El cuidado de los remontes
 
Son muy pocas las personas que se detienen a observar los medios que se utilizan para transportar a los esquiadores hacia las cotas más altas de las estaciones. Generalmente, la complejidad de los remontes no es tenida en cuenta por quienes se acercan a los centros de esquí y resulta que es uno de los puntos más relevantes a tener en cuenta en las estaciones de ski ya que mantenerlos en buen estados brinda seguridad y comodidad.

Desde que el esquí se ha convertido en un deporte de masas, las inversiones en nuevas instalaciones se ha incrementado de forma exponencial y, actualmente todos los centros disponen de modernos telesillas de 2,3, 4 o 6 plazas, telecabinas, telesféricos... que han de ser revisados muy a menudo para evitar que alguna pieza falle y se produzca alguna desgracia. Es por este motivo, que temporada tras temporada, las estaciones están dedicando mayor cantidad de dinero al cuidado de todas las instalaciones mecánicas.

Normalmente, solo se les presta atención a los remontes cuando surge algún desperfecto o algo no funciona como es debido y se detienen. Ese momento es justamente, según los técnicos, el más seguro.

Cuando se para un telesilla es cuando más seguro está el remonte, es como estar en un coche estacionado, no puede pasar nada. Se paran cuando algún elemento de seguridad del remonte detecta algo y no funcionan hasta que no están todas las alarmas en regla.
 
 

Los cables y todos los elementos vitales tienen un coeficiente de seguridad muy alto en su diseño, y cualquier pieza que pueda influir directamente en la vida de los pasajeros está cinco veces sobredimensionada.

Los empalmes de los gruesos cables de acero que soportan las confortables sillas y cabinas se realizan cada tres o cuatro años, por el estiramiento que producen el peso transportado y la tracción. En similares períodos, los cables a los que están enganchados los remontes son testeados magnetográficamente (se hace una especie de radiografía interna de su tejido que describe en detalle su estado de conservación) y si es necesario se efectúan correcciones.

Un aspecto al que se le da mucha importancia últimamente, es a la pinza de sujección que lleva incorporada la silla y que la une al cable transportador. Recordemos que en última instancia, la estabilidad del remonte depende de esta pieza.

Telesilla desembragable de 6 plazas

Los modernos telesillas desembragables llevan incorporada una pinza móvil que se engancha y se separa del cable según se encuentre en el tramo de largo o corto recorrido. Dicho en otras palabras, la tecnología "desembragable" incorpora dos circuitos, uno de largo recorrido, que es el que transporta a los esquiadores desde la base del remonte hasta el punto más elevado, y otro de tramo corto, que es el que permite que el esquiador pueda sentarse en la silla cómodamente. Seguramente te habrás fijado que tanto la salida como la llegada de un telesilla está formada por una especie de caseta alargada. Cuando la silla llega a esta "caseta", la pinza de sujección se separa del cable y las dos ruedecitas que hay situadas al lado de esta pinza, entran dentro de una guía que es movida por decenas de ruedas de goma. Como la velocidad de transporte del cable es diferente a la de estas ruedas, podemos llegar a entender porque cuando tomamos la silla parece que vaya casi parada. Una vez estamos sentados, el telesilla sale de la guía y la pinza vuelve a engancharse al cable de largo recorrido y es en este momento, cuando tenemos la sensación de que la silla sale disparada.

Esperamos que con este reportaje, entiendas un poco mejor el funcionamiento de nuestros modernos remontes y su necesidad de mantenimiento. Y aunque hay gente que es escéptica a coger telesillas o telecabinas por miedo a que se caigan, puedes tener la seguridad de que las estaciones dedican muchos esfuerzos para mantener las instalaciones en perfecto estado.

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