LA PRÓXIMA CITA
XACOBEO 2010
Galicia

26ª/ Triacastela – Sarria (18,1 km.)

Es una etapa cortita, pero que nos conviene tras el palizón del día anterior. Como el bar “XACOBEO” abre a partir de las 6 h., podemos empezar a caminar tempranito (a partir de las 6,30, que ya hay luz en julio), para así caminar fresquitos y no encontrar complicaciones para alojarse en Sarria, cosa que suele ocurrir en todo el camino gallego y sobre todo en el verano (“la psicosis de la litera”)

Al salir de Triacastela tenemos dos opciones:

  • a) Coger por la izquierda, pasando por el Monasterio benedictino de Samos.
  • b) Tirar por la derecha, cogiendo una carretera que, tras prolongada ascensión, nos conduce a San Xil (4 km.); subimos un poquito más hasta el alto de Riocabo y a partir de ahí el camino discurre bastante llano, con algún que otro altibajo, para descender finalmente hasta Calvor (10 km. desde San Xil). A partir de aquí, nos quedan 5 km. tediosos, paralelos a la carretera, aunque subiendo y bajando ( a veces pienso que es mejor ir por la carretera) hasta entrar en Sarria.

Entramos, cruzamos el río y nos encontraremos con una escalera empinadísima (Escalinata Mayor), que se puede sortear girando a la derecha. Para comer y tomar un refresco es recomendable el bar “ESCALINATA”, casi enfrente a la puerta del albergue municipal. Además de este albergue, subiendo y pasada la iglesia, hay dos albergues privados. Si no encontramos plazas en ninguno de los albergues, en el bar “Escalinata” tienen habitaciones, limpias y a un precio razonable.

Preguntad por Belén López; además, empiezan a servir desayunos a partir de las 5,30 h.

27ª/ Sarria – Portomarín (22,4 km.)

La etapa es bastante cómoda y no ofrece demasiados problemas.

Salimos de Sarria subiendo hacia la Iglesia y arriba del todo, hay que girar a la derecha y después a la izquierda, en un trayecto muy mal señalizado. Tras llegar al Convento de la Magdalena, seguimos a la derecha, cruzamos el barrio de San Lázaro hasta encontrarnos con un cruce. Ahí, cogemos a la izquierda y al poco ya vemos la flecha que nos indica seguir por la izquierda. Llaneamos, teniendo por referencia la vía del tren a nuestra derecha, la cruzamos un poco más adelante y comenzamos una subida que nos conduce al albergue de Barbadelo (3,4 km.) siguiendo hasta Rente (2,1 km.) y Morgade (7 km.), donde recomiendo hacer una “parada técnica” (la empanada está buenísima).

Esta pequeña aldea tiene un pequeño albergue en el mismo bar, y puede ser una opción muy interesante para no dormir en Sarria.

Desde Morgade se va llaneando y bajando hasta llegar al puente sobre el pantano de Belesar, a 9 km. de Morgade. Cruzando el pantano cogemos por la derecha, y subimos suavemente hasta llegar al albergue. Hay otra opción, señalizada también con flechas, que sigue de frente y nos hace subir una escalera que no recomiendo a nadie, porque encima da un rodeo a todas luces innecesario.

En Portomarín, dentro de la amplia oferta hostelera, yo recomiendo la cafetería “VENECIA”, al lado del albergue, cuya dueña se llama Rosa; tiene platos combinados, hamburguesas, pizzas y abre muy tempranito (a las 6 h. de la mañana), y así se puede desayunar en condiciones al día siguiente, porque hasta Gonzar no nos encontramos absolutamente nada abierto.

28ª/ Portomarín – Palas de Rei (24,4 km.)

Es otra etapa cómoda; comenzamos bajando por la cuesta que subimos el día anterior, dejando a la izquierda el puente grande sobre el pantano

A los pocos metros cruzamos el pantano por una de sus colas y, a la derecha, comenzamos a subir una empinada cuesta de unos 2 km. +/- que nos conduce hasta la carretera.

A partir de este momento, el camino sigue paralelo a ella hasta llegar a Gonzar (7 km. de Portomarín). Se deja por la izquierda y un camino nos conduce tras de nuevo a la carretera, que se cruza para tomar otro camino que sucesivamente nos lleva Ventas de Narón (5,2 km.), Ligonde (4 km.) y Eirexe (1 km.). Desde Eirexe el camino es cómodo, con alguna que otra bajada y su correspondiente subida (parece raro pero es así). A unos 6 km. de Eirexe entramos en Palas de Rei, llegando al albergue tras casi 1 km. más de bajada, dejando a la izquierda el polideportivo.

Si caminamos en verano y presumimos que no va a haber sitio en el albergue de Palas (cosa más que probable, puesto que es extremadamente pequeño), lo mejor es dejar las mochilas en el polideportivo, pasar el día en Palas y, tras la Eucaristía en la Parroquia de San Tirso, subir para cenar y dormir; siempre nos queda la opción de cenar en un bar, pero es preferible cenar arriba “de frío” y acostarse.

Conviene salir desayunado de Portomarín, ya que hasta Gonzar no hay absolutamente nada para desayunar ni tomar algo.

29ª/ Palas de Rei – Ribadiso da Baixo (26,5 km.)
• Vid. “Etapas alternativas”, opción 3

Otra etapa que, como todas las del camino francés a su paso por Galicia, no presenta complicaciones.

En Palas, por la mañana, tendremos que desayunar en frío para no comenzar a andar con el estómago vacío, pues hasta andados 9 km. no vamos a encontrar nada abierto.

Se sale de Palas y, al poco, se abandona la carretera para coger un camino que nos lleva al albergue de Casanova (5,7 km.) y al cruce con la carretera de Melide (3,3 km.). Allí deberemos desayunar “en condiciones” (tienen un bollo casero riquísimo). Tras 4 km. y atravesando Furelos, llegamos a Melide. Yo recomiendo, si se camina en verano, salir de Palas a eso de las 6,00 – 6,30 para, tras la parada técnica en el cruce, descansar en Melide y degustar el pulpo de “PULPERÍA EZEQUIEL”, quizás el mejor pulpo ‘a feira’ de toda Galicia.

Los 11 km. que nos quedan hasta Ribadiso transcurren bien y se hacen cómodamente, excepto una cuesta empinadísima, pasado Castañeda.

El albergue de Ribadiso es quizás el albergue más paradisíaco de todo el camino gallego. Tenemos dos bares para poder comer, aunque se puede comprar la comida en Melide, ya que la cocina de Ribadiso es bastante amplia (con pocos cacharros para cocinar, que conste).

30ª/ Ribadiso da Baixo – Arca ( 21,7 km.)

Se abandona Ribadiso por una empinada cuesta y, antes de entrar en Arzúa, tenemos un bar que abre a las 6 h. en el que se desayuna bastante bien.

Cruzando Arzúa el camino discurre por bosque, con alguna que otra cuesta, hasta llegar a Calzada (6,5 km.), donde se puede hacer una “parada técnica”. A los 5,5 km. se sale a Salceda, en el cruce con la carretera. Desde aquí el camino discurre en el sentido de ésta, cruzándola un para de veces, hasta coronar el alto de Santa Irene (4,5 km.).

A partir de aquí tenemos que coger el camino por la derecha, convenientemente señalizado con el “pelegrín” (nunca el de la carretera, que reviste muchísimo peligro), que desciende al albergue de Santa Irene. Al poco se vuelve a cruzar la carretera para, en un suave descenso, llegar a la aldea anterior a Arca.

Se sale a la carretera y a los pocos metros, pasada la gasolinera se encuentra el albergue.

Un AVISO: al otro lado de la carretera, nada más salir, se ve una indicación de camino. No hay que cogerlo, pues pasa de largo y continúa hasta Labacolla.

La cocina del albergue municipal de Arca es bastante amplia, con vitrocerámica, pero adolece de lo mismo que todos los albergues con cocina de Galicia: hay pocos cacharros para cocinar. .

Con respecto al desayuno del día siguiente, en 2004 han abierto 2 bares nuevos que abren a las 6 h. de la mañana, por si no nos queremos preparar nosotros el desayuno.

De todas formas, normalmente la “avalancha” se empieza a marchar a eso de las 4 h. de la mañana (iréis comprobando que, a medida que se avanza hacia Santiago en Galicia, la “psicosis” que hemos comentado ya es inversamente proporcional a la distancia que nos separa de Santiago.

31 ª/ Arca – Santiago de Compostela (19,1 km.)

Llegamos al fin del camino. Hemos de salir temprano (no mucho, porque caminar de noche no es apetecible, pues se pierde uno el paisaje).

Saliendo de Arca se va por un tupido bosque (es necesaria, a veces, la linterna), del que se sale cruzando la carretera y empezando una pequeña ascensión, que nos conduce tras 9,9 km. a Labacolla. Desde aquí se comienza la ascensión al Monte de Gozo, que se remata en casi 5 km.

Ahora, la bajada a Santiago tiene 5 km., primero de empinada cuesta abajo y después de asfalto puro y duro, por las afueras de Santiago. Siguiendo las flechas, por fin avistamos la Puerta del Peregrino que, a través de la Plaza de Cervantes nos conduce a la Plaza de la Quintana y Platerías.

Hemos llegado.

Una vez en Santiago y dependiendo de la hora en que lleguemos, lo recomendable es (según mi opinión y por este orden):

  • Buscar alojamiento.
  • Asistir a la misa del peregrino (12 h.).
  • Presentar la credencial en la oficina del peregrino, en la Rua do Villar, para obtener "La Compostela" (tiene horario continuado y antes de comer no suele haber grandes colas.
  • Comer.
  • Por la tarde, realizar el tradicional abrazo al Santo, la oración ante el sepulcro y el ritual del parteluz del Pórtico de la Gloria (poner la mano) y el “cabezazo” en el “O Santo dos Croques”.
  • Si es año santo, la tradición manda pasar por la Puerta Santa, que sólo se abre en esas fechas.

De todas formas, cada uno es muy libre de seguir estos pasos.

Hay quienes prefieren nada más llegar hacer todo el ritual, con mochila, después escuchar la misa del peregrino y después ocuparse de buscar alojamiento.

El albergue “oficial” se encuentra en el Seminario menor. Es amplísimo y se puede estar dos noches, pero tiene dos problemas: está lejos del centro y cierra a las 23,00 h.

De todas formas, hay multitud de pensiones baratas en Santiago.

Comentarios etapas: Manuel Brants Reyes
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© Vicente Maza Gómez