Jorge Bruno:

El Conde, el “Elegido”

 



Por: Iván Fariñas de Armas

Conocí a Jorge el Conde en la calle, nunca fuimos amigos, simplemente éramos conocidos, compartimos escenario una sola vez a pesar de tener algo en común, el arte que ambos expresábamos, arte que no era admirado por aquella gran mayoría que nos rodeaba, eran los finales de los 60... Al fin convencimos que teníamos razón de ser.

A mediados de la década del 60 la invasión de Los Beatles llega a Cuba, y con ella la música de The Dave Clark Five, The Zombies, Rollings Stones, Herman´s Hermits y otros. El género en muchos logró impactar, y aunque no era grato de la gran mayoría, prendió y de esa manera surgieron infinidad de bandas musicales de jóvenes que lo siguieron. De 1964 a 1970, solo en Ciudad Habana, deambulaban por las calles más de 100 de esas bandas, con amplificadores artesanales, y guitarra eléctricas inventadas, junto a las baterías marca Trowas, de fabricación R.D.A. Con el tiempo aparecieron las primeras guitarras Star, de fabricación checoslovaca y luego las guitarras y bajos Musima.

Era un riesgo tocar esa música, pues te podías marcar, lo que significaba una acusación de desviado ideológico. Pese a las dificultades y los riesgos, el Rock se tocó, ¡y de que manera! En aquel comienzo surgió uno que verdaderamente fue el elegido: Jorge Bruno Conde Riot, más conocido, con el tiempo, sencillamente como El Conde.

Resumamos el personaje: su historia comienza el 6 de Octubre de 1948 en la barriada del Cerro, sus primeros pasos los dio en la residencia de sus padres Jorge Conde Díaz y Ofelia Riot Guanche, en el pasaje Habana, que da a dos calles, Romay y Príncipe, número 164, apto.15, entre Omoa y San Ramón. En su niñez estudió en una escuelita privada de barrio que los padres pagaban mensualmente. Ya con el triunfo de la revolución, empezó a estudiar en la Secundaria Básica Pedro Lantigua, situada en la calzada de Buenos Aires, en el Cerro.

Su primer acercamiento hacia el rock and roll lo hizo en una azotea situada en la calle Castillo, donde formó parte, junto a una decena de amiguitos, de un Club llamado Los Dodo, dedicados a escuchar la WQAM, emisora de La Florida muy oída por los fanáticos del género, que trasmitía el hit parade por AM. Jorge tenía aproximadamente 15 o 16 años. A los 17 años, se empieza a relacionar con un grupo de jóvenes que se reunían en la barriada del Vedado, en 19 entre 16 y 18, teniendo como sede la casa de Ana María. Allí conoce al Willy (Guillermo Quesada, después cantante de los Jets y hoy en día con los Kents), que al igual que Jorge tenia gran vocación por el canto y gran simpatía hacia la música Rock. Cerca de allí, en 19 entre D y E vivía y vive Carlos Carnero, entonces primer batería de los Kents, y Willy llevó a Jorge. Según Carnero, Jorge Conde se apareció con una chaqueta color terracota de lana, un pantalón carmelita de corduroi, unos zapatos imitación a piel de cocodrilo despegados en la punta, que talmente parecían la boca de ese animal, y un medallón ceñido al cuello con un cordón negro de zapatos. Su palabra fija era Chein, “oye Chein”, “mira Chein”. Los Kents en esos momentos no tenían cantante, decidiendo incorporar a Jorge después de llevarlo a casa de Andrés Pachalidis, en 15 entre D y C. El fue quien verdaderamente le dio a esa banda el toque maestro, imponiendo su ego junto al de Pachalidis, y los Kents comenzaron a tener un nombre, convirtiéndose en la banda de rock de la calle más cotizada de esa década. Tanta fama alcanzó, que su apellido empezó a brillar, convirtiéndose en un alias de grandeza. Todas las bandas querían descargar aunque fuera una vez con él.

Al mismo tiempo, alternó con Los Fantásticos de Armadito Zequeira, banda profesional, , presentándose por primera vez con ellos en el salón Internacional del Havana Riviera, y cantó al lado de voces tan hechas como la de Dino Freijo, cantante oficial de esa banda, presentándose por primera vez en el salón internacional del Havana Riviera, en el castillo de la Punta y en una gira por Santa Clara, que dejó a la mitad por compromiso con su banda oficial. Jorge Conde buscaba evaluarse con alguna banda profesional, cosa que nunca logró.

Al desintegrarse Los Kents, comenzó a ensayar con Los Walkers, y luego se quedó fijo en la banda de un vecino suyo, colega de la niñez y del antiguo club de los Dodo, Rafael Torres (Felo), conocida como Sesiones Ocultas, grupo de gran relevancia, y que convirtió al cabo de poco tiempo en la mejor banda de Ciudad Habana, impactando en gran modo con canciones de Led Zeppelin, Hendrix, Deep Purple, Rare Earth y otros. Sus competidores más cercanos eran los Nueva Generación, paisanos del mismo barrio del Cerro, con los que tuvieron varios “mano a mano”, tanto en la época de los Kents como en Sesiones Ocultas, donde el Conde se mantuvo hasta su disolución, y que junto a Almas Vertiginosas y Nueva Generacion fueron las bandas mas perseguidas por los fans del Rock en toda Ciudad Habana.

Una vez desintegrados, el Conde se une a Almas Vertiginosas. Mientras su vida artística iba en crecendo, Jorge Bruno Conde trabajaba desde 1970 en Lámparas Quesada (San Lázaro e Infanta), como dependiente, para justificar una vida laboral ante las leyes. En las filas de los Almas, con una gran escasez de contratos para las bandas del rock de la calle, contacta con Raúl Pastora, director de Los Dada, y consigue ser incluido en una gira a Varadero donde descarga sus ansias de Rock en el cabaret del Hotel Internacional.

Mantuvo siempre su idea de llegar a formar parte de un grupo profesional lo que hizo que se uniera con innumerables bandas, entre ellas Sonido X en el Club Johnny Dream y el grupo de Jorge Estadella en el Johnny 88, etc. Trataba de acoplarse a una agrupación con la que pudiera obtener un salario para vivir exclusivamente de la música, algo verdaderamente muy raro en aquella época para alguien no graduado de músico, además de ser rockero. También descargó con Seres Indomables y Primera Generación entre otras bandas del rock de la calle, ó sea, no profesionales, para no perder la costumbre.

Con los Almas se dieron buenas descargas, pero realmente ya el Conde no llevaba tan a pecho aquello, su desilusión era muy grande. Por falta de local en Ciudad Habana cambiaron su centro de operaciones musicales para el pueblo de Cojimar en 1975, ensayando en un principio en casa de Chichi Marzan, en calle 21 entre J y K, en una piscina seca donde tocaron para el público en más de una ocasión. Después regresaron de nuevo hacia la metrópoli habanera y mas tarde, en 1977, comenzaron sus ensayos de nuevo en Cojimar, en casa de Margie Gavilán Monzón, situada en calle 31 no. 8611. Margie era una famosa artista de la plástica que había convertido su casa en una peña de pintura, artesanía, Jazz y poesía, y donde acudían artistas de la talla de Orlando Quiroga, Fernando Acosta, Eduardo Mazola, Jorge Martínez, Pedro Oscar Godinez, y Julio Heriberto Prieto entre otros (su esposo era Fernando Espinosa y los hijos de su anterior matrimonio eran el actor Javier González Gavilán y la pintora Mayde González Gavilán, ambos hijos del conocido pintor Jesús de Armas). Esa casa se convirtió en lugar de ensayos de los Almas, y aquello quizás llenó de regocijo al ya cantante famoso, dándole de nuevo bríos para seguir; allí ensayaron muchísimo tiempo, llegando a tocar para un público que colmo la calle 31.

Dos años después, a principios de 1979, El Conde es detenido 48 horas por hacer compras ilícitas con tarjetas falsas (falsificación de documentos), quedando pendiente a juicio. Bajo esta situación, entró en un estado de pánico y ansiedad paranoide. Aquello se convirtió en un infierno para él. El juicio estaba señalado para el 20 de octubre de 1979. Días antes, abandonó el país ilícitamente en compañía de tres sujetos mas, con los que llego a La Florida. La última vez que se vio en escena al Conde en Cuba, fue el 28 de julio de 1979 en una fiesta en un callejón del barrio Zamora, detrás del Hospital Carlos J Finlay.

A su llegada, el gobierno lo consideró un refugiado. Comienza a realizar diferentes tipos de trabajos: vendedor de carros de uso, maletero en hoteles, asistente y mensajero de consulta de médicos; se inscribió en Labors Finders, agencia negociadora de todo tipo de puestos de trabajo. Nunca estuvo desahogado económicamente. En 1981 comenzó a cantar en una banda llamada Iglú, en night clubs de segunda y tercera categoría en Las Vegas, Nevada, por breve tiempo.

Al regresar a Miami, siguió con Labors Finders. Con la invasión de la Salsa, todos los medios de contrataciones artísticas para latinos en U.S.A. estaban dirigidos hacia ese género, y el ídolo rockero consiguió contrato en varias agrupaciones del género, con las que trabajó en Miami, Orlando, New York y Puerto Rico, acreditándose cientos de actuaciones ¡haciendo aquella música que ni por asomo hubiera hecho en Cuba! En 1997 se une a su antiguo colega Alexander Domínguez y forma parte del grupo Rockstalgia, trabajando en diferentes lugares de Miami. En el año 2001, crea su propia banda llamada Kondor, en ese momento era Jorge el Conde con Kondor, presentándose reiterativamente en televisión, radio, discotecas, hoteles y night clubs de Miami, Daytona Beach y Orlando.

En la noche del 15 de Febrero, luego de haber actuado, llegó a su modesta casa situada en 7 NW entre 47 y 49 St., y tras dormir profundamente, amaneció muerto. Su esposa Cristina Conde, junto con amistades y admiradores, corrió con los gastos de pompas fúnebres. La fecha del fallecimiento se señala el 15 de febrero, y el funeral se llevo a cabo el martes 19 de febrero del 2008 en la Funeraria La Nacional, situada en 151 NW 37 Ave. Miami. La ceremonia duró desde las 6 de la tarde a las 12 de la noche, sus restos fueron incinerados.

Así termino sus días Jorge Bruno Conde Riot, pasado de peso para sus 60 años de edad. Tuvo la suerte de cantar con las tres bandas de versiones más seguidas por los fanáticos de Ciudad Habana. Fue el As de la pista y un verdadero As del rock de los 60 y los 70. De él se recuerdan varias anécdotas. Según Carlos Carnero, cuando El Conde llego a casa de Pachalidis por primera vez, cantó en tono y muy métrico, pero con una voz muy pequeña. Cuando terminaron el ensayo, el Pacha le pregunto a Carlos: “¿Oye, y con esa vocecita este va a cantar?”, así que buscaron a Jorge Dávila, hermano de Carlos Dávila, guitarrista de los Pacíficos. Dávila se metió 15 días montando “Monday Monday” de Mamas and the Papas, así que le echaron garras de nuevo al Conde para actuar en el teatro del Ministerio de la Construcción, donde interpretaron “Te quiero así”, de Los Bravos y “Satisfaction” de los Rollings Stones entre otros temas; esta se convirtió en la primera actuación de El Conde ante el publico.

En un toque que tuvieron los Jets y los Kents en uno de los Círculos Sociales de Miramar, ambas bandas tuvieron un altercado que duró un buen rato. Al final del encuentro, solo faltaba un músico: El Conde. Ya recogidos los instrumentos y transportándolos por 5ta avenida, lo vieron en una parada de ómnibus esperando la ruta 32. Todos a una misma voz les gritaron: “¡corre Conde, vamos juntos!”, a lo que el les contestó con una tranquilidad tremenda: “¡Qué va Chein, sigan uds. que son del Vedado, yo soy del Cerro!”, para a continuación agitar su mano en signo de adiós.

En una fiesta de 15 en la Coronela, con Secciones Ocultas, El Conde interpretaba “Stairway to Heaven” de Led Zeppelin, y un fanático llamado Lázaro Pire Rivas, después de ver la majestuosa interpretación, le gritó a todo pecho: “¡Conde, opacaste a Plant¡”, a lo que Conde contestó con una voz muy pausada: “¡No tanto Pire, no tanto!”

Otras anécdotas son las dedicadas al idilio entre El Conde y María, a la que le decían La Loca (esto se debía a sus posturas y sus extravagancias), algo muy similar a lo de Jim Morrison y Pamela Courson. En una oportunidad, Los Dada invitaron al Conde a tocar con ellos en Varadero y, por supuesto, María fue o estaba allí… por no poder entrar al lugar de actuación y estar mas que embriagada, empezó a exhibirse completamente desnuda por la playa, siendo detenida. Al preguntarle las autoridades quien era y qué hacia allí, ella sin pensarlo mucho dijo que era cantante de Los Dada. Aquello le cayó a Raulito Pastora, director de Los Dada, como una bomba, al extremo de acortársele el tiempo de permanencia en Varadero. María era bailarina profesional, y fue amante de Jorge Conde durante muchísimo tiempo ya fuera de carácter temporal, ocasional o permanente, El Conde había celebrado nupcias en 1972 con otra María (María de los Ángeles Novoa) en el Salón Verde del Palacio de los Matrimonios de Prado.

Más que una anécdota, fue el uso de los llamados forros lingüísticos, al cantar un tema o canción determinada. En Cuba en aquel momento no existían los cancioneros, los discos de las bandas a la que se le hacían versiones eran escasos. La mayoría de las veces solo se tenía la información radial que venía de emisoras extranjeras, ¿cómo poder retener una letra? Inmediatamente se procesó la jerigonza, y con ella el forro. Muchos lo hicieron, pero el Conde fue el maestro, sin lugar a dudas fue en esa materia un genio, dicen las malas lenguas que a su llegada a USA cantó con una banda a modo de audición y cuando terminó uno de los jurados le pregunto en inglés: “¿hermano, cuál es su dialecto?”

Conde visitaba mucho la playita de 16 en Miramar, casi todos los días francos, en verano, se le podía ver allí con montones de admiradores, amigos y amigas. En una oportunidad alguien que ya estaba cansado de oír tanto “¡oye Conde!”, “¡dime Conde!”, “¡Conde, tu eres el mejor!”, pasó corriendo por el lado del grupo de personas que lo rodeaban gritando: “¡Qué tanto Conde ni Conde!” clavándose con la misma en el mar, a lo que Jorge respondió casi gritando, cosa nada acostumbrada en él: “no importa que te vayas nadando hacia la tierra del Rey (refiriéndose al parecer a Presley y en la dirección que nadaba el sujeto),¡si ya en Cuba existe un Conde!”

Según Miki Maya, cantante de Sonido X, en un momento determinado Jorge Conde cantaba con Los Sesiones por la calle San Lázaro, y en aquella fiesta, al parecer de 15, unos tipos recién llegados dijeron que no se podía cantar en inglés, mientras todos pedían a gritos “I´m Losing You”, de Rare Earth cuya letra dice: “Your love is fiden, fiden fiden fiden, I feel it fade, fade, fade…”. El Conde, presionado por el público de una parte y, de la otra, por los disparatados anti Shakespeare, para quedar bien con unos y con otros, comenzó el tema con: “Yo quiero un cake, cake, cake, cake; un coffee cake, cake, cake”. Según Miki, para sorpresa del público, uno de los tipos indicó por el micrófono: “¡Uds. ven, eso si es perfecto español!”. Seguidamente Conde siguió con la letra inventada en español, los tipos abandonaron la fiesta por donde entraron, y todo siguió al ritmo del Rock and Roll.

Cuenta el Willy, hoy cantante de Los Kents, que cuando el llevó al Conde a casa de Carnero, estaba en las fuerzas armadas, lo que le impedía cantar con el grupo. A manera de reciprocidad, una vez ya dado de baja del ejército, Jorge Conde lo llevó a casa de Henry Vesa, en 1ra y F en el Vedado, para ser audicionado, y de esa manera comenzó a cantar con los Jets.

¡Que en paz descanses hermano de las pistas!