La VOZ
 Ya no te podías negarte, sabias a lo que te habías comprometido. Los dos circulábamos por aquella carretera secundaria. No sabías dónde íbamos. La noche era cerrada y nuestras caras solo eran iluminadas por los coches que venían en sentido contrario. La noche era calurosa, llevabas aquel vestido de seda de que tanto te gustaba ponerte. El vestido era de tirantes y su roce  en tu piel  te hace sentir caricias suaves. Te preguntabas que es lo que te esperaba, solo sabías que te ibas a entregar a toda clase de placeres. Ese era mi compromiso.

 Llegamos a un polígono industrial, salimos de la carretera principal y entramos por una calle  entre diversas naves industriales. El coche gira y los faros iluminan una gran puerta de hierro que se empezó a abrir. Despacio flanqueamos la entrada. La puerta se cierra a nuestro paso, solo una tenue luz de fluorescente iluminaba una parte de la nave. Bajamos del coche y nos dirigimos hasta una pequeña puerta que estaba en una pared lateral. Entramos en una estancia pequeña. Había un gran espejo, unos armarios metálicos y lavabo.

 "A PARTIR DE AHORA SOLO TIENES QUE SEGUIR LO QUE TE DIGAN". Me miraste entre asustada y excitada. Te indique una puerta que llevaba a un oscuro pasillo.

 "SIGUE HASTA EL FINAL". Empezaste a avanzar por el estrecho pasillo. Al fondo solo veías una tenue luz que salía por debajo de una puerta. Estabas nerviosa. No sabías que te esperaba. Abriste el pomo de la puerta y entraste. La habitación parecía muy grande pero la oscuridad de la estancia no te permitía ver sus dimensiones. En el centro una lampara con una bombilla iluminaba un sillón  de cuero, al lado tenia una pequeña mesa. La lampara estaba muy baja a poca distancia del sillón.

 "SIÉNTATE" Dijo una voz grave que no sabías de donde salía. Avanzaste por la sala hacia el sillón, percibiendo que no estabas sola. La luz caía en circulo sobre el sillón. Encima de la mesa había dos pequeñas cajas. Te acercaste al sillón y sin esperar mas te sentaste. Notas el calor proximo de la bombilla. La intensidad  de la luz te deslumbra y no te deja ver mas allá de dos metros de distancia. Parecía como si la estancia no tuviera fin. La oscuridad te rodeaba. Seguías nerviosa pero también excitada. Notas como el corazón late en tu pecho. Tienes la sensación que tus latidos se oyen por toda la estancia. Te acomodas en el sillón. Las piernas juntas, la falda solo deja desnudos el final de tus muslos. Recostada en el respaldo.

 "QUEREMOS VER TUS PECHOS Y COMO TE ACARICIAS" Oyes la voz desde el fondo de la habitación. No estas sola, por un momento dudas, estas violenta. Pero sacando fuerzas de tu excitación empiezas. Dejas caer tus tirantes del vestido. La seda del vestido roza tus pechos al caer sobre tu cintura. Tus pechos erguidos, tus pezones erectos, la aureola que los rodea estaba hinchada. Era la primera vez que te ibas a acariciar ante unos desconocidos. Primero torpemente con la yema  de los dedos rozas tus pezones. Están duros. Los aprietas con los dedos. Tienes las manos tensas. Pero el placer que sientes, deja casi tu mente en blanco. Es una sensación nueva, te acaricias mientras te sientes observada. Los movimientos de tus manos son lentos, te acaricias como te gustaría que te acariciasen. Con toda la mano abierta aprietas y estrujas tus pechos. El calor se apodera de tu cuerpo. Aprietas los muslos. Notas como tu vientre empieza a palpitar. Mientras con una mano manoseas un pecho, con la otra aprietas tu vientre. Una sensación de calor agradable y familiar recorre tu cuerpo. Con los ojos entreabiertos e imaginado la excitación que estas provocando, cada vez te sientes mas cómoda.
Tus piernas se abren y se cierran con cortos movimientos, notas como tus muslos te rozan.

 "SIGUE ACARICIÁNDOTE". La orden te turba, pero no te cuesta cumplirla. Abres tus piernas. Tu mano derecha presiona tu sexo por encima del vestido, con los dedos deslizas la seda de tu  vestido hasta dejar al descubierto tu vientre. Metes la mano por debajo de tu braga. Notas caliente tu pubis. Rozas con tus dedos tu sexo. Esta mojado, con el índice separas los labios de tu sexo. Con la otra mano sigues acariciándote un pecho. El calor excitante recorre de nuevo todo tu cuerpo. Avanzas tu culo por el sillón hasta ponerlo casi en el borde. Abres bien tus piernas, quieres que no pierdan detalle. Sin dejarte de acariciar, con una mano separas tu braga para dejar al descubierto tu sexo. Separas al máximo tus piernas apoyándolas en el suelo. Cuando la yema de tu dedo índice roza tu clítoris sientes un largo escalofrío. Te estas imaginando la cara de los que te están viendo. Sabes que con tus movimientos sus miembros no se pueden quedar indiferentes. Te los imaginas erectos.
 El vestido solo cubre tu cintura. Con un movimiento rápido te quitas las bragas y las dejas sobre la mesita de al lado. Vuelves a tu posición anterior. Tus dos manos están entre tus piernas. Con los dedos de una mano abres tu sexo rosa y brillante. Con la otra acaricias el vértice superior de tu sexo. Tu clítoris responde a tus estímulos. Notas como tu vagina palpita, como el calor sube por tu pubis, aflora en tus pechos y nubla tu mente. La excitación hace que aumentes el ritmo de tus caricias. Concentras toda tu mente en los estímulos que recibes, sigues imaginadote la excitación que estas provocando a los desconocidos observadores. Tu cuerpo se tensa, tus piernas vibran con tu excitación. Tu pubis se mueve buscando tu caricia, parece como si tu cuerpo no lo puedes controlar. Los estímulos suben por tu columna vertebral.

          "ABRE UNA DE LAS CAJAS". La voz interrumpe tu concentración. Pero estiras tu mano a hacía una de las cajas que hay sobre la mesa. Retiras la tapa y ves un objeto alargado con forma fálica de suaves curvas. Lo coges con la mano. Por un momento piensas mirar el contenido de la otra caja. "Continua" la voz te hace desistir de tu curiosidad. Por unos momentos has perdido el clímax que estabas alcanzando. Sigues excitada y descubres un pequeño interruptor en la base del consolador. Le das al interruptor y con un pequeño sonido como de maquinilla de afeitar empieza a vibrar. Es la primera vez que tienes algo así entre las manos, pero no te hace falta buscar las instrucciones. Llevas su punta hasta su sexo. Su vibración te produce un desconocido cosquilleo. Lo frotas por tus labios, por tu clítoris. Notas como el placer vuelve a llenar tu cuerpo. Te dejas ir.
       Tus manos juegan con el consolador que vibra en tu sexo. Pruebas de abrir tu vagina con la punta del artefacto. Es liso y la humedad de tu vagina deja que con una pequeña presión se vaya introduciendo. Notas como tu vagina  se va abriendo, como sus paredes vibran en tus músculos internos. Es una sensación desconocida pero muy agradable. Por un momento te habías olvidado que te están observando. Vuelves a moverte voluptuosamente, simulando como te penetran, introduciendo y sacando el vibrador sin dejar de acariciarte el clítoris. El agradable calor vuelve hacer palpitar tu corazón rápido, tu respiración se acelera. Notas como las vibraciones del consolador llegan hasta el último rincón de tu cuerpo. Vuelves a notar ese punto sin retorno, donde solo queda seguir hasta llegar al orgasmo. Aceleras tus movimientos. Tu cuerpo se arquea solo apoyado en el suelo y el respaldo del sillón. Tensas todos los músculos. Aguantas la respiración intentando alargar los espasmos que empiezan a recorrer todo tu cuerpo. Tu vagina palpita, tus muslos vibran, tu pubis se mueve. Cierras los ojos aprietas los dientes. Hasta que un largo orgasmo explota por todo tu cuerpo.
          Dejas caer tu cuerpo  relajada sobre todo el sillón. Te hundes en él. Cierras los ojos mientras notas como el consolador sigue vibrando en tu vagina.

    "NO TE DUERMAS" La voz familiar y cada vez más cálida me recuerda donde estoy. Abres los ojos y  percibes como algo se mueve alrededor de ti. Distingues en la penumbra como dos cuerpos avanzan hacia el sillón. Primero ves unos pies desnudos, después mientras avanzan, la luz de la bombilla ilumina sus piernas sus muslos y sus miembros erectos. Se pone cada uno al mi lado. Con sus miembros tiesos y desafiantes. No veo mas allá de tus estómagos. Sus caras están en la oscuridad. No esperas a oír de nuevo a la voz.
Giras tu cara hasta acercarla al pene que tiene a tu derecha. Con la lengua acaricias el glande hinchado y brillante. Con los labios avanzas por su tronco. notando sus venas hinchadas mientras lo engulles. Con la otra mano has aferrado el otro pene. Lo aferras con todos tus dedos rodeándolo y empiezas a moverlo con habilidad. Sientes tu boca llena. Notas como su vientre vibra, cada vez que lo engulles. En un rápido movimiento cambias la acción. Giras tu cabeza a la izquierda y te introduces el otro pene. "Deben de ser morenos" piensas. Su vello es negro y rizado. Sus vientres también están poblados por vello negro. Sigues moviendo tu boca con habilidad  alternando los dos miembros. El vibrador sigue en tu interior. Lo sacas y lo dejas sobre la mesa. Cada vez los penes esta mas duros y excitados. Sin ver sus caras imaginas el placer que les están produciendo. Un cuerpo te resulta familiar, crees que soy yo. El otro? será la voz misteriosa.. je je.. Piensas mientras no dejas de saborear el pene que tienes en la boca.

      "BUENO DEJA DE CHUPAR Y AHORA A FOLLAR" vuelves a oír la voz. Estabas equivocada, aquí hay mas gente todavía. Te siguen observando. Mientras piensas eso una mano te coge y te levanta del sillón. Uno de los jóvenes se sienta en el sillón con las piernas estiradas y juntas.
Su miembro sigue erecto y tieso. Puedes ver la cara joven y agradable. Te sonríe mientras te invita con un gesto  a acomodarte sobre él. Ya nadie tiene que decirte que tienes que hacer. La excitación te guía. Pasas una pierna por encima de las suyas. Apoyas tus rodillas sobre el sillón y buscas con tu vientre meterte su pene en tu vagina. Mientras notas como su miembro te abre la vagina apoyas tus manos en el respaldo del sillón. Dejas caer tu cuerpo y notas como algo más cálido y vivo que el consolador inunda tu vagina. Empiezas a cabalgar. A notar como tu vagina se llena y vacía.
        Tus flujos empapan su vientre. Tu vagina sobreexcitada no deja de producirlos. La sensación es agradable. Notas como te deslizas por la dureza de su pene, mientras con sus labios intenta besarte los pezones. Notas como unas manos están separando tus glúteos, y el cosquilleo familiar del consolador esta acariciando tu ano. Mojas un dedo tuyo y lo llevas hasta tu culo, apartas el vibrador y lo introduces despacito. Una vez dentro empiezas a moverlo en circulo sin dejar de cabalgar sobre el pene duro que tienes debajo. Retiras tu dedos y enseguida sientes la presión de algo mas grande y cálido. Despacio, muy despacio va entrando. Tienes la sensación que te van a romper. Una mezcla de placer y dolor entra en tu cuerpo. Sientes un calor intenso mientras tu ano se va relajando. Con movimientos lentos empieza a moverse dentro de ti. Sientes tu vientre mas lleno que nunca. Vuelves a moverte sobre el pene que tienes en tu vagina, mientras el otro pene entra y sale cada vez con mas facilidad. Notas como te besan la espalda, como los testículos te golpean en cada embestida.
       Tus pechos son lamidos, tus pezones mordidos, los movimientos son mas lentos pero igual de placenteros. Cuando un miembro abandona tu vagina, el otro llena tu culo. Estas entre dos cuerpos sudorosos que intenta disfrutar del placer que les estas dando. Aprietas tu vagina, aprietas tu culo,los quieres ordeñar. De nuevo aguantas la respiración. Y dejas explotas en un orgasmo mas intenso. Ellos notan como les aprietas, les estrujas tus miembros y casi al unísono empiezan a bramar mientras descargan su liquido caliente en tu interior. Derrotada caes sobre el cuerpo que tienes debajo de ti. Notas como en tu espalda se apoya jadeante el otro cuerpo joven y sudoroso.

     "ESTO SOLO HA HECHO QUE EMPEZAR" Oyes la voz de nuevo.
 Los dos jóvenes se retiran y quedas en el sillón. Te acabas de quitar el vestido que estaba arrugado en tu cintura. La luz de la lampara baja de intensidad. Tu cuerpo se hunde en el sillón. Todavía tu respiración busca el reposo. A tu lado encima de la mesa, están tus bragas, tu vestido de tirantes y dos cajas, una de ellas todavía sin abrir.

Continuara...............

ALATRISTE
 
 
 
Volver al Indice de Alatriste