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Empezar a vivir es comenzar a sufrir
¿ Pueden tener algún Sentido en la Vida,
el Dolor y El Sufrimiento?
El sufrimiento tiene un gran poder educativo,
nos hace mejores, nos humaniza, nos vuelve hacia nosotros mismos y nos persuade que esta vida no es un juego,
sino un deber. Hemos de partir ante todo, de una realidad tangible:El dolor forma parte de la vida.
No hay vida sin dolor y sin sufrimiento,
pues son algo inherente a la condición humana. El dolor
sitúa al hombre ante sus propios límites y le hace
sentirse tal cual es, imperfecto con sus limitaciones. Es al
reconocer estos límites que nos hace ver el dolor donde
descubrimos el valor de nuestra propia vida, porque... o nos hundimos
en la desesperación, o nos hace
superarnos en nuestros propios límites. El dolor nos
ayuda a entender que nuestro destino es la
felicidad. Todos sabemos que nuestra meta es el amor, la alegría,
por eso el sufrimiento, se convierte en medio, para un
destino más alto.¿Cómo sabríamos que podemos ser felices, sin haber experimentado
alguna vez el dolor? El sufrimiento, la enfermedad y el dolor desempeñan en la vida del
hombre un papel importantísimo, pues nos
despiertan del letargo de la comodidad y de la abulia, nos sacan de
la atonía, estimulan nuestros mecanismos más profundos
y humanos, nos abren a unas relaciones
más comprensivas, afectuosas y maduras con nosotros
mismos y con los demás, pues nos
mueven a la práctica del amor más puro, de la
generosidad y del perdón. Hay personas
que en medio de su sufrimiento, han encontrado la paz
interior, han sabido reconciliarse consigo mismos y dar un
sentido definitivo a su existencia.
Dos Posturas Ante el Dolor
Ante lo inevitable del
sufrimiento, que es condición humana, caben dos posturas, una
la del rechazo y la desesperación, que le hace a uno
sumirse en el absurdo de la propia existencia. La otra, la de
aceptación y conformidad de una realidad inevitable, que
no oscurece la dimensión positiva que la vida ofrece. Más aún, viene a ser
el sufrimiento como un acicate para valorar más
los momentos positivos de la propia existencia y a disfrutar más de ellos.
Toda ciencia viene
del dolor. El dolor busca siempre las causas de las cosas, mientras que el
bienestar se inclina a la inmovilidad y a no volver la vista atrás. En el
dolor uno se hace cada vez más sensible; es el sufrimiento quien
prepara y labra el terreno para el alma y ese dolor que produce
el arado al desgarrar el interior prepara todo fruto espiritual.

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