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ESQUIAR
EN PENDIENTE

Una vez que hemos realizado nuestros primeros deslizamientos en la nieve y a
medida que vayamos sintiéndonos más seguros tanto sobre esa superficie como
con nuestro equipo, será hora de decidirnos a deslizarnos por pendientes más
fuertes.
La técnica es la misma que aplicamos para pendientes más suaves, con una pequeña
adaptación requerida por una superior inclinación, exagerando algunos
movimientos.
ELEGIR EL TERRENO
Para comenzar, la pendiente ideal deberá cumplir los siguientes requisitos:
- Ser larga, para que nos permita un deslizamiento mayor.
- Ancha, lo que reduce el riesgo de caídas.
- Profunda.
Por supuesto si además de todo esto, se trata de una ladera poco frecuentada,
en la que no haya muchos esquiadores, será ideal. De cualquier manera, siempre
conviene buscar la zona de la pendiente en la que existan menos huellas de otros
esquiadores.
La pendiente nunca debe hacerle sentir miedo, puesto que eso se traducirá sin
duda en inseguridad sobre los esquís.
TÉCNICA
Además de todo lo que ya ha aprendido, cuando vaya a deslizarse sobre
pendientes de fuerte inclinación, convendrá que tenga en cuenta lo siguiente:
- Antes de comenzar a deslizarse, hunda sus rodillas en la nieve, de tal
manera que pueda quedar enfrente de la línea máxima de pendiente. En esa
posición, trate de acomodarse a la situación, al equipo y al terreno.
- Húndase y empuje los talones dentro de la nieve, tal y como viene
haciendo normalmente.
- Apóyese en el bastón y extienda el rebote hacia la línea, rote el pie y
gire sus rodillas mientras vuelve a hundirse.
- Es muy importante que mantenga el tronco mirando hacia debajo de la
pendiente, algo que cobra más relevancia a medida que las pendientes son
mayores.


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