear su flamante capullo con ellos. Tan solo era capaz de utilizar mi lengua.
Al rato, me incorpore y me senté en el sofá abriéndome de piernas, “Bull” se arrodillo frente a mi y metió su cabeza entre mis piernas, con sus manos separo mis labios y con su lengua empezó a lamerme, movía la lengua frenéticamente arriba y abajo, yo me estremecía cada vez que introducía algún que otro dedo en mi.. Walter se puso de pie encima del sofá y me acerco su polla a la boca, y empecé a chupársela descontroladamente.
Yo necesitaba tener aquel monstruo dentro de mi, así que tumbe a “Bull” en el suelo y me fui sentando muy lentamente encima de el, notaba como cada centímetro iba entrando en mi, y cada vez que entraba, creía que me moría del gusto, una vez la tuve metida casi por complete, empecé a subir y a bajar muy suavemente, entonces se acerco Walter a mi oído y me dijo. - ¿Se puede por detrás?
Y yo le conteste. – Adelante, es todo tuyo.
Se coloco a mi espalda e introdujo un dedo en mi culo, fue metiéndolo y sacándolo, después introdujo un segundo y a continuación un tercero, todo esto sin que dejara yo de trotar sobre “Bull”.
Tras estar unos instantes introduciéndome tres dedos, los saco y note como acercaba su capullo a la entrada de mi ano, ya estaba bastante cedido, pero aun le costo algo de esfuerzo conseguir meterla del todo. Una vez dentro, tras la primera embestida de ambos llegue a mi primer orgasmo, jamás me había sentido tan llena, con aquellas dos enormes pollas negras dentro de mi.
Estuvimos en aquella postura durante unos 10 minutos, yo estaba disfrutando como una perra, y de repente note como Walter se estremecía e iba a correrse, así que apreté con fuerza mis nalgas para que descargara dentro de mí.. Note como su cuerpo empezaba a temblar y entonces note como un calido chorro de esperma llenaba mis entrañas, después de ese vinieron unos cuantos chorros más, hasta que note que ya no quedaba más leche y empezó a ablandársele la polla, hasta que salio de mi culo. Una vez fuera le dije que se acercara que iba a limpiarlo. Podía sentir como aquel calido néctar se escurría por entre mis muslos. Mientras tanto “Bull” no dejaba de follarme, y ahora era el quien marcaba el ritmo y yo mientras con la ya flácida polla de Walter en la boca, limpiándole los últimos restos de semen que le quedaban en ella.
Finalmente Walter se sentó en el sofá mirando como “Bull” y yo nos fundíamos en uno solo, yo no dejaba de jadear, conseguí llegar al orgasmo un par de veces mas, cambiamos varias veces de postura, taladrándome cada vez con mas fuerza, pensaba que me iba a destrozar. Hasta que le dije que quería que se corriera en mi boca. Aunque para que me entendiera necesite que Walter se lo tradujera.
Entonces saco aquel enorme pollon de mi coño e hizo que me tumbara boca arriba en el suelo, se arrodillo a mi lado y la puso encima de mis labios, yo recorría con mi lengua toda su extensión, hasta que la aparto de mi boca y empezó a masturbarse, podía notar en su cara que estaba apunto de correrse, y estaba en lo cierto, breves instantes después su leche empezó a manar a borbotones llenándome por completo la cara y el pelo de aquel delicioso liquido.
por la Ardiente Helena
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