| Inicialmente
la fecha que nos dieron los organizadores
fue la del viernes 12 y sábado
13, pero como ya es costumbre en Atenas
Rock, siempre hubo un pretexto para que
los conciertos no comenzaran a su hora…ni
dos horas después. En esta oportunidad,
un problema eléctrico de envergadura
atrasó el montaje de audio y luces
y muchos pudimos ver al carro de guardia
de la Empresa Eléctrica y sus operarios
tratando de darle solución. Al
final, el audio logro alimentarse, pero
la mitad de las luces no pudieron ser
utilizadas.
Le correspondió
a Blood Heresy abrir el festival, en los
primeros minutos del sábado 13
de junio. Vimos a un grupo que busca su
identidad en los rescoldos de un metal
moderno salpicado de hardcore, con desenvoltura
sobre el escenario. Una vez consumido
el tiempo que le correspondía,
el cantante hizo el reiterativo truco
de preguntarle al público si querían
otra más, y aunque los que respondieron
fueron solo cinco o seis personas que,
evidentemente, eran los socitos de la
banda, muchachos que previamente se habían
subido indisciplinadamente al escenario,
también a solicitud del vocalista,
y habían mojado las referencias
con líquidos de la familia de los
alcoholes, se decidieron a hacer otro
tema, violentando el horario. Casualmente,
fue en ese tema final donde el vocalista
resbaló con los derrames de sus
amigos, rompiendo un atril de micrófono,
hecho que provocó una desagradable
discusión y un show de guapería
de barrio que se hubiera disfrutado más
de no ser por el atraso que le provocó
al concierto, sumado a la errónea
actitud del grupo, quienes al saber que
se les quería cobrar unos 15 CUC
por el atril roto, tomaron la decisión
de llevarse sus monitores de bajo y guitarra,
que eran los únicos que habían
para esa noche. Tal vez pensaron que iba
a joder a los del audio, pero los perjudicados
fueron los otros grupos del cartel, que
tuvieron que tocar con los instrumentos
pasados directamente por línea.
Cerca de la una de la
mañana, subieron los locales de
Unlight Domain, quienes ofrecieron un
show muy contundente. Ahí me recordé
que hace un año precisamente, ellos
me comunicaron que tenían un baterista
en mirilla, hecho que aun no se ha consumado,
siguiendo con la máquina de ritmo.
A pesar de la ausencia de un hombre de
carne y hueso a las baquetas, el show
fue entretenido y la descarga de black
metal fue muy bien recibida, sin fallos
de sonido a pesar de los eventos previos.
Les tocaba cerrar a Claim,
pasadas las dos de la mañana. Aquellos
que inocentemente habían llegado
al tenis según el programa del
festival, ya estaban hechos leña,
sin contar que varias decenas de personas
habían regresado a sus casas. La
banda holguinera estaba más o menos
en la misma situación de desgaste,
pero decidieron salir adelante, ofreciendo
un show caracterizado por la ausencia
de espacio entre canciones. Su actuación
no dejó a nadie indiferente, y
escuché variados criterios entre
el público que iban desde: “no
hay un grupo en Matanzas que tenga la
calidad de esta gente”, y “los temas propios
son tan buenos que deberían dejar
de hacer esas aburridas versiones de Metallica”,
hasta “el bajista es bueno, pero necesita
más escena” y “lo mejor que tienen
es el cantante, que les da a las canciones
su identidad propia”. Como quiera que
fuese, Claim, a pesar del desgaste del
viaje de doce horas en YuTong, y de estar
ahí esperando desde las ocho de
la noche a que les llegara el turno, sin
agua, comida, ni comodidades; ofreció
un espectáculo, más que
decoroso, bueno, a pesar de tener que
sonar conectado directo a las potencias.
Su cantante, a pesar de llevar más
de seis horas bajo la luna y frente al
mar, algo que sería muy romántico
para cualquier común ciudadano,
pero criminal para un vocalista, puso
su voz en el lugar adecuado, con un par
de temas iniciales en los que se le vio
probándose a si mismo, y aumentando
los abusos vocales a medida que el concierto
avanzaba. Al otro día, el baterista
me contaba que después del recibimiento
que la audiencia les brindó en
Camaguey, encontrarse a los matanceros,
más fríos y desgastados,
fue un poco decepcionante para ellos.
Aun así, los que decidieron quedarse
hasta las tres de la mañana se
fueron con el sentido de haber aprovechado
el tiempo, pues Claim les dio más
de lo que de ellos se esperaba. Fue el
grupo del cual más opiniones se
dieron entre la audiencia.
Al otro día, se
había planificado un evento de
tatuaje de dos a cinco de la tarde, evento
que no se dio, por razones que ni quise
averiguar. Yo recordaba junto al promotor
Hiram Torres, cabeza visible y principal
organizador del evento, aquellos debates
teóricos de ediciones anteriores,
los desfiles de tatuajes, el recibimiento
a las bandas, el hospedaje en el Guanima,
y hasta los conciertos colaterales a los
del tenis, que se celebraban en la biblioteca
y otros en un teatro frente al Parque
de la Libertad, todo lo cual se fue perdiendo
poco a poco. ¿Qué se hizo
de todo aquello? El me comentaba de la
insistente falta de apoyo y de las continuas
justificaciones con el recorte de presupuesto,
pero yo lo que pienso, y más al
ver la situación de suciedad y
abandono en que se encuentra el Patio
Colonial, sede de la AHS de Matanzas,
que de lo que hay recorte es de voluntad
para que las cosas salgan adelante.
El Atenas Rock se da
durante dos noches, y asiste un público
que sobrepasa las mil personas con facilidad.
Vemos allí a muchos jóvenes
que en realidad no tiene una estampa puramente
rockera, muchas chicas bien vestidas y
hasta menores que aunque vayan con sus
padres, estos los dejan bastante libres
dentro del área, lo que demuestra
que si bien van los rockeros de toda la
provincia y hasta de las aledañas,
también van muchas personas que
no tienen un lugar de esparcimiento sano,
barato y de calidad. Todo no pueden ser
ofertas en divisas, ya que la población,
aun la de Matanzas, no las tiene como
principal fuente de ingresos. A escasos
veinte metros, hay un kiosco de regetón
que trabaja las 24 horas, y pudimos ver
las diferencias. ¿Qué es
lo que quiere potenciar el Partido, la
AHS y la UJC de la provincia? Un kiosco
donde si vas con tu pareja, casi no la
puedes dejar sola para ir al baño
sin que aparezca un problema, o un espectáculo
donde los padres a pesar de la hora se
sienten en confianza de dejar sus hijos
sueltos. Y no exagero, pueden preguntarle
a la policía, cuyo principal trabajo
fue más parecido al de un maestro,
sacando a los niños del escenario.
Un kiosco que potencia la chabacanería,
el mal gusto y lo grosero, o una muestra
de lo mejor del talento artístico
rockero de la provincia y el país.
Atenas Rock prestigia a la ciudad de Matanzas,
ofreciendo dos noches de sano esparcimiento,
y resuelve un evidente problema de recreación
ciudadana con un presupuesto en moneda
nacional. Eso si, estoy seguro que el
kiosco cumple el plan de recaudación
de divisa, y si en nuestro país
lo más importante fuera el dinero,
no hubiera nada que decir. Pero las autoridades
de la ciudad lo más probable es
que hayan crecido en los tiempos en que
un rockero era peor que un apestado, incluso
lo mismo, y no han podido sacarse eso
de la cabeza. Que lo bien se aprende nunca
se olvida, eh?
Estábamos esperando
a los Anomaly, quienes no pudieron llegar,
pues al parecer su inexperiencia en este
tipo de viajes les jugó una mala
pasada. El sábado comenzó
el festival con un ligero retardo de hora
y media, (el problema eléctrico
jamás pudo ser completamente solucionado)
y una breve actuación de Poker
Club, marcada por el estilo de interacción
con la audiencia propia de un show de
cabaret, tal vez por que es el tipo de
lugar donde la banda se está presentando.
El grupo se encuentra en u buen momento
y si algo me gustaría es que Alfredo
alterne la guitarra acústica y
la eléctrica, y no se quede solo
con la primera.
Mientras el festival
avanzaba, un artista plástico realizaba
un performance a la derecha del escenario,
exponiendo tres de sus obras y trabajando
en directo sobre una cuarta, con un sentido
algo provocativo pero que fue muy bien
entendido.
Los segundos fueron los
Kill the Fish, ahora en formato de trío,
con baterista/vocalista, bajista/tecladista/vocalista
y guitarrista/vocalista. Los encontré
muy variados con relación a sus
shows anteriores y al punk universitario
que practican le han comenzado a dar toques
de nu metal y emocore, llegando a resultarme
breve su tiempo sobre las tablas. Anunciaron
un nuevo demo titulado Memories, que espero
poder escuchar pronto.
La avalancha de Demencia
no perdió tiempo en mostrarse,
esta vez con su formación al completo,
y lo mejor, que cambiaron los timbres
de la maquina de ritmo y esta ya no suena
tan latosa e industrialoide como en su
actuación de Camaguey. El público
se identificó inmediatamente con
sus coterráneos, en una actuación
sobresaliente.
Acto seguido, Azotobacter
subió a la pista del tenis, para
machacar a los presentes con esa mezcla
de estilos en que se ha convertido su
propio estilo. Presentaron temas de su
nuevo demo Abbatoirs of Feelings, aunque
también sacaron sus temas más
populares como “Betrayal” y “Welcome to
the machine”, mientras la agrupación
al completo se volvía loca. Eran
más de las dos de la mañana
y ya la policía miraba con suspicacia
y deseos de irse para su casa.
Llegó el momento
de cerrar, tarea que le correspondió
a Rice And Beans. Hace nueve años,
cuando por primera vez vi a esta banda,
en un concierto en el cual su bajista
Dennis abandonó el escenario por
que su instrumento no se escuchaba, algo
que en aquel entonces me pareció
una perreta, pensé que con actitudes
como esa la banda no iba a salir a flote.
Hoy en día, me alegra mucho que
las perretas sean cosa del pasado, y la
banda aun está en su mejor momento
a pesar de la ronquera temporal de su
vocalista Frank Batista, quien resolvió
la situación a pura técnica.
Con un disco reciente que bajo el título
The Need to See, ha editado la Egrem,
R&B es en estos momentos la banda
puntera de la ciudad de Matanzas, hecho
demostrado con la gran cantidad de personas
que se quedaron apoyando al grupo hasta
pasadas las tres de la mañana.
Muchas felicidades para ellos y vamos
si para el próximo año se
ganan el Cubadisco en vez de darle el
premio a otro grupito de pop, que ponen
en la categoría rock en detrimento
de las verdaderas agrupaciones del género
y para eliminar competencia.
Con este concierto, finalizó
el Atenas Rock en su novena edición.
Con antecedentes de nocturnidad tan marcados,
dudo que la situación se resuelva
para el próximo año, pues
ya se ha creado en círculo vicioso
en el cual los grupos no comienzan porque
no hay público, y el público
no va porque para qué ir temprano
si los grupos comienzan tarde. Al menos,
esperemos que las autoridades culturales
y políticas correspondientes concienticen
que el año que viene es la décima
edición del evento, y que más
que tener claro que las trabas y obstáculos
existen si necesidad que ellos pongan
más, lo que se necesita es que
dejen la mentalidad anquilosada en sus
casas y no la lleven al trabajo, donde
lo que se necesita es apoyo al esfuerzo
de Hirám Torres y la AHS.
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