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Las técnicas
de la tradicional cerámica de Puente del Arzobispo, son piezas hechas y
decoradas totalmente a mano.
Para el
desarrollo de estas piezas cerámicas, hay que tener una serie de conocimientos
necesarios para poder llegar hasta la finalización de la obra artesana.
La técnica de
tornear el barro, siempre le ha fascinado al hombre. El torno
"lanza" la pasta hacia fuera y el alfarero usa sus manos para
controlarlo, y modelarlo en contra de la fuerza centrífuga.
Para el que
observa le parece algo fácil y sin esfuerzo, pero la realidad es que se
requiere concentración, paciencia y determinación para aprender hacerlo, una
vez que se domine esta técnica, el alfarero será capaz de crear cualquier
forma, rápida y fácilmente.
En primer
lugar y para que la obra sea buena y no se nos rompa al tornear, es necesario un
buen amasado de la pasta, para así eliminar aquellas burbujas de aire, que
pueden hacer que la pieza se rompa al elaborarla o al cocerla, y esto sería más
peligroso para las obras que estuvieran en el horno, puesto que también se podrían
romper.
Una vez que
el alfarero ha amasado bien la pasta, hace una "pella" o
"bola" con la cantidad de barro que va a utilizar, y la coloca en el
centro del torno, el cual debe estar seco y limpio.
El artesano centrará la pella
en el torno y una vez centrado empezará a elaborar la pieza en cuestión.
(Alfarero: Emilio Cruz de la Cal)
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