Este cuento
levanto una amplia polémica dentro
del sector roquero cubano, al considerarse
aludidas varias personas del mundo real,las
cuales se sintieron ofendidas al considerar
que su orientacion sexual era descubierta
publicamente.
En la web amiga
CubaUnderground encontraras un foro de discusion
sobre este cuento: Foro
Cuba Undeground
Gorky aporrea su guitarra mientras el público
estupefacto lo lacera con la mirada, no pueden
creer lo que acaba de vociferar aquel pequeño
engendro de pelo desgreñado a medio
crecer. Oropesa se da vuelta para observarlo
por encima de sus gafas al mismo tiempo que
gruñe una palabrota entre dientes.
¿Qué coño le pasa a ése?
–aúlla Mundy a su espalda. “Marlen
y Tatiana son dos chicas sanas” –recibe como
respuesta desde el escenario y los valientes
ubicados en las primeras filas comienzan a
romper la inercia moviéndose poco a
poco al ritmo de la música. “No puedo
creer que le haya dicho maricones a todo el
mundo” escucha Tatiana pero los comentarios
que brotan a su lado no logran que pierda
la concentración. Sí, allí
está Marlen, con aquel pantalón
engomado que ella misma le regalara en su
cumpleaños. Si, allí esta, al
lado de esos estúpidos roqueros que
tan mal le caen.
¿Dónde están los palestinos
aquí? – grita Gorky en medio de la
canción y un “tu madre” gritado al
unísono le llega desde el publico.
¡Todos los palestinos son maricones!
– riposta el pequeño diablo y le da
la espalda al auditorio sin dejar de rasgar
la guitarra como si la segunda mención
de su madre elevada al cuadrado no hiriera
su moral.
Qué suerte, no está con el novio
ese, pero coño, está con esos
mierdas que la instrumentaron para alejarla
de mi lado – piensa Tatiana mientras se acerca
a Marlen apartando la gente como si fueran
basura flotando en un río revuelto.
“Marlen y Tatiana son dos chicas sanas, nunca
se te tiran en una parada” - canta Gorky y
todos se fijan por primera vez en un letrero
pintado en la guitarra: “Aquí está
mi leche” reza la frase unida a una pequeña
flecha que apunta hacia la pelvis del engendro.
Al fin te veo – escucha Marlen a su espalda
y el conocido timbre de esa voz troca su etílica
euforia en un despertar de espanto: fueron
cinco años de concubinato, de pasión
a la vista de todos; cinco largos años
de sudor nocturno y roce de vulvas. Tú
de nuevo –dijo al volverse y advirtió
que los decibeles del audio no habían
dejado que sus palabras llegaran al oído
de Tatiana. ¿Qué coño
tú quieres? – le grita y sobre el escenario,
un enjambre de paranoicos toma por asalto
el pequeño espacio entre el borde de
la tarima y las referencias. Esta es la última
vez que voy a hablar contigo – le dice Tatiana
con el rostro casi pegado al suyo – a lo mejor,
el haber conocido a ese hombre te ha hecho
despertar la curiosidad por probar algo nuevo
¿te acostaste con él? no importa,
eso te lo puedo perdonar; lo que sí
no puedo perdonar es que ahora te quieras
casar con él.
Gorky empuja con el pie a uno de los fanáticos
que –en sodómica posición– esperaba
a que su ídolo lo arrojara de un puntapié
hacia la masa de gente que , allí abajo,
hervía como la lava de un volcán.
Ciro deja de tocar el bajo, se afloja los
shorts y los deja caer para luego simular
una penetración anal en el trasero
de uno de los fanáticos.
¿Qué coño le hallas ahora
a la pinga? – prosigue Tatiana a pesar del
gesto de desdén de Marlen- ¿acaso
no gemías de placer conmigo? ¿acaso
el “te quiero” que tanto repetías era
mentira? ¡Todos los holguineros son
maricones! – vocifera Gorky desde el escenario.
Antes me gustabas pero ahora me das asco –
responde Marlen enfatizando la última
palabra con una mueca de repugnancia. ¡Maricón
eres tú! – le responden a Gorky desde
el público seguido de una lluvia de
pomos. ¡Esto no se va a quedar así!
¡a Tatiana la caimana nadie la deja
así como así! – vocifera clavando
sus uñas en los hombros de Marlen.
¡Y los que tiraron los pomos son más
maricones todavía! Vuelve a gritar
Gorky sin dejar de azotar su guitarra. ¡Jamás
voy a revolcarme de nuevo con una tortillera
como tú! Le grita Marlen en la cara
– voy a morir con un hombre; tú me
engatusaste cuando era una adolescente, me
hiciste creer que los hombres daban asco,
me partiste con los dedos ¡vete pal
carajo y déjame en paz!
Gorky cambia con rapidez su guitarra Lead
Star por una Ural rusa y los acordes de una
nueva canción comienzan a escucharse
por los enormes bafles del audio. Marlen recibe
una bofetada que casi la hace caer de lado
pero Oropesa la sostiene. ¡Pero qué
coño! – masculla Mundy con rabia y
atrapa el delgado cuello de Tatiana con sus
zarpas a la vez que su puño se eleva.
¡Déjala! – grita Marlen y Mundy
suelta su presa de mala gana.
Los mirones que habían hecho un círculo
alrededor de la zona del conflicto comienzan
a circular al ver que no ocurre nada más;
mientras, Marlen se lleva a su agresora hacia
un lado del escenario. “Dejo de pajearme y
salgo a la calle en busca de barrigas” – canta
Ciro mientras Gorky vocifera un: ¡a
singar cojones! que enardece la sangre del
auditorio que ya le ha cogido la vuelta a
este engendro de cantante y su grupo de locos.
Perdóname, perdóname por favor
–dice Tatiana con los ojos enrojecidos – es
que no puedo resignarme a perderte; yo te
quiero mucho ¿sabes? Te quiero tanto
que envejecería a tu lado.
“Porno para Ricardo, Porno para Ricardo” –
canta Gorky a dúo con Ciro al mismo
tiempo que rasga una revista Hustler y arroja
sus páginas colmadas de vulvas dilatadas
y falos húmedos hacia el público
enardecido. Yo lo siento mucho Tati pero comprendí,
gracias a Alfonso, que yo iba por el camino
equivocado. Gorky deja la guitarra rusa en
el suelo y toma otra revista – Playboy esta
vez– y se acerca al público mientras
los demás integrantes del grupo tocan
sin parar. Pasé unos momentos nada
malos contigo –prosigue Marlen– pero ahora
sé que no son las mujeres las que me
gustan; ahora sólo quiero a mi Alfonso,
quiero llenarme sólo de él y
no quiero volver atrás Tati, no quiero
volver a ser lo que era. Imágenes de
falos erectos, litros de semen y coitos de
todo tipo vuelan por toda la estancia y los
policías comienzan a moverse nerviosamente.
Las páginas caen en un océano
de sudor, melenas y ropas negras mientras
el pequeño diablo las arroja sin parar.
Está bien, no te voy a molestar más
Marlen; te juro por mi madre que nunca más
me vas a volver a ver. ¡No digas eso!
– grita Marlen tomando el rostro de Tatiana
entre sus manos– No digas eso, podemos ser
amigas, como al principio ¿te acuerdas?
Antes que me llevaras a tu casa por primera
vez. Gorky despliega un enorme poster y la
ardiente voluptuosidad de Pamela Anderson
recorre la vista de todos.
“Porno para Ricardo” – aúlla el audio
y varias manos se extienden hacia el pequeño
engendro que se pasea por todo el escenario
con su última limosna a ofrecer. Un
policía mira la escena con ojos desorbitados
y garabatea sin parar en una pequeña
libreta. Otros agentes del orden se remueven
inquietos y miran hacia su jefe esperando
una orden.
Ok Marlen, mi Marlencita, amor de mi vida;
como tú quieras – responde Tatiana
y extrae del bolsillo trasero de su jean un
pequeña caneca de Habana Club – ¿te
acuerdas? La misma caneca de la que tomamos
por primera vez y de la cual vamos a tomar
en esta despedida; sí Marlen, esto
es una despedida. Cuando salga de aquí
me voy a ir muy lejos, donde nada me haga
recordarte. Marlen toma con fervor la caneca
y mira con ojos de llanto a su ex –amante.
Toma un buche profundo que le hace cerrar
los ojos mientras una bola de fuego recorre
su garganta. Adiós – susurra Tatiana
arrebatándole la caneca y se pierde
entre la multitud sudorosa dejando a Marlen
desconcertada. La guitarra rusa está
en manos del pequeño engendro, levantada
en lo alto para que el público la vea
bien. ¿Rompemos esta mierda? –aúlla
y una imponente afirmación uniforme
se eleva como el terrible sonido de un trueno.
¿La rompemos? –vuelve a aullar y la
policía comienza a acercarse al escenario.
¿Rompemos esta guitarra de mierda?
–aúlla nuevamente con un brillo maligno
en sus pequeños ojos. Marlen no se
quiere perder eso y se introduce a empujones
en el tumulto. Un ligero mareo le hace tambalear
y en su estómago comienza a crecer
un dolor. Ya se halla en primera fila y la
figura de Gorky comienza a tornarse borrosa
a pesar de la corta distancia.
La guitarra –todavía conectada– choca
contra el suelo del escenario con fuerza y
un horrible estruendo se escucha por los bafles
del audio. La guitarra choca contra el suelo,
y Tatiana –ya en la calle– arroja la caneca
por una alcantarilla al mismo tiempo que escucha
el estruendo. La guitarra choca contra el
suelo y Marlen siente un escalofrío
que recorre todo su cuerpo a la vez que un
buche de sangre sube por su garganta. La guitarra
choca contra el suelo y fragmentos del brazo,
las clavijas y las unidades salen volando
hacia todas partes. La guitarra choca contra
el suelo y Gorky le da un formidable puntapié
arrojando la caja hacia las primeras filas
del auditorio.
El pedazo de madera golpea el rostro de Marlen
y ella cae de espaldas vomitando sangre. La
policía sube al escenario y atrapan
con fuerza al pequeño demonio.
El público brama. Algunos le lanzan
improperios a los agentes de orden, otros
se arremolinan alrededor del cuerpo de Marlen.
“Estás detenido por agresión
y alteración del orden público”
– le dicen en el oído al detenido.
¡Está muerta! – grita alguien
desde el tumulto y los policías miran
a su presa con odio. “Homicidio” – le susurran
en la cara a Gorky y mientras es arrastrado
fuera del escenario logra ver por un instante
el cuerpo inerte de Marlen que es levantado
en vilo como el ataúd de un mártir.