La meteorización
biológica u orgánica consiste en la ruptura de las
rocas por la actividad de animales y plantas. La construcción de
madrigueras y la acción de las raíces de los árboles
pueden provocar una acción mecánica,
mientras que los efectos de la presencia de agua y diversos ácidos
orgánicos, así como el aumento del dióxido de carbono,
pueden complementar la meteorización alterando
la roca. Así pues, los efectos de la meteorización biológica
combinan los procesos de disgregación y los de alteración.
La vegetación
desempeña un papel decisivo en los procesos de meteorización
química, ya que aportan iones y ácidos de disolución
al agua. La descomposición orgánica genera humus más
o menos ácido que provoca fenómenos de podsolización.
Podsolización
La podsolización
es un proceso de lixiviación por el cual se van acumulando
los
elementos ferruginosos, silicatos y alumínicos en el horizonte B
de los suelos. La importancia de la podsolización depende de la
cantidad de humus y la presencia de agua en el suelo. Es más eficaz
en los climas fríos y húmedos. Forma suelos
de tipo podsol, que siempre tienen una capa de humus encima
del horizonte
A.
Lixiviación
La lixiviación
es un proceso por el cual los minerales arcillosos son transportados
mecánicamente,
por el agua infiltrada (percolación),
hacia
abajo provocando la descalcificación de los horizontes superiores
del suelo y la iluviación
(deposición
de sustancias en los horizontes bajos del suelo) de los horizontes
inferiores.
Forma suelos
lixiviados.