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Las tierras emergidas las agrupamos en seis grandes continentes: África, Asia, América, Oceanía, Europa y el Antártico, que no está habitado.
Las zonas llanas están vinculadas a los grandes escudos y macizos antiguos. Los escudos se localizan en las latitudes bajas y altas. Forman el núcleo de los grandes continentes y sobre ellos se acumulan sedimentos. Los grandes escudos terrestres son el africano, el brasileño, el canadiense, el siberiano y el chino-mongol. A menudo sobre ellas se desarrollan gigantescos sistemas fluviales: Amazonas, Paraná, Congo.
Los macizos antiguos son más pequeños y se sitúan en las latitudes medias, principalmente del hemisferio norte, Europa, como el macizo hespérico, sobre el que se organiza el relieve de la península ibérica, y el macizo central francés.
Los relieves plegados y fracturados se extienden por todo el mundo. Tienen su origen en la orogenia alpina. Podemos distinguir dos direcciones básicas, una este-oeste, que es la que sigue la Cordillera Cantábrica, los Pirineos, los Alpes, Cárpatos y Cáucaso hasta enlazar con el Himalaya, la más grande cordillera de la Tierra. La otra dirección es norte-sur, que es la que adoptan la cordillera de las Rocosas y los Andes, dos de los más grandes y extensos conjuntos montañosos de la Tierra.
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