web de la Exposición Universal de Sevilla 1.992

TEXTO DE: revistas

(Revista Geo, Diciembre 1.989)

Feria de todos los mundos

    Como conscientes de la importancia de su trabajo, las máquinas construyen, alisan, parcelan, canalizan y crean belleza sobre la Isla de la Cartuja. Las mueven unos hombres que se esfuerzan porque Andalucía no pierda la gran oportunidad.

    Los hornos de la fábrica de cerámicas de Pickman, cinco centinelas en la isla de la Cartuja inactivos desde el XIX, parecen sorprendidos por lo que ocurre. Grupos elecetrógenos alimentan perforadoras y soldadores, la maquinaria pesada, que abre canales y calles, sorprende al visitante con un lago que no estaba allí antes, o con un bosque extraño donde olmos o encinas y olivos se mezclan con plantas exóticas, como el árbol del coral, la jacarandá, el ombú, la buganvilla y otras de África u Oceanía, en los viveros que pintarán de verde la Expo-92, primera visión del ser humano del siglo XXI.

    La Expsición Universal de Bruselas de 1.958 mostró al mundo la imagen de una Europa resurgida tras la Segunda Guerra Mundial. Japón, a través de Osaka 1.970, lanzó el mensaje de su poder económico. La Expo-92 española quiere mucho más. No sólo se propone servir de fecha de nacimiento de una nueva Sevilla, o mostrar el moderno rostro de España o ilustrar cinco siglos de desarrollo en la historia de un planeta que usará esta caja de resonancia para revelar importantes secretos tecnológicos. Quiere ser el mayor espectáculo del mundo.

    El visitante será el protagonista del futuro y del pasado. Los milagros científicos programados para ocurrir alló lo serán a la sombra de estatuas de la Isla de Pascua, calendarios aztecas o reproducciones de un puerto de la época del Descubrimiento, La historia y el chip juntos.Un chip que apoya ahora la construcción en marcha, controlada desde pantallas donde estñan digitalizadas en color los proyectos de la exposición.

    Esta será, no la Expo del Descubrimiento, sino de los descubrimientos, bajo las banderas de casi 120 entidades y países en busca del imaginario Oscar del servicio al género humano.

    Están a punto de concluir los trabajos de alisado y parcelado del terreno. Debajo queda una red de tubos y conducciones de gas, electricidad, comunicaciones, fibra óptica o de agua. Sobre todo de agua, una obsesión casi atávica, árabe. Agua potable, agua bruta para riego, agua para el servicio contra incendios bombeada desde una estación al ritmo de 2.800 litros por segundo. Agua, agua y agua para una Expo movida, adornada, decorada y salpicada por el agua.

    Sevilla1.992, primera exposición internacional retransmitida en directo por televisión. El planeta asistirá a la muestra desde el cuarto de estar, guiado por unos 28.000 periodistas. El Centro de Prensa con sus salas de teleconferencias, estudios para producción de programas en vídeo o en fax a color, tendrá trabajp, con la asistencia de 80 jefes de Estado y Gobierno y de las 25.000 personas que por su capacidad ejecutiva, empresarial, tecnológica o cultural forman la élite mundial.

    Todo sobre 215 hectáreas de isla y en 176 días que eligen el 12 de octubre de 1.492 como punto de referencia para los descubrimientos humanos posteriores. Otras veces se buscó la especialización en exposiciones sectoriales, no totales como la Expo-92. En Tsukuba 1.985 fue la tecnología. En Vancouver 1.986, comunicaciones y transporte. En Brisbane el ocio. Sevilla quiere cubrir desde los tecnológico hasta lo histórico o cultural con un número récord de asistentes. Porque hace meses superó la cifra de 77 naciones presentes en Osaka-1.970 que quieren estar en Sevilla a partir de la inauguración de la Expo, el 20 de Abril de 1.992.

    El rompecabezas infraestructural que, al precio de 600.000 millones de pesetas, debe armarse para ese día, incluye obras como la autovía de Andalucía, conectando Madrid-Sevilla, la de Sevilla-Autopista del Mediterráneo, que conectará Málaga con la autovía Sevilla-Granada, la de Sevilla-Huelva y la de la Costa del Sol. Además, obras de circunvalación de Sevilla para que todos los caminos conduzcan a la Expo y sus 30.000 aparcamientos.

    Los colores de trabajo de la Expo compiten con el arco iris de la mascota Curro. Hay monos azules para los obreros que tienden planchas asfálticas impermeabilizantes sobre el terreno, monos amarillos para los que sueldan el trenzado de acero de las pasarelas de acceso. Excavadoras rojas, grúas verdes que transportan sobre rieles tramos de acero de muchas toneladas para los puentes o las grúas amarillas que levantan el Palenque con sus 3.000 gradas y su plataforma escénica de 725 metros cuadrados.

    Para la proyección exterior, comunicacioes, anillos multiservicio de fibra óptica, televisión por cable, red digital de servicios integrados y estación terrestre de comunicación por satélites. Y en el campo ferroviario, además del tren de alta velocidad que unirá Madrid-Sevilla en tres horas, la estación de Santa Justa.

    El cálculo indica que son precisas 80 horas para recorrer la Expo en su integridad. Sin pasear, sin espectáculos, compras, bares o restaurantes. Sólo la exposición concreta. Los pabellones que, en todos los casos, podrán dedicar 20 por ciento de su espacio a zona comercial.

    Las 2.000 pesetas que aproximadamente costará la entrada, válida para un día, son un pase para el futuro. Porque se presentarán importantes descubrimientos científicos ocultos hasta ahora a la opinión pública del mundo. Eso, después de haber visto el discurrir de los otros, históricos, en la bóveda de 30 metros de diámetro y casi 2.000 metros cuadrados de superficie esférica, con el sistema Omnimax R, que produce sensación envolvente en proyección y acústica.

    Para otros, un estadio olímpico, el auditorio semicubierto o la carpa climatizada para 3.000 espectadores, con teatro, música, danza, cine, animación o   espectáculos de calle, deportes, circo o exhibiciones ecuestres, entre otras cosas. Si la mayor parte del costo total de la Expo es en obras de apoyo estructural exteriores a las 215 hectáreas de La Cartuja, al concluir este año en esa zona se habrán gastado más de 15.000 millones de pesetas en obras concluidas y en marcha, como el helipuerto, las oficinas administrativas, servicios de banca, correos, el edificio integrado-inteligente Expo-92, de 22.000 metros cuadrados, los servicios del comisariado de la feria, pabellones de los descubrimientos y de la Navegación... y, por supuesto, los servicioes de apoyo para los trabajadores que operan allí.

    Para el 1 de julio todo deberá estar listo para que los expositores ocupen sus parcelas, a las que podrán acceder ya directamente desde el casco urbano por los puentes de La Barqueta y La Cartuja.

    Y, tras las cesión, los participantes e,pezarána a construir sus escaparates en la Expo, los pabellones, dotados ya de infraestructura, conducciones y vías de circulación. Y paisajes y climas inventados, en los que juegan el agua y la vegetación creando estructuras de sombra, mecanismos para estimar la circulación del aire, fuentes, estanques y medio millón de ejemplares vegetales de los cinco continentes, ahora en los viveros de la Expo.

    Por cierto, la adjudicación de parcelas no ha sido tarea fácil. Todos querían las mayores y mejor situadas, en claro presagio de un récord de participación. Un episodio curioso lo protagonizaron Gran Bretaña y la República Federal Alemana. El gobierno británico deseaba, y pidió, una parcela de 11.000 metros cuadrados, cuando la previsión les daba 4.000. Finalmente se adjudicó un terreno de 7.000 metros cuadrados. Los responsables de la RFA, que habían pedido 5.500 metros, al conocer las dimensiones británicas afirmaron que <<no podían tener ni un metro menos>>. Finalmente todo se resolvió pacíficamente.

    Los 250.000 visitantes diarios que se calculan son parte de una historia que incluye oportunidad de marketing, de presentación de productos y servicios, de altas tecnologías o nuevos conceptos y de crear consumidores potenciales en una pacífica batalla tecnológica cuyo campo, el terreno de la exposición, ha sido ya duramente disputado por los participantes, aprovechándose de la Ley de Beneficios Fiscales española.

    No sólo empresas, sino organismos internacionales, están interesados en usar la Expo como plataforma. Las autoridades de la CE y el Consejo de Europa han manifestado su interés en utilizarla pata mostrar al mundo los avances europeos en lo aeroespacial, telecomunicaciones, televisión de alta definición o nuevos materiales. Y el día después. La Expo no es la solución de Andalucía, pero sí un elemento dinamizador importante para equilibrar un mapa económico hoy descompensado y que apuesta por los servicios, con incursiones en agricultura avanzada y proyectos tecnológicos.

    Además, en 1.993, La Cartuja se reconvertirá en zonas verdes, culturales, deportivas, urbanas y, utilizando los pabellones fijos, en un complejo de centros educativos, de difusión científica e investigación, denominado Ciudad de la Ciencia y de la Industria. Las empresas que se establezcan allí obtendrán bonificaciones, préstamos preferenciales y subvenciones para la ejecución de proyectos de investigación y desarrollo.

     Y la red de comunicaciones Tal vez el sistema radial que interconectará Andalucía con autovías y ferrocarriles de alta velocidad sea el mejor legado de la Expo, creador de lo que los expertos llaman "economía de climas": atracción de inversiones, nuevos mercados, más negocios, empleo, consumo y competitividad y creación de nuevas tecnologías.

Eduardo de Bello

Especializado en la Expo 92. Eduardo de Bello
es redactor jefe de Publicaciones Dist News.


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