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Climatología

La influencia del océano en el clima

    Sabemos ya que el océano tiene una influencia decisiva en las características del clima zonal. Sus efectos se conocían desde el principio. La continentalización siempre fue una de las características del clima. El mar absorbe calor, y lo desprende, más despacio que la tierra, por lo que puede calentar o enfriar el ambiente, gracias a la circulación de las brisas marinas. El clima de estas regiones se vuelve, así, más templado y más húmedo. Pero lo que aquí analizaremos es la influencia de las corrientes marinas en la circulación general de la atmósfera y el clima de la Tierra. Atmósfera y océano se presentan como un conjunto muy unido: el océano calienta la atmósfera cuando está fría y la enfría cuando está caliente; la atmósfera provoca las olas del mar pone en marcha las corrientes superficiales, renovando el agua. Los alisiosempujan las corrientes oceánicas hacia el oeste, mientras que los vientos del oeste de las latitudes medias lo hacen hacia el este. Además, en el océano hay corrientes convectivas como las atmosféricas, que se establecen entre masas de agua más cálidas y más frías.

    Las corrientes cálidas van del ecuador a las altas latitudes acercándose a las costas orientales de los continentes. Las corrientes cálidas dulcifican el clima, sus valores térmicos no son tan fríos como por la latitud pudiera suponerse, pero además, las masas de aire son más húmedas, por lo que las precipitaciones son más abundantes. Por el contrario, las corrientes frías, que van de las altas latitudes hacia el ecuador, se acercan a las costas occidentales de los continentes. Estas corrientes enfrían el clima, por lo que en latitudes bajas el clima no es tan caluroso como le correspondería. Además, las masas de aire que les acompañan son más frías, y por lo tanto menos húmedas. No obstante, el gradiente de estas características es muy acusado, por lo que en la costa este de los continentes hay un notable contraste entre climas muy cálidos y fríos. Un contraste que es mayor que en la costa oeste. Esta disimetría se debe a que las corrientes cálidas son más rápidas que las frías.

    Debido a esta identidad entre las condiciones del océano y las atmosféricas, las oscilaciones de las corrientes provocan en los climas períodos notablemente más cálidos, fríos, húmedos o secos; según los casos.

Los fenómenos océano–atmosférico: el Pacífico sur

    La corriente del Pacífico ecuatorial recorre miles de kilómetros desde las costas peruanas a las indonesias. Se trata de una corriente cálida, salvo la rama meridional que inyecta la corriente de Húmboldt desde las costas del Perú, aunque se calienta muy pronto. Esta corriente, que naturalmente se dirige de oeste a este es empujada por los vientos alisios, que facilitan su llegada hasta Indonesia. Aquí, la atmósfera está cargada de calor y humedad, y al encontrarse con los continentes provoca lluvias y los monzones. Así, en la misma latitud, Indonesia es una de las regiones más húmedas del planeta, mientras que Perú, sobre todo en el sur, es una de las más secas y cálidas. También la rama septentrional, americana, de la corriente ecuatorial es cálida. Lo que explica el clima húmedo y cálido de Centroamérica.

    La importancia de los alisios no es baladí. Cuando no soplan lo suficientemente fuerte, ni, sobre todo, lo suficientemente constantes, la corriente ecuatorial no es capaz de llegar a Indonesia y la humedad se queda en medio del Pacífico, incluso en las costas americanas del Perú. Los vientos ayudan a la corriente de Húmboldt a alcanzar latitudes muy bajas, y cuando estos no tienen la suficiente fuerza la corriente se retira hacia el sur comenzando el fenómeno de El Niño, al debilitarse los alisios. Además, se observa un aumento de la temperatura en Perú y el centro del Pacífico, que debilita el anticiclón del Pacífico sur. La situación normal presenta altas presiones en las costas americanas y el Pacífico central y bajas presiones en Indonesia.

    En esta situación Indonesia, y por extensión todo el sureste asiático sufre fuertes sequías y las costas americanas grandes inundaciones. En Indonesia comienzan a soplar vientos del oeste, lo que empuja aún más las nubes hacia el este. Por ora parte, la corriente fría de Húmboldt se retira hacia el sur, con lo que los bancos pesqueros del Perú desaparecen, ya que su riqueza depende del fitoplancton que trae la corriente de Húmboldt. El fenómeno de variación de la circulación de las corrientes se conoce como El Niño, por que aparece siempre en Navidad, y el fenómeno atmosférico se llama oscilación sur, o australSouthern Oscillation; S.O.. Todo el conjunto, que está íntimamente, ligado se llama ENOSENSO en inglés.

    Existe también un antiniño, conocido como La Niña, de signo contrario, en el que la velocidad de los alisios y las corrientes oceánicas ecuatoriales es mayor, y las lluvias monzónicas son muy abundantes. En esta situación el anticiclón del Pacífico sur está reforzado y las bajas presiones del sureste asiático son más potentes.

    El fenómeno de ENOS se repite cada 2 ó 7 años, y aunque sabemos cuáles son sus efectos, no sabemos por qué se produce, ya que de todos los fenómenos expuestos no podemos decir con seguridad que halla una relación de causa y efecto, y es que el fenómeno, al contrario que los fenómenos analizados, es irregular en el tiempo. Sus efectos tienen alcance en el sur asiático y en el Índico, llegando, incluso, hasta Madagascar. A largo plazo, a través de las variaciones de la ZCIT, parece que tiene repercusiones en toda la circulación general de la atmósfera. El ENOS nos demuestra que el océano es uno de los factores principales del balance térmico del planeta.

    ¿Existe un fenómeno equivalente en otros grandes océanos? Los océanos meridionales están influidos directamente por el ENOS. Ni en el Índico ni en el Atlántico sur se ha detectado nada parecido. Además, en la distancia entre las costas ni muchísimo menos es tan grande como en el Pacífico, por lo que las células de circulación superficial de las corrientes oceánicas pueden llegar de costa a costa sin necesidad de los vientos alisios.

    Donde se ha detectado un fenómeno equivalente es en el Atlántico norte. Este fenómeno, atmosférico, se llama oscilación del atlántico norte, OANNAO en inglés y está ligada a la circulación de la corriente del Golfo. En su fase positiva, cuando el anticiclón de la Azores es muy potente, gira muy rápidamente, y por efecto de la fuerza de Coriolis, dificulta el descenso del aire ártico a las latitudes bajas. Las lluvias se derivan hacia las costas del norte de Europa y Siberia, mientras que hay sequía en la península ibérica y el Mediterráneo.

    En su fase negativa, cuando el anticiclón de las Azores está débil, gira más lentamente, y por efecto de la fuerza de Coriolis, permite el descenso del aire ártico a las latitudes bajas. Las lluvias se dirigen hacia la península ibérica y el Mediterráneo, mientras que hay sequía en las costas del norte de Europa y Siberia. En los últimos veinte años la mayor parte del tiempo el OAN ha estado en su fase positiva, lo que ha dificultado la llegada del aire polar a Europa y Norte América. Esta circunstancia ha reforzado la percepción de calentamiento general del clima del planeta en los habitantes de estos países.

    No se sabe qué influencia tiene el ENOS en el desencadenamiento de OAN. Y también falta saber en todo esto qué influencia tienen los grandes inlandsis.

La banquisa polar

    Los océanos polares están parcialmente cubiertos de hielo, de varios metros de espesor. Su extensión varía con las estaciones, siendo máxima a finales del invierno. La banquisa tarda más en formarse que en deshelarse. Durante el deshielo se desprenden grandes icebergs.

    El hielo marino influye en el clima de tres maneras: actúa sobre el intercambio térmico entre el océano y la atmósfera, ya que el hielo enfría la atmósfera, provocando fuertes vientos; conserva el calor del agua que tienen debajo, impidiendo que se congele y permitiendo una dulcificación del clima polar en invierno; y determina la circulación termohalina.

La circulación termohalina del océano profundo

    En el océano no sólo existen corrientes superficiales, sino, también, corrientes profundas, claro que estas son más lentas. Existe una gran corriente profunda que recorre todo el planeta: la circulación termohalina. Comienza en el mar de Noruega; mar hasta el que llega la corriente del Golfo. Allí, en el límite de la banquisa polar, el agua que forma el hielo se hace dulce. La sal «sobrante» hace aumentar la salinidad del agua y por lo tanto su densidad. El agua fría y salada desciende hasta las profundidades de océano.

    Esta agua se encamina hacia latitudes más bajas por el océano profundo. Comienza su viaje hacia el sur descendiendo por el Atlántico. Rodea el cabo de Buena Esperanza hacia el este y se dirige hacia las profundidades del Índico y el Pacífico. Esto se debe a la fuerza desviatoria de Coriolis y a que el mar de WeddellPronunciado /uedel/ también se una zona de subsidencia, aunque de menor potencia que el mar del Noruega. En las regiones centrales (ecuatoriales) del Índico y el Pacífico la circulación profunda asciende, para volver por superficie al mar de Noruega, cerrando el ciclo.

    La circulación termohalina parece haberse detenido durante los interglaciales ya que la desaparición del hielo ártico dificulta la subsidencia del agua. No obstante este no es el único mecanismo de subsidencia. El encuentro de corrientes oceánicas cálidas y frías, permite la formación de un «frente» (como los atmosféricos) que empuja el agua fría hacia las profundidades del océano.

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