Desde hace unos años, la nieve artificial se ha vuelto un elemento indispensable en el buen funcionamiento de una estación de esquí. Si bien todos esperamos que la nieve caiga del cielo, en años de anticiclón persistente nos vemos obligados a confiar en la nieve producida por los cañones. Basta ir un año atrás, para recordar el estado de La Molina a mediados de febrero, totalmente pelada en los márgenes de las pistas pero con nieve más que suficiente dentro de ellas.Antes de hablar de la nieve artificial deberíamos entender cómo se forma la nieve natural: el aire de la atmósfera contiene vapor de agua en proporción variable, dependiendo de la temperatura ambiente, de la evaporación del agua del terreno, y de la condensación de capas superiores. Si el aire está saturado y se produce un descenso de la temperatura, el vapor de agua se condensa, depositándose en la tierra en forma de agua líquida o nieve.
El agua contiene partículas en suspensión que pueden reducir el punto de congelación. Estas partículas sólidas, llamadas núcleos de congelación, están alineados en forma hexagonal. La existencia de estas partículas junto con la liberación de una energía de 80 calorías/gramo produce la cristalización del agua en hielo. La liberación de energía se produce a través de dos procesos: El intercambio de calor del aire y la evaporación; ésta produce un enfriamiento del aire de 6.00 calorías por gramo de agua evaporada. El intercambio de energía necesario para la formación de nieve, tanto natural como artificial tiene que ser semejante, aunque no lo sea la forma de producirse.
La instalación de nieve artificial consta fundamentalmente de una red de tuberías de aire y agua que conectan los cañones distribuidos por las pistas y laderas con los equipos de bombeo y compresores que se encuentran instalados en un edificio central. La formación de la nieve producida, consiste en la creación de una corriente de aire de gran velocidad que unida a un caudal de agua que se lanza simultáneamente, produce una dispersión de ésta en pequeñas gotas. El aire y el agua fluyendo a gran velocidad, junto con unas condiciones ambientales de temperatura y humedad determinadas, producen los mismos fenómenos de enfriamiento por convencción, evaporación y liberación de energía que en la formación de nieve natural, lográndose así la fabricación artificial de la nieve.
Dependiendo de la forma de producir la corriente de aire y de la presión del agua en la salida, tenemos dos procesos de fabricación de nieve: Por un lado, el conjunto de sistemas llamados de Baja Presión, en los que la creación de la corriente de aire se produce por medio de una turbina, en forma de ventilador, movido por un motor cuya potencia varía de 12 a 30 Kw. El agua, distribuida a cada turbina por medio de tuberías, debe alcanzar una presión mínima de 10 bares y su caudal ha de regularse por medio de hidrantes, dependiendo de las condiciones atmosféricas.
Por otro lado, están los sistemas de Alta Presión. En ellos la producción de aire se consigue por medio de unos compresores, siendo posteriormente distribuido a través de tuberías a una presión mínima de 7 bares. El agua debe alcanzar una presión entre 8 bares, para los cañones de mezcla interna y 15 bares para los de mezcla externa. Se mezcla con el aire, en una proporción que depende de las condiciones atmosféricas de temperatura y de humedad. Estos cañones lanzan y dispersan conjuntamente el agua y el aire para que se produzcan los fenómenos de nieve antes descritos.
La relación aire-agua en la producción de nieve depende de las condiciones atmosféricas. En los dos tipos de cañón se utiliza el caudal máximo de aire, siendo el agua la variable a regular en función de los parámetros de temperaturas y humedad existentes.
*Imagen ofrecida por Sierra Nevada El sistema es generalmente automático y cuando la temperatura ambiente llega a la temperatura de arranque que se haya prefijado en los cañones, el sistema empezará a funcionar; el compresor del cañón arrancará las bombas del sistema de nieve y cuando el sistema está a la presión adecuada de funcionamiento da la orden de abrir la válvula de agua, con lo que el cañón está funcionando. A su vez, la calidad de nieve que se haya prefijado la mantendrá, aunque haya variaciones en la temperatura.
El sistema se detiene automáticamente, bien por haberlo prefijado por temperatura o por horario, bien si hay alguna avería. corte de corriente..., mecánicamente cierra la válvula del cañón para no echar agua a las pistas.
Queremos agradecer al departamento de innivación artificial de la estación de Panticosa por toda la información facilitada.
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