Festival Atenas Rock


Sábado 13 y domingo 14 de junio.
Matanzas

Por: Tony González

Inicialmente la fecha que nos dieron los organizadores fue la del viernes 12 y sábado 13, pero como ya es costumbre en Atenas Rock, siempre hubo un pretexto para que los conciertos no comenzaran a su hora…ni dos horas después. En esta oportunidad, un problema eléctrico de envergadura atrasó el montaje de audio y luces y muchos pudimos ver al carro de guardia de la Empresa Eléctrica y sus operarios tratando de darle solución. Al final, el audio logro alimentarse, pero la mitad de las luces no pudieron ser utilizadas.

Le correspondió a Blood Heresy abrir el festival, en los primeros minutos del sábado 13 de junio. Vimos a un grupo que busca su identidad en los rescoldos de un metal moderno salpicado de hardcore, con desenvoltura sobre el escenario. Una vez consumido el tiempo que le correspondía, el cantante hizo el reiterativo truco de preguntarle al público si querían otra más, y aunque los que respondieron fueron solo cinco o seis personas que, evidentemente, eran los socitos de la banda, muchachos que previamente se habían subido indisciplinadamente al escenario, también a solicitud del vocalista, y habían mojado las referencias con líquidos de la familia de los alcoholes, se decidieron a hacer otro tema, violentando el horario. Casualmente, fue en ese tema final donde el vocalista resbaló con los derrames de sus amigos, rompiendo un atril de micrófono, hecho que provocó una desagradable discusión y un show de guapería de barrio que se hubiera disfrutado más de no ser por el atraso que le provocó al concierto, sumado a la errónea actitud del grupo, quienes al saber que se les quería cobrar unos 15 CUC por el atril roto, tomaron la decisión de llevarse sus monitores de bajo y guitarra, que eran los únicos que habían para esa noche. Tal vez pensaron que iba a joder a los del audio, pero los perjudicados fueron los otros grupos del cartel, que tuvieron que tocar con los instrumentos pasados directamente por línea.

Cerca de la una de la mañana, subieron los locales de Unlight Domain, quienes ofrecieron un show muy contundente. Ahí me recordé que hace un año precisamente, ellos me comunicaron que tenían un baterista en mirilla, hecho que aun no se ha consumado, siguiendo con la máquina de ritmo. A pesar de la ausencia de un hombre de carne y hueso a las baquetas, el show fue entretenido y la descarga de black metal fue muy bien recibida, sin fallos de sonido a pesar de los eventos previos.

Les tocaba cerrar a Claim, pasadas las dos de la mañana. Aquellos que inocentemente habían llegado al tenis según el programa del festival, ya estaban hechos leña, sin contar que varias decenas de personas habían regresado a sus casas. La banda holguinera estaba más o menos en la misma situación de desgaste, pero decidieron salir adelante, ofreciendo un show caracterizado por la ausencia de espacio entre canciones. Su actuación no dejó a nadie indiferente, y escuché variados criterios entre el público que iban desde: “no hay un grupo en Matanzas que tenga la calidad de esta gente”, y “los temas propios son tan buenos que deberían dejar de hacer esas aburridas versiones de Metallica”, hasta “el bajista es bueno, pero necesita más escena” y “lo mejor que tienen es el cantante, que les da a las canciones su identidad propia”. Como quiera que fuese, Claim, a pesar del desgaste del viaje de doce horas en YuTong, y de estar ahí esperando desde las ocho de la noche a que les llegara el turno, sin agua, comida, ni comodidades; ofreció un espectáculo, más que decoroso, bueno, a pesar de tener que sonar conectado directo a las potencias. Su cantante, a pesar de llevar más de seis horas bajo la luna y frente al mar, algo que sería muy romántico para cualquier común ciudadano, pero criminal para un vocalista, puso su voz en el lugar adecuado, con un par de temas iniciales en los que se le vio probándose a si mismo, y aumentando los abusos vocales a medida que el concierto avanzaba. Al otro día, el baterista me contaba que después del recibimiento que la audiencia les brindó en Camaguey, encontrarse a los matanceros, más fríos y desgastados, fue un poco decepcionante para ellos. Aun así, los que decidieron quedarse hasta las tres de la mañana se fueron con el sentido de haber aprovechado el tiempo, pues Claim les dio más de lo que de ellos se esperaba. Fue el grupo del cual más opiniones se dieron entre la audiencia.

Al otro día, se había planificado un evento de tatuaje de dos a cinco de la tarde, evento que no se dio, por razones que ni quise averiguar. Yo recordaba junto al promotor Hiram Torres, cabeza visible y principal organizador del evento, aquellos debates teóricos de ediciones anteriores, los desfiles de tatuajes, el recibimiento a las bandas, el hospedaje en el Guanima, y hasta los conciertos colaterales a los del tenis, que se celebraban en la biblioteca y otros en un teatro frente al Parque de la Libertad, todo lo cual se fue perdiendo poco a poco. ¿Qué se hizo de todo aquello? El me comentaba de la insistente falta de apoyo y de las continuas justificaciones con el recorte de presupuesto, pero yo lo que pienso, y más al ver la situación de suciedad y abandono en que se encuentra el Patio Colonial, sede de la AHS de Matanzas, que de lo que hay recorte es de voluntad para que las cosas salgan adelante.

El Atenas Rock se da durante dos noches, y asiste un público que sobrepasa las mil personas con facilidad. Vemos allí a muchos jóvenes que en realidad no tiene una estampa puramente rockera, muchas chicas bien vestidas y hasta menores que aunque vayan con sus padres, estos los dejan bastante libres dentro del área, lo que demuestra que si bien van los rockeros de toda la provincia y hasta de las aledañas, también van muchas personas que no tienen un lugar de esparcimiento sano, barato y de calidad. Todo no pueden ser ofertas en divisas, ya que la población, aun la de Matanzas, no las tiene como principal fuente de ingresos. A escasos veinte metros, hay un kiosco de regetón que trabaja las 24 horas, y pudimos ver las diferencias. ¿Qué es lo que quiere potenciar el Partido, la AHS y la UJC de la provincia? Un kiosco donde si vas con tu pareja, casi no la puedes dejar sola para ir al baño sin que aparezca un problema, o un espectáculo donde los padres a pesar de la hora se sienten en confianza de dejar sus hijos sueltos. Y no exagero, pueden preguntarle a la policía, cuyo principal trabajo fue más parecido al de un maestro, sacando a los niños del escenario. Un kiosco que potencia la chabacanería, el mal gusto y lo grosero, o una muestra de lo mejor del talento artístico rockero de la provincia y el país. Atenas Rock prestigia a la ciudad de Matanzas, ofreciendo dos noches de sano esparcimiento, y resuelve un evidente problema de recreación ciudadana con un presupuesto en moneda nacional. Eso si, estoy seguro que el kiosco cumple el plan de recaudación de divisa, y si en nuestro país lo más importante fuera el dinero, no hubiera nada que decir. Pero las autoridades de la ciudad lo más probable es que hayan crecido en los tiempos en que un rockero era peor que un apestado, incluso lo mismo, y no han podido sacarse eso de la cabeza. Que lo bien se aprende nunca se olvida, eh?

Estábamos esperando a los Anomaly, quienes no pudieron llegar, pues al parecer su inexperiencia en este tipo de viajes les jugó una mala pasada. El sábado comenzó el festival con un ligero retardo de hora y media, (el problema eléctrico jamás pudo ser completamente solucionado) y una breve actuación de Poker Club, marcada por el estilo de interacción con la audiencia propia de un show de cabaret, tal vez por que es el tipo de lugar donde la banda se está presentando. El grupo se encuentra en u buen momento y si algo me gustaría es que Alfredo alterne la guitarra acústica y la eléctrica, y no se quede solo con la primera.

Mientras el festival avanzaba, un artista plástico realizaba un performance a la derecha del escenario, exponiendo tres de sus obras y trabajando en directo sobre una cuarta, con un sentido algo provocativo pero que fue muy bien entendido.

Los segundos fueron los Kill the Fish, ahora en formato de trío, con baterista/vocalista, bajista/tecladista/vocalista y guitarrista/vocalista. Los encontré muy variados con relación a sus shows anteriores y al punk universitario que practican le han comenzado a dar toques de nu metal y emocore, llegando a resultarme breve su tiempo sobre las tablas. Anunciaron un nuevo demo titulado Memories, que espero poder escuchar pronto.

La avalancha de Demencia no perdió tiempo en mostrarse, esta vez con su formación al completo, y lo mejor, que cambiaron los timbres de la maquina de ritmo y esta ya no suena tan latosa e industrialoide como en su actuación de Camaguey. El público se identificó inmediatamente con sus coterráneos, en una actuación sobresaliente.

Acto seguido, Azotobacter subió a la pista del tenis, para machacar a los presentes con esa mezcla de estilos en que se ha convertido su propio estilo. Presentaron temas de su nuevo demo Abbatoirs of Feelings, aunque también sacaron sus temas más populares como “Betrayal” y “Welcome to the machine”, mientras la agrupación al completo se volvía loca. Eran más de las dos de la mañana y ya la policía miraba con suspicacia y deseos de irse para su casa.

Llegó el momento de cerrar, tarea que le correspondió a Rice And Beans. Hace nueve años, cuando por primera vez vi a esta banda, en un concierto en el cual su bajista Dennis abandonó el escenario por que su instrumento no se escuchaba, algo que en aquel entonces me pareció una perreta, pensé que con actitudes como esa la banda no iba a salir a flote. Hoy en día, me alegra mucho que las perretas sean cosa del pasado, y la banda aun está en su mejor momento a pesar de la ronquera temporal de su vocalista Frank Batista, quien resolvió la situación a pura técnica. Con un disco reciente que bajo el título The Need to See, ha editado la Egrem, R&B es en estos momentos la banda puntera de la ciudad de Matanzas, hecho demostrado con la gran cantidad de personas que se quedaron apoyando al grupo hasta pasadas las tres de la mañana. Muchas felicidades para ellos y vamos si para el próximo año se ganan el Cubadisco en vez de darle el premio a otro grupito de pop, que ponen en la categoría rock en detrimento de las verdaderas agrupaciones del género y para eliminar competencia.

Con este concierto, finalizó el Atenas Rock en su novena edición. Con antecedentes de nocturnidad tan marcados, dudo que la situación se resuelva para el próximo año, pues ya se ha creado en círculo vicioso en el cual los grupos no comienzan porque no hay público, y el público no va porque para qué ir temprano si los grupos comienzan tarde. Al menos, esperemos que las autoridades culturales y políticas correspondientes concienticen que el año que viene es la décima edición del evento, y que más que tener claro que las trabas y obstáculos existen si necesidad que ellos pongan más, lo que se necesita es que dejen la mentalidad anquilosada en sus casas y no la lleven al trabajo, donde lo que se necesita es apoyo al esfuerzo de Hirám Torres y la AHS.