La Cultura del Ser
El Sistema Psicológico, idea general

Por favor, lee despacio, intenta
comprender cada párrafo antes de pasar al siguiente
La repetida frase “conócete a ti mismo” hoy podemos hacerla
real: Conoce tu (mente psicológica) Sistema Psicológico
Se habla acerca de la mente o lo mental, personalidad, pensamiento, emociones, sentimiento, razón, deseo..., ¿pero quién contiene a estos importantísimos elementos psicológicos. Tomar a cualquiera de ellos aislada y separadamente, fuera del sistema que los contiene, conduce a errores y deficiencias injustificables.
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Percepción, emoción, pensamiento, sentimiento, estado de ánimo, interés, deseo..., son elementos, no aislados, no separados, sino relacionados entre sí dentro de un “sistema organizado”. |
A semejanza del cuerpo físico, el Sistema Psicológico es un todo ordenado y coordinado cuyos distintos elementos están conectados entre sí en mutua dependencia. Por ejemplo: un pensamiento está relacionado con la impresión recibida, bien del mundo físico (vista, sonido...), bien del mundo psicológico (recuerdo, imaginación...); depende para su construcción de la memoria del pensador, de sus gustos, preferencias...; no se construye igual si el individuo está envuelto en un estado de ánimo alegre y optimista que si estuviera en otro triste y pesimista...; el pensamiento dará lugar a un sentimiento determinado según su construcción y desarrollo; etc. etc.
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Para el correcto estudio de El Sistema Psicológico lo
dividiremos en los subsistemas: Receptivo Asociativo Resolutivo Almacén Modalidad Eje organizador Y el propio Sistema Psicológico general |
Debido a que dedicaremos a cada una de las partes un capítulo o capítulos exclusivos, en este nos limitaremos a dar una idea general.
A semejanza con el cuerpo físico, el sistema psicológico
está continuamente activo, en constante movimiento. Pero para estudiarlo
establezcamos a modo de ejemplo un primer momento:
Estoy
realizando mis tareas domésticas cotidianas, dentro de la trivialidad de todos
los días; mi pensamiento está ocupado en mil historias, particularmente en dar
vueltas a lo sucedido esta mañana...
- ...no fue muy agradable, pero tuve que
actuar así...; claro ella no me entendió, cómo iba a comprenderme.., antes o
después me lo echará en cara....
- ...este dichoso cojín me tiene hasta las narices, acabaré por tirarlo pese
a quien pese...
- ... con este tiempo no hay quien salga
a la calle. Podían haber esperado un poco las lluvias...
- ... pues mañana le diré tres verdades;
se va a enterar quien soy yo....; esa mojigata es una aprovechada...
En ese
momento suena el teléfono y alguien me comunica la noticia que casi había
olvidado después de tantos meses: He aprobado unas oposiciones que me
permitirán un nuevo trabajo laboral mejor remunerado y de más alto nivel que el
que tengo ahora, tan precario y mal pagado. Una corriente de dicha ha llegado a
mi.
Al aparato receptivo ha llegado una
impresión, grata en este caso.
Mi estado
en ese momento era de trivialidad, desgana, de un cierto malestar. Pero
súbitamente, los 20 segundos al teléfono me han traído un aire de dicha
inesperado. Aquellos obstinados pensamientos del incidente acaecido por la
mañana han cesado.
- ... voy a dar una fiesta a toda mi
gente que va a ser sonada...
- ... ¡Cuándo se entere María...! es un
poco envidiosa..., pero es buena chica...
- ... voy a llamar ahora mismo a Pilar y su
marido... fueron ellos quienes insistieron en que me presentara... ¡que
noticia...! ...mejor iré a verlos...
- ... es tan bonita la lluvia en este
tiempo...
El aparato asociativo se ha puesto en
marcha. Como
la impresión recibida fue agradable, los raciocinios que se ponen en juego
son del mismo orden. Se sucederán
pensamientos y sentimientos gratos, dulces, afables...
Aquel estado de trivialidad, desgana, de cierto malestar, ha
dado paso a un estado (resolutivo) alegre, eufórico, lleno de satisfacción. Poco a poco y reforzado por los pensamientos que ahora
ocurren se va asentando y haciendo firme en mi un estado de bienestar.
El proceso se ha cumplido: a una impresión feliz (recepción)
siguen pensamientos y sentimientos felices
(asociación) lo que conduce a un estado de felicidad (resultado); si la
impresión es infeliz los pensamientos y sentimientos resultaran pesimistas,
tristes, deprimentes, autodañinos, llevándonos a estado de infelicidad o
malestar. Son procesos automáticos, sujetos y condicionados a circunstancias
generalmente exteriores.
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El triple proceso, recepción, asociación y resultado, está siempre en funcionamiento. |
La especial escenificación tomada vale como ejemplo para
situaciones que nos suceden a diario y con las que somos arrastrados
irremediablemente. Nuestro estado de felicidad o desdicha (resultado) no es
voluntario, no depende de nuestra “opción de querer” sino que está determinado,
condicionado por recepción exterior y asociación interior.
Pero sigamos, aun nos falta apuntar la participación
de otras piezas esenciales del juego de nuestro sistema psicológico.
Papel que juega el Almacén:
El pensamiento (asociación) toma la impresión recibida (del exterior o mundo físico) como base de su proceso, como primer eslabón. Para que el pensamiento se ejecute, precisa de otros datos. Estos los toma de su almacén particular, la “memoria”. Las personas que recuerda, las situaciones que imagina... están contenidas en lo que ha conocido y experimentado a lo largo de su historia, principalmente de su historia reciente. El pensamiento común no puede elaborarse con datos inexistentes en la memoria. Por otro lado, estos datos son elaborados (asociados) de una manera determinada; colaboran en ello lo que generalmente conocemos como gustos, preferencias, asociaciones y actitudes preexistentes, costumbres, etc. a las que daremos el nombre genérico de “Rutinas” cuyo formato se estableció en nuestra historia remota, es decir, principalmente en los primeros años de nuestra vida.
Por tanto un
pensamiento está compuesto de datos e impresiones tomados del exterior (suceso,
persona, situación..) y del interior, memoria,
pero a la vez está organizado de una manera concreta según la rutina puesta en marcha.
Las rutinas son fórmulas o patrones capaces de dar un determinado cuerpo a cada pensamiento. Pero dejemos este asunto para su debido lugar, ahora sólo estamos acercándonos a una idea general.
Papel que juega la Modalidad: Llamamos Modalidad a la situación de interés en la que se encuentra el individuo en un momento dado. Constituye el motor o corazón del sistema, el que mueve… Hay tres tipos generales:
- Modalidad “ordinaria o común”, que es la que exixte en nosotros cuando nos encontramos en momentos cotidianos, triviales, sin nada especial que nos mueva, en situaciones comunes y rutinarias.
- Modalidad “atraída o emocional”, que se pone en funcionamiento cuando algún interés o deseo significativo nos empuja desde nuestro interior.
- Y Modalidad “dirigida, racional o intelectual” cuando cerramos filas en torno a nuestra razón para dirigir las fuerzas a la consecución de un fin concreto.
Según la Modalidad en la que estemos así será el funcionamiento tanto en la recepción de la impresión, como en la asociación y resultado consecuente. También determinará los datos que tomemos de nuestra memoria y la implicación de unas u otras rutinas. A menor grado de intensidad de una impresión recibida, mayor influencia de la modalidad existente.
El Eje Organizador está formado por aquél a quien damos tan repetidamente el nombre de “Yo”. Sería un poco largo para este apartado hablar de él; en su momento lo haremos, baste decir que “aparentemente” es el eje o jefe del sistema y a la vez su representante cara a la sociedad.
El Sistema Psicológico es el funcionamiento conjunto, organizado y ordenado de los elementos que lo componen y sobre los que hemos establecido esta breve descripción.
Sin conocer cada uno de los elementos del Sistema, su funcionamiento se ejecutará de manera automática, mecánica, instintiva, indemandada, involuntaria. Conocerlos supondrá la posibilidad de “poder” manejarlos. Nos jugamos mucho en ello, nos jugamos conducir nuestra propia vida, aun más, por simpatía, también las repercusiones producidas en los que nos rodean.