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submarinismo
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Sin duda, otro de los deportes de riesgo de moda en nuestro país es el submarinismo. Cada año, son más los que deciden probar la práctica de este maravilloso deporte acuático y quedan prendados por la belleza de los fondos marinos. El submarinismo nos ofrece, una perfecta visión de lo que sucede y de lo que podemos encontrar, en el fondo de nuestros mares. Puede catalogarse como deporte de riesgo cuando no se toman las precauciones debidas. Con una buena preparación y el apoyo de profesionales, puede decirse que no es nada peligroso en comparación con otros deportes como el rafting, o el alpinismo. El hombre se caracteriza por una indomable curiosidad que le ha llevado a conquistar los medios más variados y las zonas más duras de nuestro planeta. Su increíble capacidad de adaptación ha supuesto sin duda otro factor determinante en sus múltiples proezas, pero la gran ventaja de la especie humana ha sido siempre su cerebro. Gracias a esta
herramienta el hombre ha abandonado la tierra y se ha internado en sus
profundidades, ha navegado por los océanos descubriendo nuevas tierras, ha
surcado los cielos conquistando el reino de las aves, ha dominado a los
elementos e incluso ha sido capaz de abandonar los límites impuestos por la física
y la naturaleza, para lanzarse a explorar el espacio. La mayoría de estas actividades han evolucionado en muy pocos años, ofreciendo las máximas emociones pero con unos niveles muy altos de seguridad. Es el caso de los deportes que se practican en los ríos de aguas bravas, del descenso de barrancos, la espeleología, el parapente y de otras modalidades, como el puenting o el bungee, capaces de llevarnos al límite. Hay otra actividad que también se ha desarrollado recientemente y que ofrece tantas maravillas, tantas emociones y posibilidades, que día a día crece el número de aficionados que la practican, hablamos del submarinismo, un deporte indudablemente de aventura, que nos permitirá explorar y descubrir un nuevo e increíble mundo dentro del que ya conocemos. Es erróneo pensar que el buceo es una actividad de riesgo, aunque lógicamente el riesgo siempre está presente. Al contrario, el submarinismo se puede considerar estadísticamente como una actividad segura, apta para casi todo el mundo y muy recomendable por las ventajas que ofrece. Sin embargo deberemos pasar previamente un examen médico que certifique nuestro buen estado de salud y que asegura que no nos van a afectar las particulares condiciones que vamos a experimentar.
Obtener el título no es complicado. En la mayoría de las ciudades encontraremos escuelas perfectamente capacitadas para ofrecernos una educación apropiada. En ellas simultanearemos clases teóricas y practicas, que nos acercarán poco a poco al mundo submarino. Existen diferentes titulaciones, aunque la mayoría ofrece unas condiciones muy similares. Antes de optar por una u otra es conveniente consultar la oferta y valorar lo que nos ofrecen los diferentes sistemas de aprendizaje, el material lectivo disponible, la duración y precio de los cursos y nuestras expectativas respecto a la actividad. Por regla general realizaremos continuos repasos de los conocimientos, recibiremos información escrita, visual y una formación práctica complementaria y necesaria para desenvolvernos bajo el agua con la suficiente comodidad y familiaridad. Para ello recibiremos instrucción básica en aguas confinadas, normalmente en una piscina, donde repetiremos una y otra vez los mismos ejercicios, nos familiarizaremos con los equipos y aprenderemos a utilizarlos y prepararlos. Deberemos superar dos exámenes, uno teórico donde demostraremos nuestros conocimientos sobre la materia y el nuevo medio que vamos a explorar y otro práctico, donde se pondrá a prueba nuestra capacidad bajo el agua para solucionar los problemas más comunes y nuestra adaptación al medio subacuático. El conocimiento del equipo y los cuidados que precisa serán una asignatura obligatoria de nuestro aprendizaje. Así aprenderemos, por ejemplo, que las botellas están cargadas con aire comprimido y no con oxígeno como se suele pensar. Sabremos que leyes físicas van a afectarnos durante las inmersiones. Conoceremos el uso y las características del resto de elementos que van a permitir al hombre, una criatura terrestre, sumergirse de forma independiente en el mar y desplazarse bajo él agua descubriendo sus secretos y maravillas. Tras esos requisitos previos estaremos en condiciones de sumergirnos en el mar. Bajo las aguas que siempre han sido el límite que nos ha impuesto la naturaleza, descubriremos un universo de colorido, de vida, de tranquilidad y de magia. La abundancia de fauna y flora, la confianza de las diferentes especies, nos harán comprender la necesidad de proteger nuestro planeta en general y el medio marino en particular, un medio que pese a nuestras constantes agresiones aun conserva su riqueza primitiva.
La diversidad de la vida bajo el agua nos sorprenderá, colmará nuestros sentidos y nos hará desear conservarla de diferentes formas. Por un lado despertará sin duda nuestra conciencia ecológica, pero probablemente también queramos llevarnos de las profundidades algunos recuerdos. Una vez en la superficie comprobaremos desilusionados, que los fantásticos colores que mostraban bajo el agua desaparecerán y solo nos quedará un triste sombra muerta de lo que fue una criatura magnífica. Además cada pequeña concha, cada resto marino constituye una fuente de recursos para el ecosistema subacuático, que se encuentra en un frágil equilibrio que siempre deberemos respetar. Una opción mucho más respetuosa con el medio y sin duda más satisfactoria, será realizar fotografías de nuestras inmersiones. Con ellas podremos conservar cada momento en su justo contexto y con un reflejo mucho más fiel de sus colores y características. El submarinismo
representará sin duda, desde el momento en que lo conozcamos, una constante
fuente de descubrimientos y emociones. Querremos compartir nuestra experiencia
con nuestros amigos y familiares, pero no debemos olvidar todas las normas que
regulan esta actividad y que se pueden resumir en las siguientes: Sentido común
y respeto por las normas y por el medio.
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