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NO SUBIÓ MUY ALTO. |
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No subió muy alto, desde joven partieron sus alas. Se aferró a un águila para volar, el no va más de la perfección, el arquitecto del amor, la maquina pensante de la seducción. Pobre pichón confiado que pretendía escapar de su palomar.
El águila le posaba en la cueva oscura de la espera donde el pichón soñaba. Sus alas pocos ungüentos recibían para la cura, no podía atreverse a volar. Los verdes prados, las agrestes montañas, los cristalinos ríos y las playas doradas, sólo cabían en su imaginación.
La oscuridad de la cueva ha ido destruyendo sus ilusiones. La herida de sus las alas se ha hecho más profunda. Ya no se queja, ya no espera la extraña visita del águila. Sólo siente una presión diaria en su cabeza, algo le anuncia que no es una presión cualquiera, que puede tener el nombre terrible de la muerte.
¿Terrible? Quizá sea la culminación de un sueño no soñado, quizá ese día encuentre una luz que le haga entender el vuelo del águila. Puede que al traspasar esa barrera que tanto teme, el águila comprenda esa mirada. Tarde, tarde para el águila; nunca para el pichón herido que no llegó a paloma.
¿Cuánto durará la espera de la muerte? ¿Cuándo la presión de la cabeza no le dejará despertar?
Bucanerita |
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SE PASÓ LA VIDA APILANDO PALABRAS. |
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Se pasó la vida apilando palabras y frases. Cuando el rimero estaba ya muy elevado, decidió gastarlas conmigo. Yo , como si fuera una esponja, las absorbía haciéndolas recorrer mi piel. Empecé a inventar términos que pudieran describir mi sentimiento. En mi corto vocabulario, nunca terminaba de encontrar los adecuados; los que pudieran dar una idea de su grandeza. Es entonces cuando dejaba caer de su montón una frase completa: "Las palabras no sirven, son los hechos". Esta cita me hizo emprender nuevas búsquedas.
Me encontré husmeando cada rincón, levantando paños, y mirando debajo. No encontraba obras para poder traducir todos sus vocablos. Muchas cuestiones vinieron a mi mente: ¿sería el amor palabra, o sólo beso?. ¿Amor era una caricia?. Vagaba de un lado a otro con estas cábalas que me iban consumiendo, hasta que un candil alumbró mi corazón. No, no era amor tanta palabra. Sólo era un abultado arsenal de sonidos que se iba derruyendo como un castillo de naipes.
Viéndolas esparcidas por el suelo todas las letras que me soltó, me agaché, y con paciencia, fui componiendo una sola palabra con sentido: "Olvido"
Bucanerita |
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Tienes... |
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Tienes la grandiosidad de la montaña, al ver tu belleza mis ojos se llenan de amor, de admiración.
Tienes la suavidad de la brisa, su caricia. Sentirte es olvidarse del mundo, sólo queda tu existencia
Tienes la fuerza del viento que me mueve el corazón y lo zarandea, que le hace feliz en sus vaivenes
Tienes alma de poeta, la sensibilidad más fina en tu corazón, tu ternura. El más dulce
Eres el amado de la naturaleza , mi sueño, mi vida, la magia de mi corazón
Bucanerita |
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YA NO. |
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Ya no siento el aleteo del pájaro en mi cuello. Al advertir la hierba al contacto de mi piel, no tengo donde posar aquellas ilusiones. No fue una historia, no; ni tan siquiera un cuento, pero murió lo que yo quise hacer eterno.
Las aves que un día anidaron en mi pecho, hoy emigran dejando el vago recuerdo de sus manos sobre mi talle.
Ya no me sacude el temblor de la espera, vuelvo a sostenerme como gacela herida, y al mapa que delimita mi silueta, le cayeron los montes y los ríos. Sólo las aguas de la incertidumbre le rodean.
Se abre una vereda entre los árboles, donde mi libertad pasea ya feliz. El ídolo que yo tallé en tierra quiso desmoronarse. Se escapo del molde de mis manos.
Tu voz, que sale al encuentro, se siente ya lejana. Mataste el eco de ella en mi garganta.
Sólo humo sale de las entrañas que ardían
Bucanerita
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POR QUÉ SOY? |
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Regada en el suelo estaba la carne. Ella no podía elegir, se conformaba, o estaba obligada a conformarse con ir tras quien la cogiera.
La brisa anunciaba mi presencia. Sé que fui guiada allí sin ningún conocimiento. Dicen que me habían insuflado vida, pero no me dieron las instrucciones. No me paré a mirar y observar lo que me convendría llevarme. Cogí el primer trozo que encontré para enfundar mi desnudez.
Poco a poco se han ido encendiendo en mi pequeñas luces que guían mis instintos. Ahora en el transcurso del tiempo, inventado por el hombre, me doy cuenta que debí elegir mejor. Todos tomaron su trozo, pero algunos introdujeron en el su espíritu dominante; por eso ahora me quieren guiar por donde ellos quieren. Como si las luces que en ellos se han ido encendiendo tuvieran más fuerza. Pero?no, llevo en mi una chispa de rebeldía que no me sirve para nada, porque aquí todos queremos ser guías. Yo no puedo ir encendiendo farolas en los otros, sabiendo que los puedo equivocar.
Entiendo que ellos pueden ser diferentes, que algunos fueron viento en vez de brisa. A mi aire voy, aunque algunas veces me alejo demasiado de los llamados seres. Quisiera salir de esta funda en la que me hallo, pero se ha agarrado tan fuertemente a cada chispa que de mi procede, que no puedo soltarme. A veces me pesa mucho, y me impide ir tras los azules en los que me pierdo.
Por qué me hicieron ser...
Bucanerita |
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ALLÍ. |
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Sus pies se encaminaban al encuentro con la grandeza de las aguas. Despacio, haciendo una hilera perfecta, poniendo el cuidado que le faltó para todo.
Allí, en la orilla, su mirada soñaba hacerse fondo, ser sólo un rumor de ola batida, su cuerpo de espuma. Al fondo el encuentro con el cielo para tocarlo con el filo, para sentir su grandeza inalcanzable rozándolo con sus dedos de agua.
La luna, lejana luz en sus nostalgias, ahora la ceñía con su abrazo de plata. Líquida presencia que acariciaba su piel. Y los peces dejaban una luminaria de color que daba luz a sus ojos.
Allí no la encontraría el engaño.
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JUNTO AL RÍO. |
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Los olmos, los chopos....todos los árboles vuelven a florecer. Los contemplo extasiada porque me dan vida, llenan mis pulmones de felicidad. Los nenúfares a punto de florecer, ya en uno de ellos brotó la flor...amarilla, como a mi me gusta. La belleza de esta naturaleza que contemplo serena mi alma y olvido. Olvido el desamor, olvido no haber existido para él
La luz ilumina cada hoja y ha secado el rocío de la mañana. La luz da claridad a mi alma, iluminándome, enseñándome que soy alguien, que aquí, entre tanta belleza, ha recuperado el valor perdido.
El agua del río corre limpia, transparente, como quiero tener el alma. No me daña el rencor, porque no lo siento, y el dolor hace que pueda valorar estos minutos de felicidad. Sé que el dolor me acerca a los demás, a comprender que nadie estamos exentos de las miserias humanas
Dejo escapar el amor en esa pequeña corriente de agua que forma un remolino perdiéndose entre las algas.
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LA ATALAYA. |
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El camino era zigzagueante y polvoriento. Daba miedo pensar en irse una de las curvas abajo. Me daba terror, pero a la vez pensaba que si sucedía, al menos lo haría con él. El paisaje agreste y seco, solitario.
Al fin llegamos ante ese montón de desnudas piedras que se alzaban vigilantes. Lo primero que pensé fue en la forma tan adusta de vivir que tuvieron los antiguos. El tenía que explorarlo todo, con esa mirada que nunca pierde un detalle. No pude acompañarle, de lo cual luego me arrepentí. Tardaba, y yo temía que algo le hubiera pasado. Decidí sólo esperar un poco más, si no entraría. Si a él le pasaba algo, ¿qué me importaba a mi la vida?. Sólo habían pasado unos instantes cuando le vi aparecer. Siempre estaba sonriente, siempre era paciente.
Los momentos que siguieron, no sabría expresarlos con palabras. Pero el inoportuno móvil, aún sin sonido, nos atormentó con ese ruido sordo del vibrador.
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SÓLO DOS CAMINOS. |
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Sólo dos caminos se divisaban, matar el amor o dejar que el corazón espirara en el intento.
Un gran amor no muere, pero si el alma. La agonía de la espera, el dolor de los olvidos, y sentir la pequeñez de un ser arrinconado.
La trayectoria de su palabra se perdía en otros horizontes, sentir su beso en otra boca y tu cintura vacía. Ver su reflejo en otra mirada, y la alegría en otra sonrisa.
Que las lágrimas vayan calando el alma hasta abrir un abismo, y siempre expectante esperando la llegada del silencio.
No poder escuchar el aleteo de un águila, ni tener el vivo color de la mariposa. No absorber el color del cielo ni el de los irisados minerales.
Estar castigada en un velero de sueños perdidos en la tormenta, no mata un amor, sólo asesina un alma.
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ESCUCHANDO. |
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Soy consciente de que mis pasos tienen que seguir, pero me encuentro con los caminos cortados. Me rodea un alto muro en el que al intentar trepar me destrocé las manos del alma. Apoyando mi espalda contra el, me siento con la mente en blanco, quizá acuda a mi mente una luz para encontrar la salida.
Siempre el tiempo será mi enemigo: si pasa, lo pierdo; y si no se acaba para mí, me convertiré en planta que crece en un suelo resquebrajado por los años. No sería problema si alguien se ocupara de arreglarlo, de quitar las hierbas que sobran; pero este mundo mío está deshabitado hasta para eso. Sé que se me dejará crecer hasta alcanzar altura; crecer en el lugar donde no quiero vivir.
Aún me queda escuchar el canto de las aves, sus discusiones; porque es divertido observar que también discuten. Entre la algarabía que forman, se escuchaba un canto muy bello, diferente al de todas. Al oírlo parecía que el corazón me volvía a latir, por eso preferí darme media vuelta y volver a dormirme
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MIENTRAS DUERMES. |
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Te miro mientras duermes, indefenso, dorado como una puesta de sol. El amor reposa...
La vida hizo que te pudiera encontrar. Sin ti, incompleta, andaría sin norte, errante y perdida. Contigo acaricio la rosa de la vida con la suavidad de sus pétalos, aunque con espinas. Sólo en ti tengo lugar, sólo en ti.
Y lucho contra el viento injusto que me hace no poder acercarme. En mi sueño escucho el eco que me unirá a ti, para siempre, porque trabajaré este amor, lo tallaré en roca para que atraviese los tiempos.
Enredada en tu boca renuncio al bullicio de lo cercano a nuestro espacio. Solo siento tu piel a mi adherida, tu ombligo que mi vientre roza. No siento las mordeduras que nos trae la vida cuando en tus labios reposo.
Quiero ir ganando día a día ese trocito de libertad en espera de tenerte en mis brazos para siempre.
Bucanerita |
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SE NUBLÓ EL SOL. |
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Mis ojos soñadores veían los rayos de sol; intensos, acariciantes....Eran mis ojos que soñaban despiertos. Soñaban con cosas sencillas cubiertas de puro amor. Soñaban la belleza de haber encontrado la otra parte de mi alma...eran mis ojos, era mi corazón enamorado que traspasaba esa nube que desde un principio velaba el sol, lo nublaba.
Si una venda de mis ojos caía, yo la recogía y la ponía en su sitio. El me quiso quitar todas las vendas, quiso que viera la nube, esa nube por la que el sol no acariciará mi piel, por la que no se cumpliran mis sueños. No pude recoger las vendas me enseñó la transparencia de su desamor, del amor que jamás será mio, ni fue mio.
Enamorada de ese sol que lo envuelve la nube, la lluvia cae de mi alma, va regando y regará el camino de la vida, de mi vida.
El sol no supo calcular mi gran amor, mi mirada no pudo enamorarle.Estrella cercana que jamás me entregará su amor.
Moraré en el país de la sombra con la lluvia intensa. Ya no pondré mis ojos en su luz. Bajo la vista con tristeza y vergüenza. Fui un punto en el Universo al que lo rayos del sol no pudieron detectar
Bucanerita. |
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RECUERDOS. |
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Las miradas de los mortales...¡Cuantas veces hubiera querido huir de ellas!, de esos ojos que a veces están ávidos de curiosidad por lo que el otro hace. Hay momentos en la vida, que no teniendo un lugar apartado del mundo, se necesita que los demás respeten la intimidad del otro.
He suspirado muchas veces por un espacio privado, cerrado. Un espacio que se pudiera inundar de nuestra música. El sonido de la naturaleza es inefable, pero el creado para nosotros también se hace necesario.
Antes de cada encuentro pienso en que ponerme para gustarte y, como todo lo planeado, sale siempre al revés. Si decido pintarme unas rayas en el ojo, porque normalmente no lo hago y quedarían más bonitas, el pulso me tiembla, y dibujo un sendero lleno de curvas. A desmaquillarme toca, y al final, las prisas de que se hace la hora. Total que el día que te veo me siento más fea que ningún otro.
¡Tantas veces he extrañado una cama y poder dormir contigo! Digo dormir, cuando sé que velaría tu sueño contemplándote, sin yo poder pegar ojo en toda la noche. Mientras durmieras yo te amaría con los ojos, con el ama, con los labios... Recrearme en tus sedosos labios, y besarte muy despacio, delicadamente para no despertarte. Estaría respirando ese aroma fresco y tuyo.
Viene a mi memoria tu forma de caminar, y mis desacompasados pasos a tu lado. A veces pienso que ni para eso nos pusimos de acuerdo. Nunca dejaré de sentir debilidad por tus boca y su forma de besar, tan expertos que han sido capaz de despertar en mi multitud de sensaciones desconocidas. El tacto de tus manos tan delicado, hace que mi piel se vuelva suave a su contacto; y hoy huérfana ya de caricias te extraña.
Recuerdos, huellas imborrables que uno quiere hacer desaparecer, pero se escapan ante un papel, o un espacio para recrearlos.
Bucanerita |
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DISTANCIA. |
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Hoy me mirabas, sé que la falda es demasiado corta, pero así me gustan. Yo no contaba con sentarme en la hierba, y he intentado que no se me viera nada, pero tú estabas justo enfrente, por eso dices que se me veía el tanga. Estaba tan ensimismada en toda tu figura, que no me di cuenta si me mirabas, si no me hubiera salido el acto reflejo de estirármela.
Me gustaría tanto en estos momentos apoyar mi cabeza en tu regazo y descansar así... Aunque preferiría que estuviésemos los dos tumbados, y tu estirases tu brazo arropándome con el, pero hay demasiada gente hoy en este lugar. No queda más remedio que levantarse y seguir paseando entre tanto capricho de la naturaleza.
Cuando te paraste y me acercaste a tu lado, al sentir tu contacto el corazón se sale. Notar tu cálido aliento en mi oído, y tus manos en mi cadera, hace que mi respiración se haga entrecortada. Siento la humedad de tus labios en mi garganta, mientras tu mano asciende. Mi piel se enciende con tus besos, me abrasa. Vas explorando todos los vértices, dibujando mis pliegues con tu lengua. Se arquea mi cuerpo entre tus manos, y mi mirada es una súplica muda.
La vuelta lleva el sello del sol. En mi boca el sabor de tus besos, y en mi ojos la alarma de que una vez más entre nosotros, estará la distancia.
Bucanerita |
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RECUERDOS. |
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Hoy salí a pasear sola por el pueblo. Desde niña paraba por aquí en los veranos y vacaciones. No sé por que razón empecé a recordar mi niñez, algunos pasajes de mis juegos.
No muy lejos de aquí está la fuente Mingolupe, un manantial donde me encantaba ir a beber agua con mis amigas y…¡que bello paisaje tenía llena de árboles y todo verde!.
Al ver las eras del pueblo, que están dentro de él, recordaba lo que me encantaba montar en los trillos de vacas, siempre estaba subida en ellos. Un día monté en uno de caballos y pocos más y me mato, porque me caí. Otra diversión era hacer auto Stop de un pueblo a otro a los carros de hierba, los que iban tirados por vacas. ¡¡Que divertido!! Y después buscar uno para volver. Hacía falta que el dueño fuera amable y nos dejara subir, había algunos muy antipáticos.
Lo más bonito de mis juegos, lo que mas me ha gustado, era jugar a las casitas. Me iba a un riachuelo seco cerca del pueblo y con las piedras nos construíamos casas, con mesas, muebles etc. Era lo más maravilloso para mi. A veces nos ibamos a un prado grande y , con las piedras de las paredes, las construíamos. Los chicos…unos tontos, sólo les gustaba ir a asustarnos.
En verano me encantaba acompañar a una amiga que iba de pastora, eso de irme de pastora, era un sueño para mi, tumbarme en una manta de cuadros…También me gustaba acompañarlas cuando iban a dar vuelta a la hierba, o cuando alguno iba vaquero a la dehesa. Incluso llegue a meterme en cochineras de un amigo y daba de comer a los cerdos con una cuchara grande de madera….todo lo que no formaba parte de mi vida normal
Bueno…tantos recuerdos…y pensaba, ¿quién me iba a decir a mi cuando aquello como iba a ser mi vida de mayor?
Bucanerita |
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