POETAS II
INTERIOR
 

Ni quiero ser poeta,
ni galante.
¡Sábanas blancas donde te desmayes!

No conoces el sueño
ni el resplandor del día.
Como los calamares,
ciegas desnuda en tinta de perfume.
Carmen.


F. García Lorca

MÍA
  Mía: así te llamas.
¿Qué más armonía?
Mía: luz del día;
Mía: rosas, llamas.

¡Qué aroma derramas
en el alma mía
si sé que me amas!
¡OH Mía! ¡OH Mía!

Tu sexo fundiste
con mi sexo fuerte,
fundiendo dos bronces.

Yo triste, tú triste?
¿No has de ser entonces
Mía hasta la muerte?

Rubén Darío
EL SILENCIO.
 



Qué espléndida laguna es el silencio
allá en la orilla una campana espera
pero nadie se anima a hundir un remo
en el espejo de las aguas quietas.

Benedetti
INFIEL.
 
Prodigabas sus defectos,
sin encontrar su hermosura,
¿Por qué demonios te extraña
que ceda su calentura?.

Si jamás fuiste marido,
ni compañero, ni amante.
Si carbón para ti era ella,
y cualquier otra, brillante.

Pero al fin halló al artista
que vió en la mujer dulzura,
y desde entonces se amarón
en sesiones de locura.

Deberías dar las gracias
a tan ilustre galante,
que convierte tu basura
en el más puro diamante.

Pero tú sigues enfermo,
solo la ves diferente,
¿No ves que cambió la forma,
de tristona a sonriente?.

Te acojes en la ceguera
y a Dios por ello bendigo,
que aquel que a tu mujer goza
soy yo, tu mejor amigo.

Hoy continua la historia
de este billar a tres bandas
pues a todos beneficia
si no media propaganda.

Contento queda el marido,
pues sus guisos mejoraron
al ser felices las manos
que mi cuerpo exploraron.


Autor: José Manuel Pérez
MI SUEÑO
  Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron...

(Paul Verlaine)

LA POESÍA...
 

La poesía eres tú, te he dicho, porque la poesía es el sentimiento, y el sentimiento es la mujer.

La poesía eres tú, porque esa vaga aspiración a lo bello que la caracteriza, y que es una facultad de la inteligencia en el hombre, en ti pudiera decirse que es un instinto.

La poesía eres tú, porque el sentimiento, que en nosotros es un fenómeno accidental y pasa como una ráfaga de aire, se halla tan íntimamente unido a tu organización especial que constituye una parte de ti misma.

Ultimamente la poesía eres tú, porque tú eres el foco de donde parten sus rayos


Becquer

LA CARTA EN EL CAMINO.
 

ADIÓS, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe
el gran amor que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después
de la tormenta,
la lluvia lavó el aire
y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces.

Adorada, me voy a mis combates.

Arañaré la tierra para hacerte una cueva
y allí tu Capitán
te esperará con flores en el lecho.
No pienses más, mi dulce,
en el tormento
que pasó entre nosotros
como un rayo de fósforo
dejándonos tal vez su quemadura.
La paz llegó también porque regreso.
a luchar a mi tierra,
y como tengo el corazón completo
con la parte de sangre que me diste
para siempre,
y como
llevo
las manos llenas de tu ser desnudo,
mírame,
mírame,
mírame por el mar, que voy radiante,
mírame por la noche que navego,
y mar y noche son los ojos tuyos.
No he salido de ti cuando me alejo.
Ahora voy a contarte:
mi tierra será tuya,
yo voy a conquistarla,
no sólo para dártela,
sino que para todos,
para todo mi pueblo.
Saldrá el ladrón de su torre algún día.
Y el invasor será expulsado.
Todos los frutos de la vida
crecerán en mis manos
acostumbrados antes a la pólvora.
Y sabré acariciar las nuevas flores
porque tú me enseñaste la ternura.
Dulce mía, adorada,
vendrás conmigo a luchar cuerpo a cuerpo
porque en mi corazón viven tus besos
como banderas rojas,
y si caigo, no sólo
me cubrirá la tierra
sino este gran amor que me trajiste
y que vivió circulando en mi sangre.
Vendrás conmigo,
en esa hora te espero,
en esa hora y en todas las horas,
en todas las horas te espero.
Y cuando venga la tristeza que odio
a golpear a tu puerta,
dile que yo te espero
y cuando la soledad quiera que cambies
la sortija en que está mi nombre escrito,
dile a la soledad que hable conmigo,
que yo debí marcharme
porque soy un soldado,
y que allí donde estoy,
bajo la lluvia o bajo
el fuego,
amor mío, te espero,
te espero en el desierto más duro
y junto al limonero florecido:
en todas partes donde esté la vida,
donde la primavera está naciendo,
amor mío, te espero.
Cuando te digan "Ese hombre
no te quiere", recuerda
que mis pies están solos en esa noche, y buscan
los dulces y pequeños pies que adoro.
Amor, cuando te digan
que te olvidé, y aun cuando
sea yo quien lo dice,
cuando yo te lo diga,
no me creas,
quién y cómo podrían
cortarte de mi pecho
y quién recibiría
mi sangre
cuando hacia ti me fuera desangrando?
Pero tampoco puedo
olvidar a mi pueblo.
Voy a luchar en cada calle,
detrás de cada piedra.
Tu amor también me ayuda:
es una flor cerrada
que cada vez me llena con su aroma
y que se abre de pronto
dentro de mí como una gran estrella.

Amor mío, es de noche.

El agua negra, el mundo
dormido, me rodean.
Vendrá luego la aurora
y yo mientras tanto te escribo
para decirte: "Te amo".
Para decirte "Te amo", cuida,
limpia, levanta,
defiende
nuestro amor, alma mía.
Yo te lo dejo como si dejara
un puñado de tierra con semillas.
De nuestro amor nacerán vidas.
En nuestro amor beberán agua.
Tal vez llegará un día
en que un hombre
y una mujer, iguales
a nosotros,
tocarán este amor, y aún tendrá fuerza
para quemar las manos que lo toquen.
Quiénes fuimos? Qué importa?
Tocarán este fuego
y el fuego, dulce mía, dirá tu simple nombre
y el mío, el nombre
que tú sola supiste porque tú sola
sobre la tierra sabes
quién soy, y porque nadie me conoció como una,
como una sola de tus manos,
porque nadie
supo cómo, ni cuándo
mi corazón estuvo ardiendo:
tan sólo
tus grandes ojos pardos lo supieron,
tu ancha boca,
tu piel, tus pechos,
tu vientre, tus entrañas
y el alma tuya que yo desperté
para que se quedara
cantando hasta el fin de la vida.

Amor, te espero.

Adiós, amor, te espero.

Amor, amor, te espero.

Y así esta carta se termina
sin ninguna tristeza:
están firmes mis pies sobre la tierra,
mi mano escribe esta carta en el camino,
y en medio de la vida estaré
siempre
junto al amigo, frente al enemigo,
con tu nombre en la boca
y un beso que jamás
se apartó de la tuya.


Neruda

QUIEN LIBRE ESTÁ.
 

Quien libre está, no viva descuidado,
que en un instante puede estar cautivo,
y el corazón helado y mas esquivo
tema de estar en llamas abrasado.

Con la alma del soberbio y elevado
tan áspero es Amor y vengativo,
que quién si él presume de estar vivo,
por él con muerte queda atormentado.

Amor, que a ser cautivo me condenas,
Amor, que enciendes fuegos tan mortales,
tú que mi vida afliges y maltratas;


maldigo desde ahora tus cadenas,
tus llamas y tus flechas, con las cuales
me prendes, me consumes , y me matas.

Gaspar Gil Polo

ANHELO.
  Agua quisiera ser, luz y alma mía,
que con su transparencia te brindara;
porque tu dulce boca me gustara,
no apagara tu sed, la encendería.
Viento quisiera ser: en noche umbría
callado hasta tu lecho penetrara,
y aspirar por tus labios me dejara,
y mi vida en la tuya infundiría.
Fuego quisiera ser para abrasarte
en un volcán de amor, ¡oh, estatua inerte,
sorda a las quejas de quien supo amarte!
Y después para siempre poseerte,
tierra quisiera ser, y disputarte
celoso a la codicia de la muerte.

Desconozco autor
NO LLORES MÁS.
  Aunque la lluvia del tiempo
destroce tu corazón,
cuida ese frágil lamento,
no llores más por favor;

Aunque tus tímidos ojos
no soporten más dolor,
haz de tu llanto despojo,
no llores más por favor.

Aunque la zarza te siga
separando de la flor,
no rebose la pupila,
no llores más por favor.

Aunque tu vida resulte
mártir de flagelación,
que esa lágrima se oculte,
no llores más por favor.

Más si con tu amargo llanto
vas a abrir tu corazón,
si con tus lágrimas tiernas
vas a quererme mejor...
¡No descanse tu garganta!
¡Llora! ¡Llora, por favor!

Desconocido
¡CÓMO QUISIERA!
  ¡Cómo quisiera ser tus pequeñas cosas!

El aire que te roza y te acaricia.

El polvo que te sigue y se te posa.

El agua que desciende y te penetra.

La ropa que te cubre y te ausenta

la carne fuerte y olorosa.

El cuello que rodea tu garganta,

yo quisiera ser.

Y quisiera ser tus manos, tus pies.

Pisar donde pisas y tocar lo que tocas.

Ser color y sentarme en tus pupilas.

Ser agua y verterme en tu boca.

Ser luz y en las mañanas

abrir mis dos ventanas

para que a la vida tú te asomes.

¡Ay, cómo quisiera ser para ti la nada

y poderte ofrecer el más allá!

Pino Ojeda
DONDE HABITE EL OLVIDO.
 

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.



Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde el fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


Luis Cernuda

DULCE TORTURA.
 

Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía;
sobre tus manos largas desparramé mi vida;
mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas;
ahora soy un ánfora, de perfume vacia.

Cuánta dulce tortura quietamente sufrida,
cuando, picada el alma de tristeza sombría,
sabedora de engaños, me pasaba los días
besando las dos manos que me ajaban la vida.


Alfonsina Storini

POEMA DEL REGRESO.
  Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y una paloma blanca se me posa en el hombro.

Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía
y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo tambien he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma esta abierta tras la puerta cerrada;
pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto ... ¡porque estaba contigo!

Buesa
        
VEN, MI AMOR.
  http://www.musicalizando.com/catalogo/index_catalogo/poema.php?CatalogoII=224&id_cancion=212
LO QUE NECESITO DE TI.
 

No sabes como necesito tu voz;
necesito tus miradas
aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios
¡¡¡Ya no puedo...seguir así!!!
...Ya... No puedo
mi mente no quiere pensar
no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos
aquella paciencia de todos tus actos
con aquella justicia que me inspiras
para lo que siempre fue mi espina
mi fuente de vida se ha secado
con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado
pero aun ¡¡¡Te sigo extrañando!!!


Benedetti

RIMA XXII
  ¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en el mundo
junto al volcán la flor.

Becquer
  
SI ME VAS A AMAR...
  Si me vas a amar, ámame ahora mientras yo pueda gozar de todos los tiernos y dulces sentimientos que fluyen del cariño verdadero.
Ámame ahora, mientras viva, no esperes a que me haya ido para grabar en mármol palabras de amor ardiente en piedra fría.
Si tienes pensamientos cariñosos y dulces acerca de mí, ¿ por qué no me los susurras ahora ?
Si esperas a que esté dormido para nunca más despertar, habrá paredes de tierra entre nosotros y no podré oírte entonces.
No necesitaré de tus caricias cuando la hierba crezca sobre mi cara. No desearé tu cariño o tus besos en mi último lugar de descanso, así que si me amas, aunque sea un poquito, házmelo saber mientras estoy vivo.
Así podré tenerlo y atesorarlo.

Desconocido
  
SUEÑA Y LLORA.
 

Sueña y llora, pobre raza

no hay camino, lo has perdido.

¡Ay! es tu saludo por la noche y también por la mañana.



No quieren nada, se me llevan

las manos del abismo, que se extienden

para arrastrarme, impotente, hacia el fondo.

Pesadamente caigo en las manos ávidas.

Resonaba desde el fondo montañoso

un lento discurso. Atentamente lo escuchábamos.



Ah, máscaras del infierno, muecas veladas

se llevaron mi cuerpo oprimido contra el suyo.



Una larga caravana, una larga caravana

se leva a quién no está preparado.


Franz Kafka, 19 de julio de 1916

SIEMPRE QUE PIENSO EN TI.
 

"Siempre que pienso directamente en tí te siento tan dentro que tu recuerdo es como una estrella que dentro de mi corazón me quema la esperanza convirtiéndola en ilusión por volverte a tener entre mis brazos.
Oigo tu nombre entre la oscura soledad, y espero tus ojos conquistando dulcemente mi alma, tu cuerpo deshaciéndose entre mis brazos como las estrellas se deshacen al amanecer, tu estela filtrándose entre mis sentimientos..."


(Aragorn III de Camelot)

AMOR CALLADO.
 
Amor callado, que jamás se queja;
amor que, en la discreta madrugada,
sólo acierta a poner, junto a tu reja,
la ilusión de una estrofa perfumada.

Amor de un alma taciturna y vieja;
amor que es como música olvidada,
que tiene azul resignación de oveja,
que lo dá todo y no pide nada.

Amor es eso, amar como te amo,
sin medir tu desdén, sin que un reclamo
haga que el alma de esperanza estalle.

Amor sin arrebatos y sin ruido,
que espera que tu hogar esté dormido
para pasar entonces por tu calle.

Miguel.A. Peguero.
VERA VIOLETA.
 

En pos de su nivel se lanza el río
por el gran desnivel de los breñales;
el aire es vendaval, y hay vendavales
por la ley del no fin, del no vacío;


la más hermosa espiga del estío
ni sueña con el pan en los trigales;
el más dulce panal de los panales
no declaró jamás: yo no soy mío;


y el sol, el padre sol, es raudo foco
que fomenta la vida en la Natura,
por calentar los polos no se apura,
ni se desvía un ápice tampoco:


Todo lo alcanzarás, solemne loco...
siempre que lo permita tu estatura !


Almafuerte

CONDENA.
  Si tan culpable soy por amarte
condéname mil años a tu vida,
pagaría gustosa el veredicto
que el supremo ser me dictaría.

Átame, si quieres, a tu cuerpo
y así poder pagar cada segundo,
lacerando las amarras que gustosa
ceñiría con más potencia y afanosa.

El dolor que causen mis heridas
oleadas de placer provocarían,
estando tan unida ya, sin aire
dentro de mis ansias saciarían.

La pena de tenerme encadenada
sería, para mí, halos de luna,
que puestos en mi almohada noche a noche
solo engrandecería mi fortuna.

Juicio a perpetuidad es lo que quiero,
que cumpliría gustosa, anhelante
y con angustia ardiente, presurosa,
de demostrar condena, al mundo entero.

Marel Sosa
NUNCA.
  Nunca podrás pecar de amor.
El pecado está en no amar,
o no amar lo suficiente,
o amar mal...
Amame sin miedo.

Desconocido

MI SUEÑO
  Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante.

Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante.

¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron.

Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron...

(Paul Verlaine)

                     
EL CONJURO DEL DRUIDA.
  http://www.cajondeletras.com/colaboradores/cajon_5/druida_wong.htm