Paseo en Bicicleta

 
 Con las manos apretadas al manillar y el sillín golpeando tu trasero avanzas por un camino de tierra. Desde hacia unos días estabas recorriendo los campos próximos  donde veraneabas. Tus pies se movían cómodos en los pedales, el terreno era llano. Los campos cultivados llenaban de verdor el paisaje.

El camino era recto. La mirada no alcanzaba a ver el final. Un leve viento en contra refrescaba tu cara. El sol se colaba entre las hojas de los altos olmos que flanqueaban el camino. El sol empezaba a estar bajo, era una hermosa tarde de primavera. Hacia más de una hora que habías salido de tu casa. Sin perder de referencia el alto campanario del pueblo donde veraneabas, sigues buscando caminos que te permitan descubrir nuevos parajes.

El silencio es roto por un grupo de ciclistas que te avanzan. Son jóvenes que pasan veloces a tu lado. Pasan casi sin saludar aunque notas como todos giran sus cabezas. Unas sonrisas y algun silbido delatan que no los has dejado indiferentes. El grupo sigue veloz y no tardas en perdelos de vista. Por unos momentos te has sentido observada con miradas de deseo. Hoy especialmente te encuentras guapa. Tu piel ha oscurecido por el sol. Sientes tu piel mas tersa y fresca que otras veces. El ejercicio de los últimos días te esta devolviendo la vitalidad de siempre. Te encuentras guapa y elegante subida sobre la bicicleta. Te sientes seguro de agradar, con tu camiseta sin mangas y tus pantalones cortos téjanos.

Te sientes libre y sin grandes preocupaciones en la cabeza disfrutando del esfuerzo del paseo. Al llegar a una bifurcación del camino eliges el que parece que se aleja menos del pueblo. El camino se estrecha y los campos de cultivo desaparecen entrando en un pequeño bosque de pinos. Avanzas segura descubriendo a cada pedalada parajes desconocidos para ti. Tras los arboles buscas con la mirada el campanario de referencia.

El camino se estrecha. Por las marcas en el suelo descubres que es poco transitado, tal vez la marca de alguna herradura y poco más. La vegetación se hace más densa. El suelo irregular. La bicicleta brinca cada vez más. Ahora piensas que no fue buena idea venir sin sujetador. Tus pechos se mueven alocados en cada pequeño socavón. Detrás de cada curva esperas que el paisaje se aclare y te puedas situar de nuevo. El camino inicia una pequeña pendiente que hace aumentar tu esfuerzo. Tras la pequeña subida los arboles se abren y ante ti ves unos campos de cultivo que rodean una casa de campo.

El camino no tiene salida. Paras  un momento y tras poner los pies en tierra coges tu bidón de agua y bebes un largo trago. El agua salta por tu barbilla cayendo en tu pecho. Esta todavía fresca. Miras a un lado y a otro, no hay nadie. Coges el bidón de plástico y tras apretarlo diriges su chorro de agua por tus hombros y tu pecho. El frescor recorre tu cuerpo. El algodón mojado de la camiseta se pega en tu cuerpo dejando tus pezones visibles a tu mirada. Notas como el agua fría a producido la reacción de tus pezones que están duros y erectos. "- Mal momento para cruzarse con los ciclistas"... piensas mientras sonríes. Dejas el bidón de nuevo en la bicicleta y tras poner un pie en el pedal te levantas sobre la bicicleta sentándote en el sillín. Das la vuelta y empiezas a desandar el camino.

Lo que antes era una pequeña pendiente  ahora era bajada. Te dejas ir, bajas veloz. Una rama verde pasa próxima a tu cara. Por un momento dejas de mirar delante de la bicicleta, cuando notas que algo duro golpea a la rueda. Pierdes el equilibrio y caes con tu bicicleta en medio del camino. Te incorporas rápido apartando la bicicleta. Te duele la rodilla. Descubres una herida sucia por el polvo del que sale un pequeño hilillo de sangre que baja por tu pierna. Tu costado lo tienes un poco dolorido. Miras la bicicleta y descubres la deformación de la rueda tras el impacto. La coges por el manillar y tras un momento de reflexión empiezas a subir la traicionera cuesta. Al pasar al lado de la rama que te molesto. La coges y la arrancas con violencia.

Llegas hasta los campos y ves como el camino termina en la verja de una gran casa de piedra marrón. Avanzas por el camino y distingues a alguien que se mueve tras la valla de la casa. Un joven de unos 30 años, alto y de pelo negro con el torso desnudo y unos pantalones téjanos cortados por la rodilla. Lleva entre sus manos una carretilla. Llegas a la verja y tras franquearla te diriges al joven.

"¿Podría llamar por teléfono?, me caí y se rompió la bicicleta" El joven deja caer la carretilla y avanza hacia ti. Notas como sus ojos recorren tu cuerpo.

"- Menos mal que se seco la camiseta" piensas.

"- Pero si tienes una herida en la pierna" dice el joven mirando tu rodilla

"- No es nada" replicas

El joven coge la bicicleta por el manillar y tras girarse se encamina hacia la puerta de la casa.

"- Eso hay que limpiarlo, después ya llamare"

Le sigues fijándote ahora en la marcada musculatura de su espalda, el bronceado de su piel y ese culito apretado que marcan sus téjanos ceñidos.
Tras dejar la bicicleta a un lado de la puerta. Te invita con un gesto a entrar. Una gran habitación con pocos muebles. Una gran mesa de madera y unas sillas de mimbre es casi todo el mobiliario de la estancia.

"-Siéntate " te dice indicándote una silla.

Tu obediente sigues su indicación. La luz del sol entra por la puerta iluminando la mitad de la habitación.

"- Veamos esa pierna" una voz distinta la oyes detrás de ti. Te giras y descubres la cara de otro hombre un poco menos joven. Avanza hasta ponerse delante de ti y agacharse. Tiene también el torso desnudo. Coge tu pie y lo levanta. Al flexionarse tu rodilla lanzas un pequeño grito de dolor.

"- No es nada, una pequeña herida sucia de polvo" te dice mientras notas como sus manos ásperas rodean tu pantorrilla. De nuevo aparece el otro joven  y tras darle un paquete azul del algodón y un frasco de alcohol se pone detrás de ti. Tu sigues con la pierna estirada apoyando tu talón en le muslo del hombre que tienes delante. Ves como coge un gran trozo de algodón y lo moja con el alcohol.

"- Igual te dolerá" En eso momento notas como dos manos fuertes te sujetan por los hombros. Levantas la mirada y descubres todo el escorzo hermoso del joven moreno que te sonríe intentando tranquilizarte. Al devolverle la sonrisa un largo escozor te provoca un nuevo grito. El alcohol a alcanzado tu herida. El joven pone en tu boca su mano que tu muerdes.

"- Perdón ..perdón" le dices mirándole a los ojos y aguantando con tus manos su brazo curtido.

"- Cuando era pequeña , mordía los dedos de mi padre mientras me curaba las heridas." Le explicas intentando disculparte. Él responde ofreciéndote dos dedos. Coges su mano y te llevas sus dedos a tu boca. El otro hombre sigue cogiéndote el pie y limpiando los restos de sangre de la herida. Con tu lengua acaricias los dedos. Los sorbes. Por un momento te sientes excitada sintiendo el calor de aquellos dos cuerpos que tienes tan próximos.

"- ¿no tienes mas heridas?" Te dice el otro hombre mientras sube sus manos por tu muslo girándolo e intentando ver los rasguños que salen de tu pantalón. Tus labios rodean los dedos del joven y con la lengua los acaricias. El contacto de las manos en tus muslos produce un calor que sube por tus piernas. Sus miradas que hasta entonces eran de simpatía se llenan de complicidad excitante. Piensas que es todo una locura, pero nunca habías estado tan íntimamente con dos hombres.

" - Quítame los pantalones" Le dices mientras levantas tu culito para facilitar la maniobra. El no duda en alargar sus manos y desabrochar el pantalón. Mientras estira suavemente de ellos arrastrando tus bragas tras los pantalones.

" - Donde te duele" me dijo como si estuviéramos jugando a los médicos. Sin decir palabra, indique con mi dedo índice mi entrepierna mientras ponía mi pierna sobre su hombro. Mientras notaba sus labios como se hundían en mi ingle. Empece hacer más ostensibles mis caricias en los dedos del joven que empezó a moverlos sugerentemente en mi boca. La lengua del otro estaba abriendo tus labios hinchados y esponjosos. Notaba como la sangre fluía en tu vientre.

 

Tu pubis se movía solo. Buscando la boca húmeda. Sentías su aliento cálido en los pliegues de tu sexo. El joven si sacar los dedos de tu boca se pudo a tu lado quedando su vientre a la altura de tu cara. Pasa la mano por debajo de su ombligo. La piel es suave y agradable al tacto. Desabrochas el botón de su pantalón. Abres su cremallera y una mata de vello se pierde hacia su interior.

 

Coges el pantalón con las dos manos por su cintura y lo bajas despacio descubriendo que no lleva nada mas debajo. Como un resorte su pene queda liberado desafiante y un poco torcido. No dudas en rodearlo con la mano. El joven retira los dedos de tu boca y se deja hacer. Tu aproximas tus labios a su glande y con la punta de la lengua empiezas a describir círculos.

 

El otro hombre no ha dudado en meter sus manos bajo tu camiseta y suavemente pellizca tus pezones con los dedos. Su boca no deja de recorrer tu sexo empapado. Tus labios engullen el glande y empiezas a golpear con la punta de la lengua su frenillo. Un sabor medio amargo y dulce inunda tu boca. Tus pechos se hinchan con las caricias. Tu sexo palpita al contacto de la lengua suave y mojada. El joven responde a tus caricias con caras casi grotescas de placer cerrando los ojos y mordiéndose la lengua. Su culo esta apretado y duro. No deja de mover su cintura siguiendo el ritmo de tu boca.

El hombre mayor pasa sus amplias manos por tu cintura buscando tus glúteos. Pone sus hombros bajo tus muslos y apretando tu culo contra él te levanta en el aire. Tienes que dejar que el pene salga de tu boca, un poco más y se lo arrancas... El impulso del movimiento te desequilibra. Casi tocas el techo. El se mantiene derecho y avanza por la habitación, manteniéndote subida en sus hombros y con su boca metida en tu sexo. Tu te aferra a su cabeza para no perder el equilibrio. Detrás le sigue el joven con toda su verga extendida y aun húmeda de tu saliva. El hombre te llevaba hasta la gran mesa de madera y sin sacar su cara de tu sexo te recuesta en ella dejando que te apoyes sobre tus rodillas. La herida se resiente por un momento, te quedas sentada sobre su cara. El joven se sube en la mesa y te ofrece su verga para que sigas chupándola. La lengua que esta en tu sexo sube y baja se desliza hasta tu ano y lo lame con delicadeza. Notas como el hombre mayor se esta quitando los pantalones. Giras la cabeza arrastrando en el movimiento el pene del joven. Ves una verga larga, ancha y brillante que mira al techo del comedor. Intentas asilar con tus manos, pero no la alcanzas. El hombre mayor se desliza por la mesa hasta pasar su cuerpo por debajo de tus piernas. Su verga larga golpea tu culo. Te incorporas lo suficiente como para poder dirigir tu vagina sobre su glande. Tu sexo esta deseoso de llenarse. Te dejas caer sobre su pene lentamente mientras notas como tu vagina se va abriendo y llenando de tu largo miembro caliente. Dejas que entre hasta la base de su vientre y poniendo tus brazos apoyados en la mesa empiezas a cabalgar sobre él. En su cara ves el placer que le estas dando. El joven por un momento desaparece de escena. Tu no dejas de moverte subiendo y bajando. Unas manos acarician tu culo. Es el joven ..Notas como algo tibio y viscoso esta llenando la raja de tu culo. Te giras extrañada.

"- Es aceite de oliva, 0,4 de acidez...es del bueno" Dice el joven mientras acaricia con su dedo tu ano cerrado. No tardas en notar como el aceite surte su efecto y el dedo del joven entra relajando tus músculos. Es una sensación agradable y placentera. Te concentras en la verga que frota tu vagina. Todo tu cuerpo vibra. Cuando empiezas a notar una intensa presión en tu ano. El joven esta intentando meter su verga en tu ano. Te quedas quieta con el pene dentro de tu vagina, sintiendo tu primer orgasmos. Muerdes tus labios. Es un orgasmo que la excitación pronto diluye... El joven sigue con su propósito y notas como tu ano se ha abierto notando su glande hinchado como se desliza despacio por tu culito. Sigues quieta una mezcla entre dolorosa y placentera no te permite mover. Notas como la verga que tienes en tu culito empieza a moverse. Despacio empiezas amoverte de nuevo sobre la verga que hay en tu vagina, buscando llenar tu vagina cuando se vacía tu culo. Te quitas la camiseta y rozas con tus tetas la cara que tienes debajo de ti. Consigues marcar el ritmo y de nuevo todo tu cuerpo se tensa para explotar de nuevo en otro orgasmo mas largo. Si apenas tiempo a recuperarte sigues siendo penetrada.. No puedes más, sientes como tu corazón esta apunto de salir de tu pecho. Ya no respiras solo gritas. Quieres sentir su placer en su cara. Los movimientos bruscos y torpes de los dos anuncia que están apunto de correrse. Te incorporas, ellos se apartan y dejan que te tumbes con tu espalda sobre la mesa, con las manos frotando tu clítoris, con las piernas flexionadas. Esperas impaciente sentir en tu cara los chorros de semen de sus vergas que te flanquean.. Cada uno a un lado tuyo y acercando sus penes a tu cara no dejan de masturbarse. Tu de nuevo estas sintiendo otro orgasmo. Tu pelvis se mueve. Tus dedos se hunden en tu vagina sin dejar de frotar tu clítoris. Primero el joven tras lanzar un grito lanza contra tu mejilla una descarga de semen blanco y caliente. Giras la cara buscando con la boca alcanzar su pene. La segunda descarga entra en tu boca. El hombre mayor no tarda en lanzar la suya contra tu otra mejilla. Giras la cara alternativamente, intentando capturar su semen con tu boca. Dejas que el semen salga de tu cara, su sabor a almidón llena tu paladar. Tus piernas caen extenuadas. Tus manos se quedan en tu sexo acariciándolo dulcemente. Mientras el semen resbala por tu cara.

 

"- te llevaremos con la furgoneta, no hace falta que llames a nadie" Dice el hombre mayor.

 

"- no tengo prisa" les contestas sonriéndoles.

ALATRISTE
 
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