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En el caso de la industria pesada, de primera elaboración, es aconsejable la instalación de las plantas cerca de las materias primas o en su caso cerca de los puertos a los que llegan. En la industria de equipo, en cambio, el valor añadido del producto aumenta, y el nivel tecnológico necesario es mayor, lo que la libera un poco de la dependencia de los recursos. Se suelen instalar en las grandes ciudades industriales.
En la industria pesada distinguiremos, como industrias principales, la metalurgia y la química.
La industria metalúrgica proporciona: lingotes, forjados, tubos, planchas de acero, hierro, aluminio u otro metal con vistas a utilizarlos en otras fábricas, como la construcción o las vías del ferrocarril. Cuanto más complejo sea el proceso de la obtención del producto mayor será el valor añadido. Esta industria permite tener asociadas otras formas de rendimiento, como la producción de energía eléctrica en los altos hornos o la obtención de cemento. A este tipo de industria se le considera una actividad básica de la economía. Durante mucho tiempo fue el índice por el que se medía el desarrollo de un país.
Los productos químicos precisan de unas condiciones de transporte y almacenamiento especiales, ya que pueden ser muy contaminantes para el medio. Al igual que la metalurgia, las plantas ocupan mucho suelo industrial. Los trabajadores de estas empresas tienen que estar altamente cualificados, lo que dificulta su traslado.
Los productos más comunes son: fertilizantes, colorantes, explosivos, plásticos, gomas, caucho, detergentes, aislantes, fibras artificiales, productos fotográficos, productos farmacéuticos, etc. Su dependencia de la tecnología implica que se localicen principalmente en los grandes países industriales.
Un tipo de industria química diferenciado es la refinería de petróleo, esencial para la economía capitalistas desarrollada. Son industrias que se sitúan cerca de los grandes puertos de entrada del petróleo o cerca de los yacimientos. Todas ellas producen graves problemas de contaminación, tanto por el peso perdido en el proceso de elaboración como por las grandes cantidades manejadas.
Las industrias de construcción van desde la construcción de viviendas a las grandes infraestructuras: pantanos, carreteras y autopistas, centrales hidroeléctricas, puentes, ferrocarriles, etc.; pero también entra aquí la fabricación de productos cerámicos y vidrios, desde azulejos a botellas, que se emplean en otros procesos industriales.
La metalurgia de transformación es todavía más compleja. Simplificando, se pueden distinguir las industrias productoras de utillaje industrial; la fabricación del material para los transportes pesados: construcción naval y ferrocarril; la fabricación de automóviles, aviones y material agrícola; y la fabricación de material eléctrico para otros usos.
En definitiva, esta industria genera bienes que serán utilizados en otros procesos, bien como producto que se ha de elaborar, bien como maquinaria necesaria para la producción.
Por lo común, el mercado de la industria pesada son otras industrias, mientras que el mercado de la industria ligera es el público. La prosperidad de la industria ligera depende de la tasa de consumo interno del mercado. Esta es la causa de que sean las primeras en sentir las crisis económicas, aunque luego las repercuten en la industria pesada al demandar de esta menos mercancía.
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