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Para que se produzca
la caída libre la cresta
debe tener una pendiente
de más de 45º (100%). El talud
presenta
una inclinación variable, pero por debajo de 40º, ya que de
lo contrario los fragmentos no se detendrían. Si dicha inclinación
resulta de la acumulación directa de derrubios la llamamos vertiente
reglada o Richter
.
Esta vertiente tiene un equilibrio muy inestable, pendiente
de equilibrio, y la ruptura del mismo desencadena el
movimiento
de gran cantidad de fragmentos, hasta volver a alcanzar un ángulo
estable, ángulo de reposo.
El pie
es la parte de la vertiente con menos inclinación.
El desplazamiento efectivo de un fragmento depende de su peso, que es casi lo mismo que decir de su tamaño. En una ladera los derrubios se organizan de mayor a menor: abajo los fragmentos más grandes y arriba los más pequeños. Es posible que, por la evolución de la ladera, los fragmentos terminen por alcanzar la parte superior de la veriente, en cuanto los derrubios alcanzan la cresta el proceso se detiene. No obstante, el fenómeno se activa gracias a la zapa de las rocas deleznables subyacentes a las cornisas, que quedan en situación de extraplomo.
Los fragmentos tienden a converger al pie de los escapes en taludes y conos de derrubios o deyección. El talud de derrubios es una acumulación de derrubios continua y regular. El cono de derrubios es una acumulación concentrada en un punto de la cornisa y que se abre en forma de abanico. Son muy comunes en países de montaña. Cada cono de derrubios presenta una debilidad que concentra la meteorización. La zona por la que se canaliza la caída de fragmentos se llama canal de derrubios. La coalescencia de conos de derrubios consecutivos forma taludes compuestos de aspecto festoneado. Los derrubios así acumulados continúan siendo angulosos. A esta acumulación de derrubios angulosos se le denomina canchal.
Tres son los mecanismos que desencadenan la reptación: la temperatura, el agua y los seres vivos. Las variaciones de temperatura y humedad parecen suficientes para desencadenar movimientos de reptación, mediante el mecanismo de hinchamiento y retractación a escala milimétrica. Cuando la masa de detritos está empapada de agua el ciclo de hielo-deshielo pone en marcha este proceso de manera particularmente eficaz. Si este ciclo tiene lugar en las capas superficies de deslizamiento se llama crioturbación. Pero hay otro mecanismo que consiste en la formación, en el suelo, de agujas de hielo (pipkrakes) en cuyo extremo se encuentran pequeños fragmentos. Al deshelarse, esos fragmentos caen, desplazándose. También los seres vivos, y particularmente las plantas con el crecimiento de las raíces y la acción de los animales excavadores, e incluso el paso de grandes animales, pueden provocar pequeños desplazamientos de partículas, a la larga muy importantes.
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