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El relieve monoclinal suele aparecer en los bordes marginales de las cuencas sedimentarias, donde la estructura de la cubeta subyacente adopta una pendiente más acusada, contacto por superposición. Es imprescindible que exista cierta variedad litológica (calizas, arcillas, margas), que se comporte de distinta manera ante unos mismos agentes erosivos.
El frente de cuesta, de menor extensión y al lado contrario del dorso, tiene una pendiente más abrupta y es contrario al buzamiento. Consta de dos partes, la cornisa o escarpe: la parte del frente de la capa coherente que presenta una ruptura de pendiente abrupta y vertical; y el glacis o talud: pendiente más o menos suave que pone en contacto la superficie estructural superior con otra derivada, y formado por los materiales más blandos (margas o arcillas). En sistemas plegados (más de 15º) se puede hablar de frente de capa.
En el glacis encontramos la depresión ortoclinal (o depresión subsecuente), que tienen una mayor o menor extensión, dependiendo de la potencia de la capa deleznable. Las series sedimentarias monoclinales, generalmente, se presentan en una sucesión de cuestas (con el sistema dorso-frente) separadas por depresiones ortoclinales (Diagrama).
Longitudinalmente las cuestas presentan una forma de arco. En una cubeta el dorso mira hacia el centro de la cuenca, en la que está alojada la serie sedimentaria, y el frente hacia fuera. En un domo el dorso mira hacia el fuera y el frente hacia dentro.
Los ríos cataclinales (o consecuentes) son los que corren a favor de buzamiento de la capa. Normalmente se encuentran en el dorso de la cuesta, sin embargo también pueden encontrarse en la depresión ortoclinal. En este caso se dirigen hacia el frente de cuesta y lo atraviesan a través de los boquetes cataclinales o sumideros. La proximidad de varios boquetes cataclinales dan al frente de cuesta un aspecto festoneado.
Los ríos anaclinales (u obsecuente) son los que corre en contra del buzamiento. Se desarrollan en el frente de cuesta y corren hacia la depresión ortoclinal. La cabecera del río hace retroceder el frente de cuesta formando diversos entrantes o valles anaclinales. La proximidad de varios valles anaclinales dan al frente de cuesta un aspecto lobulado. El retroceso del frente de cuesta puede dejar aislados diversos cerros testigo.
Los ríos ortoclinales (o subsecuentes) drenan la depresión ortoclinal y se desarrollan paralelamente al frente de cuesta. En un sistema de cuestas tiene por afluentes, de un lado a los ríos anaclinales y por el otro a los cataclinales.
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