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Recomendaciones
para realizar el Camino de Santiago a pie:
La peregrinación caminando a Santiago de Compostela, constituye
todo un reto, para cualquier persona, y no se puede tomar a la ligera,
es un proyecto que se debe meditar y preparar a conciencia. Una
vez en el Camino, solo hay que saber dosificar el esfuerzo diario,
en base a las aptitudes físicas de cada uno.
Se debe
evitar el ejercicio físico intenso, sobre
todo si no está acostumbrado o el clima es diferente
del suyo habitual. La
inmensa mayoría de peregrinos, elige el denominado "Camino
Francés", es la ruta Jacobea por excelencia,
rebosante de arte e historia, es la más conocida, transitada
y la que está mejor acondicionada.
Entra en España por los Pirineos, los puntos de partida más
importantes son dos, Roncesvalles (Navarra), y Somport (Huesca),
estos Caminos confluyen en la localidad de Puente la Reina, y se
convierte en uno solo hasta Santiago.
También hay que decir, que muchos peregrinos no deciden comenzar
en dichas localidades, y eligen emprender su viaje, en cualquier
lugar del Camino.
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Consejos
al caminar:
Sigue siempre las flechas amarillas
(hay bastantes), sólo basta con que te fijes en las flechas
amarillas que están marcadas a lo largo del recorrido. Aunque
cruce todo tipo de suelos o se complique su trazado, las
encontrarás en los lugares más insólitos: árboles,
pequeñas piedras en el suelo, señales de carretera
(tráfico), postes de la luz, muros, aceras, etc.
También está indicado por unos mojones de
piedra con la vieira (concha del peregrino), el
símbolo de color amarillo de la cerámica azul,
nos indica la dirección del Camino.
Al
Camino de Santiago también se le conoce como G.R.65
(en Navarra y Galicia), su trazado, además de las flechas
amarillas y vieiras, está señalizado con un par de
líneas, una roja y otra blanca, son complementarias
a las otras señales, si están en paralelo quieren
decir que la dirección del sendero es correcta, si están
en forma de equis o en cruz la dirección es errónea,
si las franjas tienen forma de la letra " L”
(girada) nos están indicando un giro a la izquierda o a la
derecha.
Sería de agradecer que otras comunidades tuvieran
una iniciativa semejante, pues contra más señales
encuentras mejor te orientas.
De todas formas, si te equivocas en algún momento, basta
con preguntar a la primera persona que encuentres.
Planifica el recorrido
Una vez sepamos de ¿cuántos?
días disponemos, ¿cuál? es
nuestro estado de forma física, ¿dónde?
queremos empezar y finalizar el Camino, ¿cómo?
lo queremos emprender (a pie, ...), estaremos en condiciones de
planificar
el número de etapas, los kilómetros que pensamos
recorrer cada día, y las horas (aproximadas) que no llevará
cada etapa.
Si estamos en buena forma, el promedio de marcha
es de unos 5 Km. por hora, dependiendo del terreno y las condiciones
climáticas. Dato a tener en cuenta, a la hora de planificar
el recorrido y conocer (aproximadamente) las horas de marcha previstas.
Procura hacer un plan de etapas, pensando que lo normal
es recorrer 25 ó 30 kilómetros cada día.
En la planificación de las mismas, tendremos en cuenta siempre,
las distancias que existen entre los refugios y albergues.
Los esfuerzos se pagan,
sobre todo, los que realicemos en los primeros días. Es conveniente
que la primera semana hagas una etapa que ronde los 30 Km. (sin
superarlos) y al día siguiente una de 18 ó 20 Km.,
así hasta que nuestras piernas se habitúen a caminar
todos los días, poco a poco las agujetas desaparecerán
y podremos emprender etapas algo más largas.
Las etapas que rondan los 40 kilómetros solo son
aconsejables si estamos en muy buena forma y las piernas responden.
No te obsesiones con los kilómetros, en vez de hacer días
de descanso, es recomendable cuando estés agotado/a, acortar
las etapas, y si los problemas físicos persisten y son dolorosos,
no lo dudes, abandona, puedes continuar otro año, tu
salud es lo primero.
Procura de no caminar muy rápido los primeros días,
hasta que conozcas tu ritmo más adecuado. Si peregrinas en
grupo no lo conviertas en una carrera, por regla general, si marchamos
en grupo, manda el que va más despacio. Si no puedes adaptarte
al ritmo que marquen otros, no te desanimes, ves al tuyo propio,
te evitará lesiones, debemos incluir en las etapas, alguna
parada para descansar y desayunar. En el Camino no hay que
llegar el primero, sino alcanzar la meta.
Una vez en el Camino, tómatelo con calma,
hay muchas etapas que son mentales, si no lo tienes bien asimilado,
te puedes venir abajo. Hay pueblos que no parecen llegar nunca,
y si te obsesionas con llegar, la etapa se hace eterna y uno llega
muchísimo más cansado al albergue.
En los tramos de carretera, siempre ve por el arcén
izquierdo, no olvides que eres la parte más débil
y que los automóviles no se fijan mucho en un "simple
peatón". Si se hace el Camino en grupo, no se
deben crear apelotonamientos en la calzada.
No es conveniente caminar por
la noche, pero si se hace, se debe usar reflectantes
que avisen de nuestra posición a los vehículos.
En caso de agotamiento por calor, buscaremos un lugar fresco
para descansar, beber líquido e intentar recuperar los minerales
perdidos (un litro de agua con una cucharadita de sal y
media de bicarbonato) Si los calambres son fuertes, auméntese
la cantidad de sal.
Lleva siempre a mano algo dulce y frutos secos para reponer
energías en un momento de desfallecimiento.
Es conveniente hacer ejercicios
de estiramientos todos los días antes de salir,
para flexibilizar ligamentos, músculos, tendones y articulaciones
el cuerpo (hombros, brazos, caderas, gemelos, tobillos, dedos de
los pies...).
No es recomendable ducharse por la mañana pero si lo haces,
nunca lo hagas con agua caliente, ya que predispones la piel para
las rozaduras o ampollas.
Ponte crema protectora para el sol y no uses, durante muchas horas
(los primeros días), camisetas y pantalones cortos.
Es aconsejable llevar un teléfono móvil, así
podremos comunicar a la familia, amigos, etc. el recorrido que pensamos
hacer, y en caso de accidente o emergencia donde estamos, para que
puedan localizarnos rápidamente.
Si te salen ampollas, no se debe arrancar nunca la piel.
Utiliza aguja desinfectada e hilo, atraviese la ampolla y deja el
hilo para que se produzca el drenaje. Protéjelo con tiritas
o apósitos. Si las ampollas te molestan durante varios
días, o te has quemado los pies,
acude a un centro médico para valoración de un profesional.
Si tienes tendinitis o cualquier otro dolor fuerte,
no dudes en acudir a un médico
y si te aconseja que dejes el Camino. No insistas en continuar,
sólo lo agravarías y lo primero es tu salud.
Recuerda, que necesitamos (como mínimo) dormir ocho
horas para recuperarnos del esfuerzo realizado. No debemos
olvidarnos tampoco, de la correcta alimentación e hidratación,
los alimentos nos deben asegurar el equilibrio energético,
y beber mucha agua nos ayudará a recuperar los líquidos
perdidos en la caminata.
Muy importante:
No ensucies el Camino o tires basura, consérvalo en buen
estado para quienes vengan detrás tuya. |
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