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Los geógrafos se interesan no sólo por dónde
están las cosas sino por qué están situadas
donde se encuentran, y la naturaleza de los procesos que afectan a tal
ubicación. Existen diferentes formas de definir la geografía
económica, pero una forma eficaz de acercamiento consiste en considerar
los tipos de preguntas que
pretende contestar: ¿Cuál
es la razón de los patrones de uso de la tierra?, ¿porqué
varía tanto el precio de la tierra?, ¿porqué se pueden
obtener ciertos artículos en cualquier parte y otros no?, ¿cómo
se explica la ubicación de las explotaciones de los recursos
naturales?, ¿cómo afecta la contaminación de una
planta industrial al medio?, ¿por qué grandes extensiones
de terreno están casi deshabitadas teniendo un clima y vegetación
parecido al de las regiones habitadas?, ¿dónde y cómo
las personas se ganan el sustento y dónde y cómo se gastan
sus ingresos?, etc.
El modelo simplificado de la
economía espacial
consiste en un conjunto de consumidores
y un conjunto
de establecimientos de
producción dentro de
algún espacio definido. Los consumidores (todas las personas) son
móviles, mientras que los establecimientos son fijos. Los consumidores
se desplazan para consumir bienes y servicios, aunque en ocasiones son
los productos los que se
mueven desde el lugar de
producción hasta el consumidor (entrega a domicilio), pero lo normal
es que el producto y el consumidor se muevan hasta un lugar de
encuentro:
el mercado.
Teóricamente, en una economía de libre mercado, la demanda y la oferta se reflejan en los precios. Pero si introducimos la variable espacial necesitamos, también, tener en cuenta el coste del desplazamiento tanto del producto como de los consumidores, que se mide tanto en dinero como en tiempo empleado en el traslado.
No debemos confundir el valor con el precio. El precio refleja la última unidad (marginal) de un artículo o servicio colocado en el mercado, mientras que el valor depende de lo necesario que esa para el consumidor. Si el precio es mayor que el valor el artículo no se adquiere.
Todas las personas somos consumidores. Las fábricas que producen artículos y servicios se clasifican en industrias. Una empresa es una unidad de propiedad de negocio.
En realidad, el espacio económico es todo menos homogéneo, y no todos los consumidores piensan y se comportan de la misma manera, y cambian en el tiempo lo que complica mucho el análisis geográfico de los fenómenos económicos. Y para complicar las cosas los sistemas económicos que se desarrollan en las diferentes regiones no están aislados unos de otros, sino que se interfieren. De cómo, porqué, dónde, cuándo sucede esto trata la geografía económica.
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