PASANDO EL RATO.
ESTOY AQUÍ.
 

Estoy aquí, no me veis, pero examino el lugar donde quiero habitar de por vida. Ya reconozco cada arruga de estas paredes, cada lisura; pero no soy capaz de hacerme un nido. No nací ave, y por esa misma razón me faltará el ingenio para ello.



En mi loca juventud conseguí lo que deseaba, seguramente debido a mi tenacidad, pero debe ser que los años pesan, y la construcción de esta cama se ha convertido para mi en un jeroglífico sólo apto para personas inteligentes y avispadas.



Tengo la teoría aprendida, pero una teoría sin voluntad para llevarla a la práctica, no es nada. Con los años me he convertido en una luchadora de mil estrategias diferentes, pero la falta de esfuerzo no me ha dejado llevar hasta el final una sola de ellas para experimentar los resultados. Soy voluble en casi todo, pero este nido se ha convertido en una fijación difícil de arrancar de mi mente.



Dicen que el tiempo ayuda, pero no estoy de acuerdo, ya que se puede hacer finito para mi en el momento que menos lo espere, y mientras pasa dejo de apurar cada copa que me va sirviendo la vida.



Ahora sentada en este cavernoso lugar, después de haberme echado una buena siesta llena de pesadillas, pienso.
Me ha surgido en la mente otra estrategia nueva y original. Me quedo aquí, en el centro del campo de batalla, parada, dejo que me atraviesen todas las lanzas, y, si mi esencia es de goma, yo ganaré la batalla.



Esto sólo pasa en la imaginación, pero tanto hablamos de la magia que, ¿por qué no creer en ella? Todo puede ser, que si no soy de goma me quede hecha papilla; pero no pasa nada. El que duele es el primer lanzazo, después los sentidos se embotan y... como los burros, se acostumbra uno a los palos.
Sigo trabajando en ello. Esta pajita no sé si quedará bien en el fondo. Sí, ahí donde no se vea, para cuando ponga las hojas de laurel en las que recostarme.



Al final lo conseguiré, seguro, ¡¡si lo sabré yo!!


Bucanerita

UN MANUAL DE LIGUE.
 

No era cotilleo, no. Es que sus voces llegaban muy claras a mis oídos, pues comían en la mesa de al lado.




La verdad es que no prestaba mucha atención pero no tenía más remedio que enterarme, cuando de pronto...me vi envuelta en una sensacional historia del ligue. Entonces sí que se erizaron mis antenas. Era la oportunidad de mi vida, podría aprender a ligar de esa manera tan original. Seguro que con esos métodos tan sofisticados alguno caería.




Alucinaba, una chica con no más de 20 años y una historia de separación a cuestas. El chico intentando llenarse de misterio, y yo con mis orejas como los gnomos.




Cuando más emocionada estaba, una alarma interior me avisa que son dos jóvenes ensayando una obra de teatro que tenían que representar.




Y aquí estoy yo toda desmanejada y desconsolada, sin haber encontrado aún un manual de ligue que estoy buscando por el Google.



Bucanerita

LOCURA.
 

Siempre es el otro el que pone en acción el mecanismo de mi mente que esta vez ha cogido una carrera inusitada. Los mandos se han descontrolado, el off por más que lo aprieto no funciona.

¿Quién ha tenido el valor de desequilibrarme? Sólo quiero coger el barco que me lleve hacia el exilio. Qué más da el color de mi pelo, o el de mis ojos! Nadie tiene derecho a haberme agitado así, Por qué soltar los cables? Si la palabra y los dedos se hubieran quedado quietos, si un rayo los hubiera fulminado en ese instante, el off funcionaría, y este cacharro de mente pararía de una vez.

Es cierto que yo buscaba, pero no esperaba encontrarme con una descarga eléctrica. Me hubieran salido más baratas unas lentillas y unas cuantas prótesis por el cuerpo. Caro me ha costado este pijotero cuerpo que no se amolda a las medidas.

Parece que estos ruidos acallan, pero no se olvidarán de pasarme la factura sin dejar de añadir el desplazamiento.


Bucanerita