De la utopia de los 80 a la realidad de los 90
Sevilla estaba necesitada de una
remodelación en su fisonomía si no quería encontrarse frente a frente con el caos
urbano. La ciudad ha crecido con el paso del tiempo y son, cada vez más, las personas que
la habitan, ya sea como lugar de residencia o simplemente por motivos de trabajo. Pero el
álgido punto del colapso era inminente. Que Sevilla era un marco singular para acoger la
Exposición no implicaba que ésta estuviese preparada para recibirla, nada más lejos de
la realidad. Los atascos, la delincuencia, los solares, los edificios abandonados,... La
Sevilla turística, la Sevilla monumental, esa Sevilla que aún no estaba preparada para
renacer y convertirse de nuevo en ciudad universal afrontaría en esta época su segunda
gran transformación del siglo XX, tras la habida para la Exposición Iberoamericana de
1929.
