Escape, Venus y Treatment Choice

Sábado 25 de abril

Maxim Rock

Texto y Fotos por: Tony González

Para mí, la razón de estar presente esta noche era la presencia de Venus, con la alineación que hizo al grupo más popular, después de más de veinte años sin estar juntos sobre un escenario gracias al principal motivo por el que hemos dejado de ver a nuestras familias y amigos: la búsqueda de otros horizontes más allá de la isla, y más que eso, la imposibilidad de poder regresar normalmente, cada vez que les de la gana.

Aun así, una lluvia fuera de pronóstico a la hora de salir, me molestó; la demora de la guagua, me molestó; un policía queriéndome manosear a la puerta del Maxim, me molestó, y un borracho queriendo que yo me acordara de él, colmó la copa; por lo que decidí esconderme hasta que empezara el concierto.

Cerca de las nueve y media subieron a escena los Treatment Choice. Fue una sorpresa muy agradable ver que conocía a dos de los músicos y al representante de la banda. Cuando les pregunté qué música hacían me contestaron que hardcore, pero llegado el momento, aprecié que las ideas que me vinieron a la cabeza con aquella respuesta estaban erradas. Treatment Choice no es un grupo de metalcore, ni de emocore, sino que bebe de aquel primigenio hardcore que se salpimentaba con elementos raperos, creando composiciones guapangosas que me hicieron recordar por momentos a Biohazard o Stuck Mojo.

Treatment Choice

Con dos cantantes, dos guitarras y un bajo, el principal lastre del grupo, que aun tiene que pulir algunos detalles, es la ausencia de un baterista, lo que le resta un poco del agradable ambiente que se crea en este estilo musical, donde el calor humano sobre los parches es insustituible. Me llamó la atención, además, ver al bajista tocando con un instrumento de tres cuerdas, algo original en estos días que cada vez los bajos llevan más y más cuerdas, y no se por qué, porque más o menos suenan igual.

El repertorio fue muy corto, comenzando con “Mi forma”, seguido de “Aclaración”, un tema dedicado a las mujeres, después de muchos agradecimientos por parte de Jonatan, uno de los cantantes. Con una puesta en escena muy enérgica, continuaron con “No te necesito más” y “El Producto”, y para finalizar, invitaron a Mandy, uno de los trabajadores de seguridad interna más gigantescos del Maxim, quien abandonó su puesto de trabajo (algo por demás muy común en nuestro país) y se subió a escena para acompañar la banda en su despedida con el tema “Vencer o perecer”. Corto pero contundente set, que hubiera sido más efectivo de no extenderse los parlamentos entre canción y canción. Treatment Choice, tiene potencial, y solo necesitan tiempo para desarrollarse, dejando la pista caliente.

De manera sabia, los encargados del sonido comenzaron a ambientar la sala con videos del metal de los 80, esperando a Venus. Yo, escéptico como soy, no me hacía expectativas de ningún tipo, aguardando el momento. Cuando uno se imagina que va a pasar algo grande, después la decepción es mayor, pero en este caso, yo que esperaba algo más bien modesto y representativo, como la reunión de viejos amigos que casi no recordaban lo que había que tocar, me sentí muy bien cuando el grupo subió a escena y sonaron los primeros acordes.

VENUS

En esta oportunidad, la banda que vimos estuvo integrada por Dionisio Arce (Zeus) a la voz, Roberto “Skippy”Armada en el bajo, Ulises Seijó en la guitarra prima, Hansel Arocha (Zeus) en la guitarra acompañante y Héctor Volta en la batería. Después de una breve presentación rompieron con “Lobo solitario”, composición de Humberto Manduley al igual que las otras que tocaron esta noche, donde pude apreciar que a pesar de contar con Hansel como invitado, uno de los guitarristas más creativos y versátiles de nuestra escena actual, Ulises Seijó, totalmente blanco en canas y con varios kilos de más que la guitarra no ocultaba, mantenía los dedos ágiles y pudo hacer los correspondientes solos, casi idénticos a los de hace más de veinte años.

VENUS

El segundo tema fue “Después”, donde se les unió Tomaides Cobas (LCD), quien antaño también fue vocalista de Venus, para interpretarlo a dúo con Dionisio, quien se la dedicó a Virgilio Torres, un cantante ya hoy bastante retirado, pero que fue piedra angular del rock hecho en La Habana. Esta canción ya la había olvidado con el paso de los años, pero su interpretación me hizo recordar que fue precisamente formando parte de Venus cuando conocí a estos músicos, ensayando en la Casa de la Cultura de Centro Habana, y como después lograron presentarse sistemáticamente en el Anfiteatro de la Avenida del Puerto, gracias a Rocío, una trabajadora de Cultura que apoyó a la banda, quienes lograron un nivel de asistencia a sus conciertos que nunca se ha contabilizado, pero que fue muy grande, porque aun recuerdo aquella noche en que una funcionaria de Cultura, de esas que de cultura no tienen mucha idea, llegó al Anfiteatro y al ver a tantos jóvenes abrió la boca asombrada y exclamo ¡Aquí hay más gente que en Boleros de Oro!, refiriéndose al festival que cada día la televisión promovía y hasta televisaba, mientras pasaba olímpicamente de grupos como Venus y tantas otras bandas de rock, situación que solo ha cambiado un poco después de tantos años.

VENUS

Por eso fue que Gardel decía que veinte años no es nada, y también porque dio mucho gusto ver a un Skippy igual que siempre, con su mismo pelo negro y largo, su misma actitud, y su mirada soñadora, que creo yo que es por la miopía, pero a lo mejor es porque él es romántico así. Con el y Ulises recién llegados de un lugar lejano, el grupo no tuvo mucho tiempo de preparar un repertorio amplio, despidiéndose con uno de los temas más agresivos de su repertorio y mi favorito. Una canción que siempre he añorado el que no se haya grabado profesionalmente: “Amenaza Nuclear”, con un impactante solo de Ulises para su época, y un Héctor Volta al nivel de sus mejores momentos.

Venus fue el primer grupo de rock cubano que logró alcanzar una amplia popularidad con un repertorio enteramente propio, y a pesar de no haber salido nunca en televisión y tener escasas grabaciones que solo se trasmitieron por una o dos emisoras de corto alcance. Su decadencia estuvo marcada por decisiones represivas de algunas autoridades en un hecho que casi nadie ha sabido explicar concretamente y que, gracias a la época en que ocurrió, fue fácil de silenciar. Pasó el tiempo y pasó un águila por el mar y el milagro de la resurrección ocurrió esta noche en el Maxim, donde no solo resucitó el grupo, sino que también lo hizo un montón de rancios rockeros que gracias al boca a boca y al programa de Juan Camacho se enteraron de la novedad.

Le llegaba el turno a Escape, banda de la cual aun no está todo dicho, pero todo lo que se ha dicho los ensalza, con apariciones cada vez superiores, si es que pueden alcanzar aun un estadio superior. Compactos como una maquinaria bien engrasada, la avalancha sónica de esta banda golpea nuestros cuerpos como una ola de calor, y el grupo se lanza hacia delante, con “Hidden envy”, creando una avalancha de cuerpos saltando al compás del ritmo. En otras oportunidades les he comentado conciertos de este grupo, por lo que no me extenderé mucho. Solo comentarles que interpretaron doce canciones, cerrando con el voltaje bien alto y un tema que ya forma parte de la historia del rock cubano: “Cuba en rebelión”

Fue una noche maravillosa. Todas aquellas molestias del principio se me olvidaron tan pronto sonaron los primeros acordes de Treatment Choice, y al finalizar la noche, me fui muy contento para mi casa, sabiendo que he sido un privilegiado al haber podido ver la reunificación de una noche de uno de los grupos más queridos de mi ciudad, y otras dos bandas que aun tienen mucho futuro, futuro en el que me gustaría estar presente para poder verlo con mis propios ojos…y contárselo a ustedes.