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Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades
Según el Acta del Jurado el premio otorgado al P. Gustavo Gutiérrez se debe a que él es “el iniciador de la renovadora corriente espiritual conocida como teología de la liberación, que propugna una atención especial al mundo de los desfavorecidos, entendiendo que la liberación preconizada por el mensaje cristiano no es aplicable únicamente a la faceta espiritual del ser humano, sino también a sus condiciones sociales y materiales”. Añade que Gustavo Gutiérrez “es uno de los autores más espirituales de la teología de la liberación, consiguiendo mantenerse al margen de los radicalismos en que se han visto envueltos otros teólogos, y subraya que esta propuesta de la teología de la liberación no se reduce a un planteamiento teórico, sino que constituye una práctica que, de modo especial en los países menos desarrollados, ha estimulado una dignificación de las condiciones de vida de millones de seres humanos”. El Acta del Jurado concluye que “por su coincidente preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje, el jurado considera que Gustavo Gutiérrez y Ryszard Kapuscinski (escritor polaco que también se hizo merecedor al Premio) son dos modelos éticos y admirables de tolerancia y de profundidad humanística”. En sintonía con el P. Gustavo en vivo y en directo(Extractos de la conversación en Radio Nacional, durante el programa radial Signos del 11 de mayo de 2003). Padre Gastón Garatea, Presidente de la Mesa de Concertación para la Lucha contra la Pobreza: Hoy es un día bonito, es precisamente el día del Buen Pastor y yo creo que este es un premio muy interesante para un sacerdote que es un maestro de espiritualidad. Además realmente este premio es muy significativo: qué bueno que quien ha defendido a los pobres pueda tener una consideración desde el mundo de los no pobres, esto me parece muy interesante porque es un premio que viene del primer mundo, yo creo que este es un avance muy interesante de cómo la teología de la liberación ha sido escuchada también por los no pobres para favorecer a los pobres. Martín Sánchez, agente pastoral de la iglesia Cristo Redentor del Rímac:. Estos días, Padre, en que Ud. ha estado en el centro de la atención nacional e internacional, en que todos los medios de comunicación importantes del país lo han nombrado, doy fe de la gran alegría que esto nos ha dado, a nosotros, sus amigos, sus vecinos del Rímac. Porque esto no es sino un reconocimiento a su forma de ser Padre, su sencillez, su manera de relacionarse con nosotros, de preocuparse por los niños, sus detalles personales, el modelo ético como decía el acta de quienes le confirieron el premio. Gustavo Gutiérrez: Yo diría que la alegría más grande es por lo que hemos intentado vivir y hacer juntos, y esa alegría de esas personas francamente es mi mayor alegría. El querer compartir la fe y la esperanza en el Señor, aquello que dice el comunicado de la Conferencia Episcopal sobre los preferidos de Dios, es algo que hemos intentado vivir en muchos sectores de América Latina en los últimos años y creo que hay un mensaje muy profundo y muy hondamente evangélico. Es lo que hemos tratado de compartir con muchos amigos y por eso este premio nos llega muy profundamente. ------------------------ Santiago Pedraglio, periodista y analista politico: Tendría muchísimos comentarios que hacer. Tratando de precisar, yo tengo la intuición que una de las grandes preguntas que Gustavo se hace, no sé si la voy a formular con exactitud, es la pregunta que se hizo en los tiempos de gran violencia en el Perú, en particular en Ayacucho cuando él se preguntaba algo así como “¿cómo es posible creer en Dios y ser cristiano en Ayacucho?”, viendo el grado de violencia y de sufrimiento que tenía la gente. Esa pregunta a mí me pareció, la verdad, tan impactante, tan original, tan verdadera. Y esto, claro, te lleva a pensar que existen otros Ayacuchos en el mundo, otros miles, no sé si miles, pero sí, por lo menos, centenas de Ayacuchos en el mundo y entonces me imaginaba en Irak hace poco de cómo los iraquíes pueden pensar digamos en el Dios cristiano. Y otra cosa que también, así puntualmente, a mi me impactaba mucho era pensar en el libro de Gustavo sobre Bartolomé de Las Casas y todo el debate sobre los indios americanos en el siglo XVI, si es que tenían calidad humana y como debían ser tratados. También esto tiene una tremenda vigencia. Cuando yo estaba en la Católica fui alumno de Gustavo Gutiérrez y entre los cursos que tuve mientras que él estaba trabajando la teología de la liberación, tuve, digo, cursos excelentes de él sobre Camus, sobre Sartre y otros escritores franceses y siempre pensé que en el pensamiento de Gustavo todo este ángulo personal, este ángulo individual, este ángulo propio, era muy importante y entonces era uno de los grandes retos: que el tema de la libertad está planteado también como un tema individual y no sólo como un asunto colectivo. Gustavo Gutiérrez: Bueno, la cuestión de hablar de Dios en Ayacucho era tomar Ayacucho como un símbolo por la etimología de la palabra (“el rincón de los muertos”), pero sobre todo por lo que en aquel tiempo sucedía ya, tanto sufrimiento y tanto dolor. Creo que es la pregunta más seria que podemos hacernos, yo siempre he sido un convencido de que es una pregunta más amplia, más ancha de lo que nos es posible responder, creo sin embargo que hay maneras de hacerlo. Acompañando a la gente, por ejemplo, es una manera de hablar de Dios, acompañando a las personas que sufren con amistad, pero también acompañándolas en su reivindicación de dignidad humana, de los derechos más elementales como el derecho a la vida. ................................ Monseñor Larrañeta, Secretario Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Peruana Gustavo, ¿qué tal? nos une no solamente el ser cristianos, el ser sacerdotes sino ahora el ser dominicos, porque los dos andamos en la Orden de Predicadores anunciando un poco la verdad por el mundo. En la Conferencia Episcopal nos ha parecido una idea muy buena el poder enviarte una felicitación por este reconocimiento. Yo digo que entre las personas hay algunas que “viven lo que dicen y que dicen lo que viven”, y yo creo que tú eres una de esas personas y por eso mi doble felicitación. Gustavo Gutiérrez: Realmente lo que Ud. acaba de decir me anima mucho y me hace ver también lo que ya sabía y es que compartimos esa preferencia por los más pobres, por los últimos de nuestro país. En ese sentido, Monseñor, yo agradezco mucho a usted y a Monseñor Garaycoa, Presidente de la Conferencia, y a la Conferencia, esas palabras de aliento. Siempre, ustedes lo saben bien, no solamente he querido, lo he hecho, he trabajado pastoralmente al interior de esta nuestra Iglesia y por eso las palabras de ustedes me resultan muy fuertemente significativas. Monseñor Larrañeta: No sé quién decía algo así como que “todos los seres humanos somos iguales, pero que hay unos que somos más iguales que otros”. A mí me parece que nos ha tocado vivir con los que son más desiguales que otros, lamentablemente, por lo menos en la zona mía, no solo de la gran Lima, sino de Madre de Dios. Pero nos están recordando algo que es importante, por lo menos para mí: que a pesar de las pobrezas, a pesar de las indigencias, a pesar de las limitaciones ellos también tienen unos valores que son respetables y que desde luego son muy admirables y muy hermosos. Gustavo Gutiérrez: Gastón, permíteme que parta de lo que dijo Mons. Larrañeta para comentar un poco tu intervención anterior. Aunque, por ejemplo, comprendo muy bien a las personas que con muy buena voluntad dicen que “hay que ser la voz de los sin voz”, yo creo sinceramente que lo que importa realmente es que los pobres mismos tengan voz, creo que la solidaridad con los pobres significa eso y no es una actitud de mera asistencia sino fundamentalmente de respeto a su condición humana, como tú decías también. Luis Llontop, periodista y director del programa radial Signos: P.Gustavo, Ud. cuando fue incorporado a la Academia Peruana de la Lengua, Ud. dijo entre otras palabras: “para mí hacer teología es escribir una carta de amor al Dios en quien creo, al pueblo al que pertenezco y a la Iglesia de la que formo parte, un amor que no desconoce las perplejidades y hasta los sinsabores pero que es sobre todo fuente de una honda alegría”. A propósito de este comentario, P.Gustavo, vamos a ponerle en contacto con Rosa Alayza, directora del Instituto Bartolomé de Las Casas.
Rosa Alayza, directora del Instituto Bartolomé de Las Casas: Gustavo, como tú puedes imaginar todos nos hemos alegrado con esta noticia, no solamente en el Instituto sino también en los alrededores, creo que es un reconocimiento muy merecido a una trayectoria, a una persistencia de muchos años y creo que esa persistencia es para muchos de nosotros un ejemplo de esperanza, es decir un ejemplo de una apuesta que se ha hecho y en la cual se continúa. Es la apuesta de trabajar con los pobres, por amor, como se ha dicho muy bien, y en la cual vamos descubriendo nuevas dimensiones en el proceso. Gustavo Gutiérrez: Yo quiero agradecerles a todos su intervención. Lucho recordaba el texto de mi incorporación a la Academia de la Lengua. Yo sigo convencido de lo dije entonces, pero eso nunca lo he hecho solo, y ustedes lo saben bien, lo he hecho con muchas personas, con muchos amigos, Martín ahí está representando uno de los sectores humanos y cristianos que yo más quiero y que me ha alimentado durante tantos años pero también ustedes, Rosa, Lucho, Santiago y Gastón, representan grupos de amigos en mi vida sin los cuales yo no podría explicarme muchas cosas de ella y entonces también esta ocasión, por qué no, es apropiada para agradecerles lo que ahora el premio singulariza, en cuanto que se da a una persona, pero me siento formando parte de un grupo y me gustaría decir que es una trayectoria común llevada a lo largo de muchos años. TestimoniosMarina Aguilar: Nadie es profeta en su pueblo(Entrevista a la señora Carmen Marina Aguilar León, cercana colaboradora del P. Gutiérrez en la iglesia Cristo Redentor del Rímac). ¿Cuáles fueron las primeras actividades que hicieron con el P. Gustavo en la parroquia? Lo primero que hicimos fue una actividad para sacar fondos para nuestras necesidades que primerito era para comprar sillas de ruedas para servir a los enfermos. Luego se han hecho actividades para tener la asistenta social, aquí funciona una asistenta social para ver los casos y ha habido bastante casos que se han solucionado: medicinas, operaciones; casos bien difíciles. Y por el lado de la alimentación, ¿qué acciones hay? Hay un desayuno para los niños todos los días de la semana y además se está dando almuerzos los sábados. Son como más de 30 niños. Para eso en un censo se ve y la asistenta social también ve los casos. Hemos tenido casos bien difíciles, por ejemplo, de familias que se han quedado solitos, no sólo desayuno sino también compañía porque los chicos se quedan solos, tienen soledad; hay familias conocidas que pasan por esos casos. Cuando se enteró de que el Padre había recibido el premio, ¿cómo fue su reacción? Gritar, mas que nada la alegría de saber que se ha hecho justicia porque es verdad eso de que “nadie es profeta en su pueblo” ...es algo que tuve demasiada alegría y más cuando salí a compartir con la gente del barrio, nos hemos abrazado todos felices. Marina, de todos estos años que conoce al P. Gustavo, porque lo conoce desde el 70, más de 30 años, ¿qué recuerda Ud. ahora? Bueno, una anécdota quizás personal, a mí me iban a operar y el Padre viajaba y entonces yo me dije “que pena que al Padre no lo voy a ver”, y cuando llegó mi hija al hospital y me llevó una notita de él que me deseaba mucho bien, sentí la enfermedad menos pesada y qué alegría que me había escrito una notita que hasta ahora la tengo. El siempre está en las cosas que le pasan a uno. Sabe acercarse al más chico y hablarle, también se preocupa por los mayores, por los ancianos y tú sabes que por los mayores nadie se preocupa y él sí. Inclusive cuando celebrábamos el día del anciano hasta bailaba y esas son cosas que a la gente le gusta, pues, ¿no? (Entrevistó Luis Llontop) P. Felipe Mac Gregor: La teología de la liberación fue una respuesta(Testimonio del Padre Felipe Mac Gregor, sacerdote jesuita, rector emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Presidente de la Asociación Peruana de Estudios para la Paz y del Instituto para la Paz) Conocí a Gustavo en la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Gustavo estudiaba medicina en San Marcos y, deseoso de saber, asistía a mis clases de Ética. Juntos volvíamos a mi casa – el Colegio de La Inmaculada - en la Colmena. Allí, paseando en uno de los patios del Colegio, conversábamos. Nuestras conversaciones no eran sólo de lógica o ética, sino de su vocación al sacerdocio. Problemas familiares impedían a Gustavo seguir su vocación, al llamado al sacerdocio que oía en lo más íntimo de su alma. Lector asiduo, Gustavo conoció la historia de Bartolomé de Las Casas. Este sacerdote dominico, apóstol de “las Indias”, denunció con gran coraje el tratamiento que “los conquistadores” daban a los nativos de América Central y Sudamérica (los indios). Gustavo se preguntó: ¿En el siglo XX –400 años después- los indios y los mestizos, no son también explotados y despreciados por la elite social de nuestros países? ¿Cómo liberarlos de ese pesado yugo? ¿No tiene la teología, la ciencia que busca conocer los caminos de Dios nuestro Padre, una respuesta a esta pregunta? La teología de la liberación fue una respuesta. La novedad de la respuesta atrajo a sacerdotes, religiosos y laicos. Fue tema de discusiones. La obra de Gustavo llenó de esperanza la vida de hombres y mujeres que sufrían por la pobreza. Su persona ha inspirado fidelidad y alegría en la Iglesia de Jesús en los años posteriores al Concilio Vaticano II. No menos se recuerda a Gustavo como profesor, llenando sus clases de alumnos y de preguntas, a las que ayudó a responder con generosidad, seriedad académica y fe. Otros, menos, conocen su espiritualidad capaz de recuperar para nosotros viejos pozos bíblicos. Es un privilegio, luego de todos estos años, ser su amigo. Teólogo de la liberación recibe Premio Asturias de Comunicación y Humanidades Adital La Nueva España:
La Voz de Asturias: "No me apasiona que el futuro Papa sea del tercer mundo"
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