CONFLICTOS EN LA PAREJA

Todas las parejas pasan por crisis de adaptación, discuten, se pelean....la conquista amorosa es una especie de juego de aproximarse y alejarse, de ofrecer y negar, de estar interesado e indiferente a la vez, una trama tejida de sorpresas y caminos inesperados. Un ejercicio de exploración entre dos personas, marcado por sentimientos de atracción, de riesgo.

 Sólo una mayor comprensión recíproca de los amantes, puede reducir las tensiones que surgen tras el paso del enamoramiento a la cotidianeidad de la relación amorosa. Lo importante es "habituarse" a  charlar, hablar sobre las  decepciones  con la" confianza, el respeto y la serenidad" que cada uno debe demostrar al otro para que ese "lazo invisible" de amor y cariño no se rompa nunca.

Intentar no caer en los reproches, la venganza y el odio. 

Uno de los problemas que se da con mayor frecuencia cuando surge el conflicto es la retirada silenciosa. La persona ofendida espera que el otro se disculpe, y mientras, los conflictos crecen soterradamente. A menudo la reconciliación, es sólo aparente y el compañero consciente o inconscientemente, espera la ocasión favorable para pagar con la misma moneda. Se dice que los hombres aman cuando desean, y que las mujeres desean cuando aman...Y aunque existen variantes individuales, por lo general, 

" El varón encuentra que su relación está en orden cuando su compañera duerme con él, mientras que la mujer sólo puede abrirse sexualmente cuando ve la relación en orden". Es difícil y hasta diría yo que ingenuo, marcar unas reglas para que una relación pueda resultar todo lo satisfactoria que deseamos cuando nos unimos a otra persona. Cada pareja tiene su química, su personalidad, su carácter, su manera de llevar la relación. 

Lo único que se puede añadir a modo de pauta o consejo, es el habituarse desde el mismo principio de la relación a ser sinceros y crear entre los dos una corriente de  confianza y serenidad que les ayudará siempre a mantener esa química y cariño que nació entre ellos.

CONFLICTOS, INFIDELIDAD, DIVORCIO

¡ Si pudiera volver atrás, no me iban a enganchar así como así!

Este es la frase más habitual en la mayoría de casados y casadas decepcionados e insatisfechos de su relación. Muchas familias no son verdaderos hogares en los que es posible una convivencia abierta, agradable y enriquecedora. Hay familias "pensión", frías e indiferentes, en las que cada miembro lleva "su vida", no hay apenas comunicación y los silencios y reservas "cuartel", donde sólo impera el ordeno y mando, la rigidez y el autoritarismo, provocan la despersonalización y el sometimiento y no permiten un desarrollo armónico de la personalidad. Tampoco faltan las familias "oficina", porque el hogar se ha convertido en lugar de trabajo, donde no queda tiempo ni lugar para nada. Ni para hablar, ni para reír, ni para aconsejar, ni para un mínimo de convivencia y diálogo.

Muy frecuentes son las familias tele adictas, en las que la televisión, el vídeo y la cadena musical tratan de llenar el vacío o el aburrimiento de sus miembros. Cada uno está en un sitio viendo su programa favorito de televisión, con su ordenador o su cadena musical. No quiero decir con esto que en todas las familias mal avenidas, surja el conflicto exclusivamente por estas causas, todos sabemos que también existen otras clases de motivos por los que en muchas parejas surge el conflicto y la mala compenetración; podría ir enumerando otros tipos de familias en las que el empobrecimiento progresivo de las relaciones humanas, afectivas, de comprensión y entendimiento entre sus miembros es cada vez mayor, pero me alargaría demasiado.

En muchas de estas familias, sino en la mayoría, no tarda en implantarse la desconfianza, el egoísmo, el desamor, por esa falta tan grande de unión y de "relación" humana. Muy pronto aparecen las discusiones, los desacuerdos, las desavenencias... y los conflictos cada vez son más asiduos. Al crearse ese ambiente de tensión e infelicidad, se tiende a culpar "al otro" de no ser lo que esperaban, de sentirse solos dentro del núcleo familiar, se habitúan sólo a pedir y exigir del otro una respuesta de calor humano y cariño cuando sienten que éste ya está perdido; no se dan cuenta, yo diría que en el cien por cien de los casos, que si eso sucedió es porque antes no se molestaron en cuidar los detalles y el cariño que los unió.

¿Por qué surge el vacío y aburrimiento?

Por dejadez, por el abuso de confianza, por el "ya todo está conseguido", falta de conversación sincera, rutina, poco o nada de comprensión, egoísmo, poco o nada de respeto,  caracteres muy distintos con la consiguiente inadaptación, etc, etc...un sinfín de causas que iría enumerando, pero que resumidas todas juntas, quedarían al final en una falta de conocimiento real de la otra persona antes de la convivencia, con las consiguientes decepciones que esta situación plantea, tan difíciles de superar en la mayoría de parejas con estos conflictos.

De ahí que en muchos casos, tanto hombres y cada vez más, también las mujeres, si les surge una relación de afecto y cariño fuera del matrimonio o pareja, no dudan en abandonarse a los brazos de la infidelidad, buscando el apoyo emocional de otra persona que ya, con su pareja han perdido. Estas situaciones, en muchos casos, terminan en separaciones y divorcios dependiendo de la situación de cada uno, de los intereses, y sobre todo de la integridad personal; pues cada vez más, se tiende a vivir  conforme a lo que cada uno siente y piensa, que a vivir una vida de engaño e infidelidad, como aún sigue siendo  costumbre y era unos años atrás.

Análisis y Valores que pueden ayudar a mantener 

un hogar y una Familia Feliz

El Respeto y el Amor constituyen las coordenadas básicas por las que han de regirse  las relaciones familiares; en el respeto y en el amor se han de integrar los valores y deben ser el hábito principal y punto de referencia

La Sinceridad hace posible la espontaneidad, incrementa la bondad y la confianza entre los miembros de la familia y es condición necesaria para que todos se sientan seguros y tranquilos.

La Generosidad que fomenta más el dar que el recibir, es un valor básico para la paz y el buen entendimiento en personas que conviven durante años. La generosidad corre pareja con la grandeza de ánimo, con el perdón y con la bondad o deseo del bien de los demás.

La Cordialidad y el buen entendimiento son el resultado espontáneo y natural de un proceder flexible y tolerante. Una actitud intransigente e intolerante en extremo cierra las puertas a la comprensión y hace imposible el diálogo. De ahí que la tolerancia sea un valor necesario para la madurez mental y psíquica de los hijos, que deben crecer en un hogar en el que predominan las actitudes desdramatizadoras, en el que se acepte a cada uno como es y se respete y aliente su individualidad, sin recurrir jamás a métodos impositivos y violentos.

La Justicia debe aprenderse en vivo y en directo en el hogar como valores que hacen posible unas relaciones humanas de igualdad, sin hacer preferencias ni distinciones que puedan ser humillantes o descalificadoras para algún miembro de la familia. Estas relaciones de igualdad previenen contra las envidias y los resentimientos.

La Sencillez, la Naturalidad y el calor humano siempre están presentes en un hogar feliz en el que cada miembro de la familia se siente valorado, aceptado y acogido.

El Sentido del Humor como posición ante la vida, es un valor que también se ha de aprender y vivir en familia. Me refiero a ese humor sano que anima a encararlo todo de forma más positiva, a vivir de manera más relajada el presente y a descubrir el lado más provechoso, simpático o ameno hasta en las situaciones más negativas y problemáticas.

Las Actitudes, Las Obras y las Acciones son las que transmiten los modelos de conducta a los hijos, más que las exhortaciones y consejos (necesarios desde luego) y las que hacen que el ambiente familiar sea un lugar "agradable" para la convivencia o "un verdadero infierno" de tensiones y malos modos.