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Las corrientes cálidas van del ecuador a las altas latitudes acercándose a las costas orientales de los continentes. Las corrientes cálidas dulcifican el clima, sus valores térmicos no son tan fríos como por la latitud pudiera suponerse, pero además, las masas de aire son más húmedas, por lo que las precipitaciones son más abundantes. Por el contrario, las corrientes frías, que van de las altas latitudes hacia el ecuador, se acercan a las costas occidentales de los continentes. Estas corrientes enfrían el clima, por lo que en latitudes bajas el clima no es tan caluroso como le correspondería. Además, las masas de aire que les acompañan son más frías, y por lo tanto menos húmedas. No obstante, el gradiente de estas características es muy acusado, por lo que en la costa este de los continentes hay un notable contraste entre climas muy cálidos y fríos. Un contraste que es mayor que en la costa oeste. Esta disimetría se debe a que las corrientes cálidas son más rápidas que las frías.
Debido a esta identidad entre las condiciones del océano y las atmosféricas, las oscilaciones de las corrientes provocan en los climas períodos notablemente más cálidos, fríos, húmedos o secos; según los casos.
La importancia de los alisios no es baladí. Cuando no soplan lo suficientemente fuerte, ni, sobre todo, lo suficientemente constantes, la corriente ecuatorial no es capaz de llegar a Indonesia y la humedad se queda en medio del Pacífico, incluso en las costas americanas del Perú. Los vientos ayudan a la corriente de Húmboldt a alcanzar latitudes muy bajas, y cuando estos no tienen la suficiente fuerza la corriente se retira hacia el sur comenzando el fenómeno de El Niño, al debilitarse los alisios. Además, se observa un aumento de la temperatura en Perú y el centro del Pacífico, que debilita el anticiclón del Pacífico sur. La situación normal presenta altas presiones en las costas americanas y el Pacífico central y bajas presiones en Indonesia.
En esta
situación Indonesia, y por extensión todo el sureste
asiático sufre fuertes sequías y las costas americanas grandes
inundaciones. En Indonesia comienzan a soplar vientos del oeste, lo que
empuja aún más las nubes hacia el este. Por ora parte, la
corriente fría de Húmboldt se retira hacia el sur, con lo
que los bancos pesqueros del Perú desaparecen, ya que su riqueza
depende del fitoplancton que trae la corriente de Húmboldt. El fenómeno
de variación de la circulación de las corrientes
se conoce como El Niño, por
que aparece siempre
en Navidad, y el fenómeno atmosférico
se llama oscilación sur, o
austral
.
Todo el conjunto, que está
íntimamente,
ligado se llama ENOS
.
Existe también un antiniño, conocido como La Niña, de signo contrario, en el que la velocidad de los alisios y las corrientes oceánicas ecuatoriales es mayor, y las lluvias monzónicas son muy abundantes. En esta situación el anticiclón del Pacífico sur está reforzado y las bajas presiones del sureste asiático son más potentes.
El fenómeno de ENOS se repite cada 2 ó 7 años, y aunque sabemos cuáles son sus efectos, no sabemos por qué se produce, ya que de todos los fenómenos expuestos no podemos decir con seguridad que halla una relación de causa y efecto, y es que el fenómeno, al contrario que los fenómenos analizados, es irregular en el tiempo. Sus efectos tienen alcance en el sur asiático y en el Índico, llegando, incluso, hasta Madagascar. A largo plazo, a través de las variaciones de la ZCIT, parece que tiene repercusiones en toda la circulación general de la atmósfera. El ENOS nos demuestra que el océano es uno de los factores principales del balance térmico del planeta.
¿Existe un fenómeno equivalente en otros grandes océanos? Los océanos meridionales están influidos directamente por el ENOS. Ni en el Índico ni en el Atlántico sur se ha detectado nada parecido. Además, en la distancia entre las costas ni muchísimo menos es tan grande como en el Pacífico, por lo que las células de circulación superficial de las corrientes oceánicas pueden llegar de costa a costa sin necesidad de los vientos alisios.
Donde sí
se ha detectado un fenómeno equivalente es en el Atlántico
norte. Este fenómeno,
atmosférico,
se llama oscilación del atlántico norte,
OAN
y está ligada a la circulación de la corriente
del Golfo. En su fase positiva,
cuando el anticiclón
de la Azores es muy potente, gira muy rápidamente, y por efecto
de la fuerza de
Coriolis, dificulta
el descenso del aire ártico a las latitudes bajas. Las lluvias se
derivan hacia las costas del norte de Europa y Siberia, mientras que
hay
sequía en la península ibérica y el Mediterráneo.
En su fase negativa, cuando el anticiclón de las Azores está débil, gira más lentamente, y por efecto de la fuerza de Coriolis, permite el descenso del aire ártico a las latitudes bajas. Las lluvias se dirigen hacia la península ibérica y el Mediterráneo, mientras que hay sequía en las costas del norte de Europa y Siberia. En los últimos veinte años la mayor parte del tiempo el OAN ha estado en su fase positiva, lo que ha dificultado la llegada del aire polar a Europa y Norte América. Esta circunstancia ha reforzado la percepción de calentamiento general del clima del planeta en los habitantes de estos países.
No se sabe qué influencia tiene el ENOS en el desencadenamiento de OAN. Y también falta saber en todo esto qué influencia tienen los grandes inlandsis.
El hielo marino influye en el clima de tres maneras: actúa sobre el intercambio térmico entre el océano y la atmósfera, ya que el hielo enfría la atmósfera, provocando fuertes vientos; conserva el calor del agua que tienen debajo, impidiendo que se congele y permitiendo una dulcificación del clima polar en invierno; y determina la circulación termohalina.
Esta agua se
encamina hacia latitudes más bajas por el océano profundo.
Comienza su viaje hacia el sur descendiendo por
el Atlántico.
Rodea el cabo de Buena Esperanza
hacia el este y se
dirige hacia las profundidades del Índico y el Pacífico.
Esto se debe a la fuerza desviatoria de Coriolis y a que el mar de
Weddell
también se una zona de subsidencia, aunque de menor potencia que
el mar del Noruega. En las regiones
centrales (ecuatoriales)
del Índico y el Pacífico la circulación profunda
asciende, para volver por superficie al mar de Noruega, cerrando el
ciclo.
La circulación termohalina parece haberse detenido durante los interglaciales ya que la desaparición del hielo ártico dificulta la subsidencia del agua. No obstante este no es el único mecanismo de subsidencia. El encuentro de corrientes oceánicas cálidas y frías, permite la formación de un «frente» (como los atmosféricos) que empuja el agua fría hacia las profundidades del océano.
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