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Los padres representan
la autoridad, contra la que todo joven debe revelarse para
marcar su individualidad. La batalla comienza en
la adolescencia, pero hay que impedir que llegue más allá. Es ley de vida, antes
o después, todos nos enfrentamos a la autoridad, y la
primera de todas es la paterna.
Ser padres es
una de las labores más difíciles y complejas que existen. Por regla general,
cuando se tiene un hijo, nadie sabe a ciencia cierta de qué se trata, ni
si se está preparado para ejercer con madurez y
responsabilidad la educación y formación de "una persona".
Hay parejas para las
que el amor, el respeto y la serenidad es su lema de
convivencia, planean y estudian de común acuerdo la manera de
educar a un hijo antes de tenerlo, por lo que les
será más fácil y menos conflictivo "ayudar a
otra persona en su formación".
Y hay parejas para las
que traer otra persona al mundo es una consecuencia
biológica del matrimonio donde los acuerdos y planteamientos sobre esta
decisión, brillan por su ausencia. Por lo que se deriva que la educación de
los hijos en este núcleo familiar, se rija por "la
ley del más fuerte" o generalmente, por la "IMPOSICIÓN"
de normas y
"reglas" que cuando alguno de sus miembros se niega a seguir
( sobre todo los
niños y adolescentes ) es cuando se
impone el autoritarismo y la dictadura.
¿ HASTA DÓNDE ES
NECESARIO
EL RESPETO AL NIÑO
Y ADOLESCENTE?
Para que el niño o
adolescente adquiera un buen grado de vinculación y autoestima, necesita
sentirse miembro importante y necesario de su familia, de su clase, de
su pandilla, del grupo de trabajo. Se siente más seguro
si percibe que las personas o instituciones de las que forma
parte se preocupan de él y le cuidan. Por lo que es muy
importante para su desarrollo personal y su madurez, que se valoren
sus criterios y formas de pensar, "Enseñándole y
ayudándole a razonar" siempre que sea necesario, cuando
observemos que está equivocado y no "alcanza" a ver la realidad por
sí mismo.
Un ambiente
dictatorial, impositivo, irrespetuoso, violento y con una falta grande
de afecto y
cariño, dará como resultado la formación de adolescentes y jóvenes
rebeldes, con
muy poca estima y violentos. Todos sabemos que lo que más influye en la
formación de una persona es el ambiente familiar. Enseñémosles pues a
respetar,
dialogar, y escuchar
respetándolos,
Dialogando con ellos, y Escuchándolos.
No estoy diciendo con
esto, que de esta manera se pueda evitar la confrontación con
los padres en la etapa crítica de la adolescencia, sencillamente es un
buen sistema para que cuando eso suceda, ellos sepan,
sientan que tú, no
eres su enemigo y se sientan apoyados y comprendidos por lo que aceptarán
mejor cualquier enseñanza y consejo que se les dé.
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