|

|
Imprescindible para el tornero, es la caña que veis apoyada en el albañal.
Con ella se consigue alisar y hacer algunas marcas más difíciles de realizar con las manos cuando
se trabaja en el torno alfarero.
La caña es como su nombre indica, un trozo de caña, de las que podéis
encontrar creciendo
cerca de cualquier río. Se deja secar y se parte el cilindro que queda entre nudos, obteniendo dos piezas
cóncavas que una vez trabajadas (ligeramente talladas y lijadas en los bordes) se convierten en la principal
herramienta del tornero.
|
|
Aquí tenéis un ejemplo del uso de la caña, acompañando a las manos para
conseguir un acabado más perfecto. A veces los no entendidos creen más auténtica
una pieza con imperfecciones y mal acabada, porque creen que manifiesta realmente que
se ha hecho a mano.
Por supuesto, un buen tornero siempre consigue piezas simétricas, de
líneas limpias y ligeras. El
peso de una pieza hecha a mano también identifica la calidad del tornero, ya que cuanto
mas finas son las paredes, es mas difícil acabar bien la pieza, pero el resultado es claramente superior.
|

|