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PUEDO DECIR. |
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Puedo decir del amor que tuve Que no es inmortal puesto que es llama, pero que es infinito en tanto dure...
(Vinicius de Morales)
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ADIOS |
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Las cosas que mueren jamás resucitan, Las cosas que mueren no tornan jamás, ¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda Es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama Dos veces seguidas no florecerán... ¡Las flores tronchadas por el viento impío Se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos, Los días inertes ya no volverán! ¡Qué tristes las horas que se desgranaron Bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas, Las sombras creadas por nuestra maldad! ¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas, Las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!... -De llagas infectas- ¡Cúbrete del mal! ¡Que todo el que llegue se muera al tocarte, Corazón maldito que inquieras mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas! ¡Adiós mi alegría llena de bondad! Oh las cosas muertas, las cosas marchitas, Las cosas celestes que no vuelven más!...
Alfonsina Storni
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AUSENCIA. |
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Habré de levantar la vasta vida que aún ahora es tu espejo: cada mañana habré de reconstruirla. Desde que te alejaste, cuántos lugares se han tornado vanos y sin sentido, iguales a luces en el día. Tardes que fueron nicho de tu imagen, músicas en que siempre me aguardabas, palabras de aquel tiempo, yo tendré que quebrarlas con mis manos. ¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada? Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Borges |
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EL RUEGO. |
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Señor, Señor, hace ya tiempo, un día soñé un amor como jamás pudiera soñarlo nadie, algúna amor que fuera la vida toda, toda la poesía. Y pasaba el invierno y no venía, y pasaba también la primavera, y el verano de nuevo persistía y el otoño me hallaba con mi espera.
Señor, Señor, mi espalda está desnuda. ¡Haz restallar en mí con mano ruda el látigo que sangra a los perversos!
Que está la tarde ya sobre mi vida, y esta pasión ardiente y desmedida la he perdido, Señor, ¡haciendo versos!
Alfonsina Storni |
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DICEN QUE NO HABLAN LAS FUENTES. |
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Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros, Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros, Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso, De mí murmuran y exclaman: ?Ahí va la loca soñando Con la eterna primavera de la vida y de los campos, Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos, Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
...Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha, Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula, Con la eterna primavera de la vida que se apaga Y la perenne frescura de los campos y las almas, Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños, Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
Rosalia de Castro |
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POEMA. |
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Cambié un jardin propio por un mar de altura, una jaula cerrada por un cielo abierto, mis dos ojos por una estrella lejana, y por tu amor ¿qué puedo darte yo por tu amor? no tengo nada que valga tanto.
Shakîr Wa'el |
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LA NOCHE. |
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La soledad es oír como se apagan las estrellas
Y la tristeza un ventarrón azul que el amanecer vuelve caricia.
Shakîr Wa'el |
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DÉCIMAS. |
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Yo soy flor que se marchita
al sol de la adversidad,
el arbolito en mitad
de la llanura infinita.
La paloma, pobrecita
que arrastran los aquilones,
entre oscuros nubarrones
de tempestades airadas,
soy la barca abandonada
en el mar de las pasiones.
Soy el ave que al bajar
de los aires fatigada,
no tiene ni una enramada
ni un árbol en que anidar;
y si vuelve a levantar
las tristes alas del suelo,
encuentra nublado el cielo
y desecha la tormenta,
y el pájaro se lamenta
y vuelve a tender su vuelo.
Yo no canto por llamar
la atención que no merezco,
yo canto porque padezco
penas que quiero olvidar;
que tan solo con cantar
se va al viento nuestra pena,
y yo tengo el alma llena
de pesares y amarguras,
¡Más que en La Pampa hay anchura
más que en la mar hay arena!
¡Adiós primorosa flor!
Adiós lucero invariable,
solamente comparable
a la estrella de mi amor;
cuando sientas un dolor
parecido al que yo siento,
Dios quiera que tu lamento
no sucumba en la ignorancia,
y atraviese la distancia
sobre las olas del viento.
Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte) |
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LA DESPEDIDA |
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Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No se si me quisiste,... No se si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, apasionado y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te ame mucho... No sé si te ame poco,
Pero si se que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamas imaginé.
Te digo adiós, y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Ramón A. Briseño |
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TÚ NO PUEDES QUERERME. |
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Tú no puedes quererme: Estás alta ¡qué arriba! Y para consolarme Me envías sombras, copias, Retratos, simulacros, Todos tan parecidos Como si fueras tú Entre figuraciones Vivo, de ti, sin ti. Me quieren, Me acompañan. Nos vamos Por los claustros del agua, Por los hielos flotantes, Por la pampa, o a cines Minúsculos y hondos Siempre hablando de ti Me dicen: “No somos ella, pero ¡si tú vieras qué iguales!” Tus espectros, qué brazos Largos, qué labios duros Tienen: sí, como tú Por fingir que me quieres, Me abrazan y me besan Sus voces tiernas dicen Que tú abrazas, que tú Besas así. Yo vivo De sombras, entre sombras De carne tibia, bella, Con tus ojos, tu cuerpo, Tus besos, sí, con todo Lo tuyo menos tú Con criaturas falsas, Divinas, interpuestas Para que ese gran beso Que no podemos darnos Me lo den, se lo dé.
(Pedro Salinas)
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DATE A VOLAR. |
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Anda, date a volar, hazte una abeja, En el jardín florecen amapolas, Y el néctar fino colma las corolas; Mañana el alma tuya estará vieja.
Anda, suelta a volar, hazte paloma, Recorre el bosque y picotea granos, Come migajas en distintas manos La pulpa muerde de fragante poma.
Anda, date a volar, sé golondrina, Busca la playa de los soles de oro, Gusta la primavera y su tesoro, La primavera es única y divina.
Mueres de sed: no he de oprimirte tanto... Anda, camina por el mundo, sabe; Dispuesta sobre el mar está tu nave: Date a bogar hacia el mejor encanto.
Corre, camina más, es poco aquéllo... Aún quedan cosas que tu mano anhela, Corre, camina, gira, sube y vuela: Gústalo todo porque todo es bello.
Echa a volar... mi amor no te detiene, ¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo! Llore mi vida... el corazón se apene... Date a volar, Amor, yo te comprendo.
Callada el alma... el corazón partido, Suelto tus alas... ve... pero te espero. ¿Cómo traerás el corazón, viajero? Tendré piedad de un corazón vencido.
Para que tanta sed bebiendo cures Hay numerosas sendas para tí... Pero se hace la noche; no te apures... Todas traen a mí...
Alfonsina Storni |
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VIVIR SIN ESTAR VIVIENDO. |
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EL NIDO. |
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Es porque un pajarito de la montaña ha hecho. en el hueco de un árbol su nido matinal, que el árbol amanece con música en el pecho, como que si tuviera corazón musical...
Si el dulce pajarito por entre el hueco asoma, para beber rocío, para beber aroma, el árbol de la sierra me dá la sensación de que se le ha salido, cantando el corazón.
(Desconozco autor)
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Y DURANTE LA DESESPERACIÓN... |
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ESPERANZA. |
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Esperanza
Tus manos en mis manos acogidas, cruzabamos el parque en que me heriste, aquella tarde en que, por fin, quisiste cerrar con tus palabras mis heridas.
Las hojas de los arboles caidas hollaban nuestros pies, y a su eco triste, parecen corazones, me dijiste, que perdieron la savia de sus vidas.
Un soplo fuerte, inesperado y frio, por los senderos libres y desiertos barrio las secas galas del estio...
y entre el huir de corazones muertos, llenos de amor, tu corazon y el mio, cantaron juntos a la vida abiertos.
Miguel Hernandez
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SE ME DUERMEN. |
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Se me duermen los besos en la espera; no sé si eres adiós, o eres tardanza; tiembla mi pie en la lúgubre frontera de la ilusión y la desesperanza; si pudiera besarte..., si pudiera...
Francisco Álvarez |
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