Festival
de Camaguey
Sonidos de la Ciudad
– VI Edición
13 al 17 de mayo 2009
Por: Tony González
Aclaración Necesaria – En rojo
los aspectos extramusicales y en negro
los musicales, para si quieres leer
solo la parte musical.
Con el imborrable
recuerdo de lo bien que me trataron
en la edición anterior, me preparé
para asistir a este nuevo encuentro
en la ciudad de los tinajones. Llegué
a la Terminal de Camaguey sobre las
seis de la tarde del 13 de mayo, y luego
de que un taxista quisiera cobrarme
40 pesos para llevarme al Casino Campestre,
famoso lugar frente a la Casa del Joven
Creador, decidí que por esa suma
bien podía ir caminando. Al llegar,
me encontré con Yunielkis, el
director del lugar, quien amablemente
me puso en las manos de Marta, la administradora,
para que me llevara a un restaurante
cercano mientras llegaban los que ya
estaban hospedados.
Ese miércoles
lo que estaba planificado era el recibimiento
de los participantes, algunos de los
cuales me los encontré ya a mi
regreso. Fue un gran placer saludar,
abrazar y besar a tant@s amig@s. Y mientras
tanto, Kenia ponía en mis manos
una botella de vino que nos correspondía
a Camilo Olivera y a mi, únicos
promotores de la capital ahí
presentes. Mientras sonaba una buena
descarga de heavy metal, donde predominaban
los temas de Guns and Roses y Dio, comencé
a dar cuenta del vino, tarea en la que
Camilo fue remiso a apoyarme, teniendo
que acometerla yo solo, y logrando llevarla
a cabo cerca de las dos de la mañana.
Nuestro hospedaje
fue en una villa, y nos tocó
compartir el apartamento con Kenia,
y más tarde con otros trabajadores
del evento como Yamilka, su esposo y
otros. Llegamos al lugar sobre las 3
de la mañana y nos enteramos
para nuestra tranquilidad, que al día
siguiente no habría evento teórico
porque los invitados al mismo no habían
llegado (y nunca llegarían).
Según el programa de los diferentes
días, estarían presentes
Rosalía Macias, Antonio Ernesto
Planas, Alexander y Michel Sánchez,
y Mario de los Reyes entre otros. Los
“otros” fueron y ellos no, y está
ausencia tan amplia me hizo pensar que
tal vez Salvador, -cabeza pensante del
festival-, no había amarrado
bien las cosas. Al preguntarle al respecto
me dijo que sí, que él
había llamado a todos y cada
uno de los ausentes y le habían
dicho que asistirían. Para el
futuro, al que los deje embarcados no
lo inviten más. ¿Quién
queda mal cuando se organiza un evento
teórico contando con la palabra
de algunos promotores que después
no aparecen? ¿Qué opinión
se llevaron las personas que ese jueves
se acercaron a la Casa del Creador para
saber la realidad sobre el Patio de
María, para poner un ejemplo,
y ver que no estaban los encargados
de hablar del tema? Lo mismo pasó
con Akupunktura, que según los
organizadores deberían estar
presentes y nunca aparecieron. Es preferible
que las personas invitadas hablen con
claridad y si no pueden ir digan claramente
que no, y si iban a ir y se complican,
al menos llamen para disculparse. Que
aunque una disculpa no resuelve el problema
al menos demuestra que hubo interés
y seriedad en tratar de quedar bien.
El año
anterior, los organizadores resolvieron
la posibilidad de que los roqueros se
bañaran en la piscina de la SEPMI,
pero este año, luego de muchas
gestiones, se encontraron con que todas
las piscinas estaban vacías,
o faltaba el cloro, o solo dejaban entrar
al lugar a un pequeño grupo de
personas, o (y esto fue un caso real)
no dejaban bañarse en el lugar
a personas con tatuajes. Al final resolvieron
un lugar donde expansionarse el sábado
por la tarde, y la lluvia no nos dejó.
Pero este revés fue menor y no
afectó para nada el desempeño
del festival.
Lo que si afectó fue la lluvia,
desde el jueves al mediodía comenzó
a llover a diario y con entusiasmo.
Cerca de las 9 de la noche escampó
y nos dirigimos hacía el Palacio
de la Juventud, para encontrarnos que
el audio se había mojado. El
dueño del mismo informó
que si se utilizaba de esta manera,
la posibilidad de que se rompiera era
mucha, y si se rompía, no habría
audio para los diferentes días.
La otra variante era esperar al otro
día, secarlo al sol, y dar el
concierto por la noche. Sabiamente,
los dirigentes de la AHS tomaron la
decisión de armar otro fiestón
en la Casa del Joven Creador, para que
la gente no se “quemara” del todo, y
allí estuvimos hasta cerca de
las 3 de la mañana.
El viernes 15, con dolor de mi alma,
me levanté temprano para irme
al evento teórico. Nos tocaba
a Camilo E. Olivera y a mí hacer
las presentaciones de la Agencia Cubana
de Rock y El Punto Ge. Además,
llevábamos videos para ir entreteniendo
al personal. La sala estuvo más
llena de lo que imaginamos y le agradezco
a todos los que allí estaban
su presencia y apoyo.
Al mediodía
nos fuimos Yamilka, Orlando Pelón
y yo a un programa juvenil de la radio
a promocionar el Festival. La presentadora,
una rubia muy bonita llamada Yeniska,
con una voz muy profesional, nos atendió
de maravilla, hizo un buen trabajo de
mesa con nosotros, y el resultado fue
positivo. A pesar de que nos tocó
hablar después de haber puesto
tres canciones de Braulio de pegueta,
espero que al menos los que estaban
escuchando les dirían a sus hijos,
hermanos, amigos y vecinos que estaban
hablando de Sonidos de la Ciudad por
la radio. El programa finalizó
con Monserrat y nos despedimos. La lluvia
había comenzado de nuevo y los
truenos nos estaban midiendo, porque
parecían caer a nuestro lado.
De regreso a
la Casa del Creador, el Director de
la misma tuvo la gentileza de explicarnos
detalladamente el trabajo realizado
por la AHS de la provincia, la cantidad
de eventos, la distribución de
los mismos, y el por qué esta
organización camagüeyana
es de referencia a nivel nacional. También
pude apreciar que cuentan con el apoyo
del resto de las organizaciones políticas
de la provincia, algo que en otros lugares
del país sucede a la inversa.
Algo muy importante es el hecho de que
se apoyan en personas que, sin ser miembros
de la AHS, tienen la intención
de trabajar en proyectos culturales
necesarios para la población,
como es el mismo caso de Salvador Torres,
el creador de Sonidos de la Ciudad.
La lluvia terminó a las ocho
de la noche y nos fuimos de nuevo para
el Palacio de la Juventud Camagüeyana,
donde a esa hora comenzaron a armar
la batería. A pesar de la poca
experiencia de algunas bandas y los
trabajadores del audio, cerca de las
11 ya estaba todo listo y comenzaba
el maratón con la entrada en
escena de la primera banda. Mientras
tanto, el vendedor de helado, que manejaba
una maquina nueva y flamante de hacer
frozen, les decía a los organizadores
que a él lo habían dejado
de responsable del Anfiteatro, y que
a la 1 de la madrugada le ordenaría
al audio que apagara y a la gente que
se fuera. Mientras el concierto se desarrollaba,
hubo quien no lo disfrutó, buscando
al director del lugar para que programara
al vendedor de helado para otra hora.
Cosas de Cuba, país de obreros
y campesinos, donde un vendedor de helado
se cree en la potestad de terminar un
evento que lleva un año planificándose.
Afortunadamente, todo se resolvió
de la mejor manera posible.
El concierto lo inició Breaking
Death, de Camaguey, grupo lidereado
por “El Tecla”, (no sé por qué
le dicen así, porque le miré
bien la dentadura y la tenía
completa –no le faltaba ninguna tecla-).
La banda se presentó reformada,
con un baterista de carne y hueso que
le dio alma y empuje a los temas, y
aunque se vio que les falta carretera,
la breve presentación fue más
que decorosa, y el público disfrutó
mucho. Hubo algo de nerviosismo, apreciable
en el escaso desenvolvimiento escénico
de los músicos. No obstante,
la parte musical que es la que realmente
importa, mezclando metalcore, gotas
de guapería y destellos de heavy
metal, está consolidada y con
más fogueo; el grupo se encaminará.
En definitiva, es una banda que a partir
de ahora se debería tener un
poco más en cuenta al menos en
la región.

Los segundos en presentarse fueron
Metastasys, de Contramaestre. Su posición
en el cartel estuvo impuesta por el
poco tiempo que llevan de formados,
pero su madurez se demostró esa
noche. En solo 4 meses desde la última
vez que los vi, esos muchachos han dado
un importante salto hacia delante, desarrollando
unos temas más compactos. En
poco más de media hora trataron
de mostrar todas las cartas, dándonos
un show ultra energético, donde
lo único que sobró fueron
algunas palabras soeces por parte del
vocalista, a mi parecer totalmente innecesarias
cuando no están insertadas en
la letra de una canción. Lo que
les queda ahora es trabajar con fuerza
en la promoción y tratar de hacer
una grabación decorosa. Ya tienen
un sitio Web a cargo de Joan Sierra
Tejeda, quien nos informó además
de la creación de otro sitio,
Rock del Oriente, y de un reciente foro
dentro del mismo, que espero se utilice
de manera provechosa y no para hablar
basura y echarse tierra los unos a los
otros.

Le dejaron el escenario caliente a
Feedback, banda del centro del país,
que sin amilanarse subió a ofrecer
sus temas. A medida que pasa el tiempo,
y con la dirección que el metal
está tomando actualmente, se
me va haciendo más difícil
encasillar a las bandas dentro de uno
u otro estilo. Decir que los Feedback
hacen música alternativa sería
falso, porque son más fuertes
que la banda alternativa más
fuerte, y decirles que es metalcore
también sería falso, porque
la forma de cantar no es exactamente
la del hardcore ni los riffs son puro
metal, pero al mismo tiempo hay de todo
esto en las composiciones del grupo.
Incluyen en esta formación a
un guitarrista mexicano que mantiene
la vestimenta y el estilo de tocar la
guitarra propias de su tierra, dándole
un toque de distinción y diferencia
al grupo, que se vió mucho más
seguro y confiado que los anteriores.

Un toque de Black Metal cayó
en la noche a cargo de Ancestor, grupo
habanero que ha decidido estar en todas
partes. Presentaron su último
disco Hell Fucking Metal, y además
llevaron posters de la banda, algo loable
porque ya va siendo hora de que cada
grupo se percate de que no es solo tocar
y tocar, también hay que trabajar
en aspectos más duraderos dentro
de la promoción. Al acortarse
su presentación, decidieron echar
mano a los covers, y presentar menos
temas de los más nuevos, pensando
tal vez que había que darle oportunidad
para que los frikis del oriente vayas
asimilando la nueva grabación.

Era el segmento más extremo
de la noche, tras Ancestor entró
Demencia, con su death metal brutal
y hermético, y en formato de
trío para esta noche, hecho que
para mi es digno de apoyo porque en
vez de escudarse en la ausencia de su
bajista, uno de los guitarristas decidió
asumir las cuatro cuerdas y no dejar
al público esperando. Con un
baterista sustituyendo la máquina,
sonarían más fuertes aun,
porque el sonido de la batería
suena algo metálico y artificioso
y no acabo de apreciar si es que quieren
sonar de esa manera, algo que no va
muy bien con el estilo, o es que no
tienen la posibilidad de cambiar a una
sonoridad más rotunda. Esto no
fue agravante para que su música
fuera muy bien recibida, lo que me hizo
pensar que es cierto que los roqueros
cubanos son amantes de los sonidos más
extremos. Aunque al ver la respuesta
de público que tuvo Claim, me
di cuenta que también son muchos
los amantes del heavy metal clásico
de siempre, y lo mejor, que también
son muchos los que pueden apreciar los
diferentes estilos del metal sin crear
diferencias, que en un final en Cuba
son artificiales, porque todos pasamos
las mismas penurias y rechazos sin diferenciar
el estilo que amamos.

Claim es una banda de Holguín
que ha apostado por un estilo musical
muy difícil de llevar adelante,
debido al virtuosismo que el mismo exige,
y que se aprecia en el grupo. Es también
una banda que ha avanzado desde enero
a la fecha, última vez que los
vi, y espero que cuando se presenten
en Matanzas el mes que viene, haya más
sorpresas. Su cantante es muy bueno,
pero al insertarse en un estilo que
le pide esfuerzos sobrehumanos a quien
lo asume, por momentos no logra llegar
al tono adecuado, aunque en este concierto
noté que había trabajado
a conciencia en este detalle. Por otra
parte, el baterista de Claim fue, junto
al de Metastasys, los dos que más
me impresionaron al frente de su instrumento,
sin dejar de mencionar al de Feedback,
que tocó semi desnudo, con una
pegada y una métrica impresionante,
(y al parecer sus baquetas se pudrieron
con tanta lluvia, porque partió
dos juegos en la primera canción).
Claim ofreció una descarga de
heavy metal que fue vigorosamente apoyada
por el público presente.

En vista de que el vendedor de helado
al parecer se había tranquilizado,
el concierto continuó con Grinder
Carnage en formato de cuarteto, y al
parecer van a quedar así. Con
su death metal mantuvieron a los ya
cansados fans, quienes se mantenían
en pie a base de bebidas de diverso
contenido etílico y helado de
barquillo, porque no había más
nada. ¡Cómo añoré
aunque sea un cucurucho de maní!
¡Aunque fuera un caramelito de
esos que se fabrican con pasta de dientes!¡Dónde
estará el maní! Parece
que los ciclones se lo llevaron, y eso
que me consta que el maní no
crece muy alto, así que lo más
probable es que se haya ahogado con
las lluvias.

El sábado 16, teniendo en cuenta
lo tarde que finalizó el concierto,
no hubo evento teórico. En futuras
ediciones los eventos teóricos
deberían programarse para el
mediodía, que es cuando la gente
tiende a resucitar. Se podría
dar una hora y media de teoría,
y de ahí para la piscina si es
que se resuelve. Por una parte nos quedamos
sin escuchar las experiencias de Michel
García, Orlando Rivera y Raúl
Cardona, por la otra nos encontrábamos
con un nivel de desgaste cercano al
coma.
Esa noche la Gira Nacional Rock Para
mi Isla llegaba a Camaguey, para insertarse
a la VI Edición de Sonidos de
la Ciudad. Para muchos era la consecuencia
lógica y una manera de evitar
la división de público
en caso de que se dieran dos eventos
de rock paralelos en la misma ciudad.
Además, para qué hacerlo
en una ciudad que solo tiene un evento
de este tipo y cuyas bandas locales
solo pueden tocar dos o tres veces al
año. Ahí hubo otro pequeño
fallo, cuando los organizadores no tuvieron
en cuenta que los grupos que tocaron
el día anterior debían
y querían participar como espectadores
del concierto, sacándoles sus
pasajes de regreso para ese día.
Situación inexplicable cuando
al parecer, no era ni problema de hospedaje
ni de alimentación ni de presupuesto,
ya que los grupos de la gira tenían
todo esto asegurado de manera ajena
al festival. Tal vez por ser la primera
vez que esto ocurre, no lo tuvieron
en cuenta.
El concierto de la gira comenzó
con Escape. Se veía más
público que la noche anterior
por ser sábado y porque está
noche muchos frikis que venían
siguiendo la gira nacional desde Santiago
de Cuba a través de las diferentes
provincias orientales se encontraban
allí. Encontré personas
que llegaban desde Guantánamo,
Santiago, Bayamo y Las Tunas, y había
muchos más que no supe de donde
vinieron, pero estaban allí.

Teniendo en cuenta que en algunos
días presentaremos un reporte
completo de esta parte de la gira, les
comentaré con brevedad. Escape
presentó su repertorio habitual
que fue muy bien recibido, mientras
en una pantalla trasera se presentaban
los videos clips de la banda cuando
el tema se estaba interpretando, y fotos
en el resto de las ocasiones. Sentí
dentro del público exclamaciones
de asombro al ver en la pantalla el
clip de “Veneno”, el más reciente
de la agrupación, que gracias
a Camilo Olivera quedó en la
televisión camagüeyana para
su promoción.

La segunda banda del cartel fue Zeus.
Si bien no aprovecharon la posibilidad
de la pantalla trasera de manera efectiva,
esta fue sustituida por la comunicación
con el público de Dionisio Arce.
El Dioni es el front-man por excelencia,
un comunicador que lleva al público
adonde quiere, ya sea arengándolo,
ya sea ofendiéndolo para provocar
una reacción que nunca será
la del ofendido. Mientras desde el público
uno le gritaba cuanto insulto existe
dentro del vocabulario cubano, y otro
le pedía insistentemente el metrobús,
él se paseaba por el escenario
con la misma naturalidad que se pasea
uno en cueros por su casa, descargando
un repertorio plagado de clásicos
de la banda. Fue el único momento
dentro del festival en que la gente
se decidió a hacer stage-diving.
Lástima que de ellos no haya
más demos, más videos,
más fotos y en general algo más
perecedero que la magia del concierto.

La noche la cerró Combat Noise,
quienes con una visión más
comercial en el buen sentido de la palabra,
se presentaron con un arsenal de t-shirts,
posters y discos de la banda, los cuales
me consta que fueron muy bien recibidos
a pesar de que siempre está el
borracho que prefiere gastarse con gusto
60 pesos en una botella de ron que meará
antes de 12 horas y que protesta airado
frente a un disco de 50 pesos que le
durará toda la vida, diciendo
que está muy caro. Es algo que
desde hace tiempo me pregunto, ¿cuántos
frikis apoyarían al rock si los
conciertos no fueran gratuitos? Hay
quien dice que el friki es de escaso
poder adquisitivo, ¿Por qué
entonces veo, a muchos, borrachos perdidos?
¿Es que el alcohol está
barato? Esto amerita un estudio descarnado
y sin cortapisas.

El caso es que Combat Noise hizo un
show espectacular, con un nuevo guitarrista,
el Indio, que ya era conocido por su
desempeño en Congregation, y
cuyas facultades vocales siempre he
alabado, aunque ahora en está,
su nueva banda, no se utilizaran frente
al poderío vocal de Juan Carlos
Torrente.

Así terminó la sexta
edición para mí, del Festival
Sonidos de la Ciudad. El domingo 17
se volvieron a presentar Breaking Death
y Grinder Carnage, que me perdí
porque mi pasaje era para las 10 de
la mañana. Mientras, la Gira
Nacional llegaba a la ciudad de Florida,
para ver que los encargados de poner
el audio no habían hecho ni timbales,
ni siquiera acondicionado el lugar del
concierto, tal vez pensando que para
qué hacerlo, que en un final
los que iban a ir eran unos roqueros
que se podrían engatusar con
facilidad. Muchos frikis que habían
decidido seguir la gira, se vieron embarcados
por una total falta de respeto de los
encargados del Centro de la Música
Popular, y sin posibilidades de transporte
a esa hora para hacer los 30 kilómetros
de regreso y disfrutar de los conciertos
en Camaguey, pero en un final todos
ya sabemos que nada pasará, que
todo quedará así, y los
tipos seguirán en sus puestos
con sus respectivos salarios, y los
frikis seguirán jodidos como
ya es habitual.
¿No te pone esto a pensar? ¿Hasta
cuando?
La respuesta ponla tu mismo.