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MÍA |
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Mía: así te llamas. ¿Qué más armonía? Mía: luz del día; Mía: rosas, llamas.
¡Qué aroma derramas en el alma mía si sé que me amas! ¡OH Mía! ¡OH Mía!
Tu sexo fundiste con mi sexo fuerte, fundiendo dos bronces.
Yo triste, tú triste? ¿No has de ser entonces Mía hasta la muerte?
Rubén Darío |
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INFIEL. |
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Prodigabas sus defectos, sin encontrar su hermosura, ¿Por qué demonios te extraña que ceda su calentura?.
Si jamás fuiste marido, ni compañero, ni amante. Si carbón para ti era ella, y cualquier otra, brillante.
Pero al fin halló al artista que vió en la mujer dulzura, y desde entonces se amarón en sesiones de locura.
Deberías dar las gracias a tan ilustre galante, que convierte tu basura en el más puro diamante.
Pero tú sigues enfermo, solo la ves diferente, ¿No ves que cambió la forma, de tristona a sonriente?.
Te acojes en la ceguera y a Dios por ello bendigo, que aquel que a tu mujer goza soy yo, tu mejor amigo.
Hoy continua la historia de este billar a tres bandas pues a todos beneficia si no media propaganda.
Contento queda el marido, pues sus guisos mejoraron al ser felices las manos que mi cuerpo exploraron.
Autor: José Manuel Pérez |
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MI SUEÑO |
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Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron...
(Paul Verlaine)
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LA POESÍA... |
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La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento, y el sentimiento es la mujer.
La poesía eres tú, porque esa vaga aspiración a lo bello que la caracteriza, y que es una facultad de la inteligencia en el hombre, en ti pudiera decirse que es un instinto.
La poesía eres tú, porque el sentimiento, que en nosotros es un fenómeno accidental y pasa como una ráfaga de aire, se halla tan íntimamente unido a tu organización especial que constituye una parte de ti misma.
Ultimamente la poesía eres tú, porque tú eres el foco de donde parten sus rayos
Becquer |
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LA CARTA EN EL CAMINO. |
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ADIÓS, pero conmigo serás, irás adentro de una gota de sangre que circule en mis venas o fuera, beso que me abrasa el rostro o cinturón de fuego en mi cintura. Dulce mía, recibe el gran amor que salió de mi vida y que en ti no encontraba territorio como el explorador perdido en las islas del pan y de la miel. Yo te encontré después de la tormenta, la lluvia lavó el aire y en el agua tus dulces pies brillaron como peces.
Adorada, me voy a mis combates.
Arañaré la tierra para hacerte una cueva y allí tu Capitán te esperará con flores en el lecho. No pienses más, mi dulce, en el tormento que pasó entre nosotros como un rayo de fósforo dejándonos tal vez su quemadura. La paz llegó también porque regreso. a luchar a mi tierra, y como tengo el corazón completo con la parte de sangre que me diste para siempre, y como llevo las manos llenas de tu ser desnudo, mírame, mírame, mírame por el mar, que voy radiante, mírame por la noche que navego, y mar y noche son los ojos tuyos. No he salido de ti cuando me alejo. Ahora voy a contarte: mi tierra será tuya, yo voy a conquistarla, no sólo para dártela, sino que para todos, para todo mi pueblo. Saldrá el ladrón de su torre algún día. Y el invasor será expulsado. Todos los frutos de la vida crecerán en mis manos acostumbrados antes a la pólvora. Y sabré acariciar las nuevas flores porque tú me enseñaste la ternura. Dulce mía, adorada, vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo porque en mi corazón viven tus besos como banderas rojas, y si caigo, no sólo me cubrirá la tierra sino este gran amor que me trajiste y que vivió circulando en mi sangre. Vendrás conmigo, en esa hora te espero, en esa hora y en todas las horas, en todas las horas te espero. Y cuando venga la tristeza que odio a golpear a tu puerta, dile que yo te espero y cuando la soledad quiera que cambies la sortija en que está mi nombre escrito, dile a la soledad que hable conmigo, que yo debí marcharme porque soy un soldado, y que allí donde estoy, bajo la lluvia o bajo el fuego, amor mío, te espero, te espero en el desierto más duro y junto al limonero florecido: en todas partes donde esté la vida, donde la primavera está naciendo, amor mío, te espero. Cuando te digan "Ese hombre no te quiere", recuerda que mis pies están solos en esa noche, y buscan los dulces y pequeños pies que adoro. Amor, cuando te digan que te olvidé, y aun cuando sea yo quien lo dice, cuando yo te lo diga, no me creas, quién y cómo podrían cortarte de mi pecho y quién recibiría mi sangre cuando hacia ti me fuera desangrando? Pero tampoco puedo olvidar a mi pueblo. Voy a luchar en cada calle, detrás de cada piedra. Tu amor también me ayuda: es una flor cerrada que cada vez me llena con su aroma y que se abre de pronto dentro de mí como una gran estrella.
Amor mío, es de noche.
El agua negra, el mundo dormido, me rodean. Vendrá luego la aurora y yo mientras tanto te escribo para decirte: "Te amo". Para decirte "Te amo", cuida, limpia, levanta, defiende nuestro amor, alma mía. Yo te lo dejo como si dejara un puñado de tierra con semillas. De nuestro amor nacerán vidas. En nuestro amor beberán agua. Tal vez llegará un día en que un hombre y una mujer, iguales a nosotros, tocarán este amor, y aún tendrá fuerza para quemar las manos que lo toquen. Quiénes fuimos? Qué importa? Tocarán este fuego y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre y el mío, el nombre que tú sola supiste porque tú sola sobre la tierra sabes quién soy, y porque nadie me conoció como una, como una sola de tus manos, porque nadie supo cómo, ni cuándo mi corazón estuvo ardiendo: tan sólo tus grandes ojos pardos lo supieron, tu ancha boca, tu piel, tus pechos, tu vientre, tus entrañas y el alma tuya que yo desperté para que se quedara cantando hasta el fin de la vida.
Amor, te espero.
Adiós, amor, te espero.
Amor, amor, te espero.
Y así esta carta se termina sin ninguna tristeza: están firmes mis pies sobre la tierra, mi mano escribe esta carta en el camino, y en medio de la vida estaré siempre junto al amigo, frente al enemigo, con tu nombre en la boca y un beso que jamás se apartó de la tuya.
Neruda |
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QUIEN LIBRE ESTÁ. |
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Quien libre está, no viva descuidado, que en un instante puede estar cautivo, y el corazón helado y mas esquivo tema de estar en llamas abrasado.
Con la alma del soberbio y elevado tan áspero es Amor y vengativo, que quién si él presume de estar vivo, por él con muerte queda atormentado.
Amor, que a ser cautivo me condenas, Amor, que enciendes fuegos tan mortales, tú que mi vida afliges y maltratas;
maldigo desde ahora tus cadenas, tus llamas y tus flechas, con las cuales me prendes, me consumes , y me matas.
Gaspar Gil Polo |
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ANHELO. |
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Agua quisiera ser, luz y alma mía, que con su transparencia te brindara; porque tu dulce boca me gustara, no apagara tu sed, la encendería. Viento quisiera ser: en noche umbría callado hasta tu lecho penetrara, y aspirar por tus labios me dejara, y mi vida en la tuya infundiría. Fuego quisiera ser para abrasarte en un volcán de amor, ¡oh, estatua inerte, sorda a las quejas de quien supo amarte! Y después para siempre poseerte, tierra quisiera ser, y disputarte celoso a la codicia de la muerte.
Desconozco autor |
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NO LLORES MÁS. |
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Aunque la lluvia del tiempo destroce tu corazón, cuida ese frágil lamento, no llores más por favor;
Aunque tus tímidos ojos no soporten más dolor, haz de tu llanto despojo, no llores más por favor.
Aunque la zarza te siga separando de la flor, no rebose la pupila, no llores más por favor.
Aunque tu vida resulte mártir de flagelación, que esa lágrima se oculte, no llores más por favor.
Más si con tu amargo llanto vas a abrir tu corazón, si con tus lágrimas tiernas vas a quererme mejor... ¡No descanse tu garganta! ¡Llora! ¡Llora, por favor!
Desconocido |
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¡CÓMO QUISIERA! |
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¡Cómo quisiera ser tus pequeñas cosas!
El aire que te roza y te acaricia.
El polvo que te sigue y se te posa.
El agua que desciende y te penetra.
La ropa que te cubre y te ausenta
la carne fuerte y olorosa.
El cuello que rodea tu garganta,
yo quisiera ser.
Y quisiera ser tus manos, tus pies.
Pisar donde pisas y tocar lo que tocas.
Ser color y sentarme en tus pupilas.
Ser agua y verterme en tu boca.
Ser luz y en las mañanas
abrir mis dos ventanas
para que a la vida tú te asomes.
¡Ay, cómo quisiera ser para ti la nada
y poderte ofrecer el más allá!
Pino Ojeda |
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DONDE HABITE EL OLVIDO. |
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Donde habite el olvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible, No esconda como acero En mi pecho su ala, Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento. Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, Sometiendo a otra vida su vida, Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; Donde el fin quede libre sin saberlo yo mismo, Disuelto en niebla, ausencia Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos; Donde habite el olvido.
Luis Cernuda |
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POEMA DEL REGRESO. |
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Vengo del fondo oscuro de una noche implacable, y contemplo los astros con un gesto de asombro. Al llegar a tu puerta me confieso culpable, y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.
Al fin creció el rosal aquel que no crecía y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro: Yo tambien he cambiado mucho desde aquel día, pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma esta abierta tras la puerta cerrada; pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo, mírame dulcemente, sin preguntarme nada, y sabrás que no he vuelto ... ¡porque estaba contigo!
Buesa |
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RIMA XXII |
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¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón? Nunca hasta ahora contemplé en el mundo junto al volcán la flor.
Becquer |
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SI ME VAS A AMAR... |
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Si me vas a amar, ámame ahora mientras yo pueda gozar de todos los tiernos y dulces sentimientos que fluyen del cariño verdadero. Ámame ahora, mientras viva, no esperes a que me haya ido para grabar en mármol palabras de amor ardiente en piedra fría. Si tienes pensamientos cariñosos y dulces acerca de mí, ¿ por qué no me los susurras ahora ? Si esperas a que esté dormido para nunca más despertar, habrá paredes de tierra entre nosotros y no podré oírte entonces. No necesitaré de tus caricias cuando la hierba crezca sobre mi cara. No desearé tu cariño o tus besos en mi último lugar de descanso, así que si me amas, aunque sea un poquito, házmelo saber mientras estoy vivo. Así podré tenerlo y atesorarlo.
Desconocido |
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SUEÑA Y LLORA. |
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Sueña y llora, pobre raza
no hay camino, lo has perdido.
¡Ay! es tu saludo por la noche y también por la mañana.
No quieren nada, se me llevan
las manos del abismo, que se extienden
para arrastrarme, impotente, hacia el fondo.
Pesadamente caigo en las manos ávidas.
Resonaba desde el fondo montañoso
un lento discurso. Atentamente lo escuchábamos.
Ah, máscaras del infierno, muecas veladas
se llevaron mi cuerpo oprimido contra el suyo.
Una larga caravana, una larga caravana
se leva a quién no está preparado.
Franz Kafka, 19 de julio de 1916
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SIEMPRE QUE PIENSO EN TI. |
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AMOR CALLADO. |
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Amor callado, que jamás se queja; amor que, en la discreta madrugada, sólo acierta a poner, junto a tu reja, la ilusión de una estrofa perfumada.
Amor de un alma taciturna y vieja; amor que es como música olvidada, que tiene azul resignación de oveja, que lo dá todo y no pide nada.
Amor es eso, amar como te amo, sin medir tu desdén, sin que un reclamo haga que el alma de esperanza estalle.
Amor sin arrebatos y sin ruido, que espera que tu hogar esté dormido para pasar entonces por tu calle.
Miguel.A. Peguero. |
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CONDENA. |
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Si tan culpable soy por amarte condéname mil años a tu vida, pagaría gustosa el veredicto que el supremo ser me dictaría.
Átame, si quieres, a tu cuerpo y así poder pagar cada segundo, lacerando las amarras que gustosa ceñiría con más potencia y afanosa.
El dolor que causen mis heridas oleadas de placer provocarían, estando tan unida ya, sin aire dentro de mis ansias saciarían.
La pena de tenerme encadenada sería, para mí, halos de luna, que puestos en mi almohada noche a noche solo engrandecería mi fortuna.
Juicio a perpetuidad es lo que quiero, que cumpliría gustosa, anhelante y con angustia ardiente, presurosa, de demostrar condena, al mundo entero.
Marel Sosa |
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NUNCA. |
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Nunca podrás pecar de amor. El pecado está en no amar, o no amar lo suficiente, o amar mal... Amame sin miedo.
Desconocido
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MI SUEÑO |
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Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron...
(Paul Verlaine) |
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