|
|
|
|
Los dominios más activos son el periglaciar y el de la selva tropical. La eficacia de la erosión se debe a conjunción de unos actores climáticos muy definidos y la presencia de agua, que favorecen los procesos de meteorización, mecánica o química, respectivamente.
En las regiones periglaciares el agua de fusión nival transportan los fragmentos proporcionados por la gelifracción, gracias a los mecanismos de transporte de las aguas corrientes y la arroyada. Además, permite la humectación necesaria para que se produzcan los movimientos en masa.
En el bosque ombrófilo los procesos de transporte sólo alcanzan auténtica relevancia cuando desaparece la cubierta vegetal. Sin embargo, en este caso los procesos de movimientos en masa y arroyada alcanzan grandes dimensiones, presentándose en forma catastrófica.
En las regiones montañosas, la pendiente favorece los procesos de transporte, debido a la mayor eficacia de la gravedad y acelerando la labor de los meteoros, ya que la roca siempre está libre de los fragmentos que pueden dificultar los procesos de meteorización. La presencia del bosque no es suficiente para retener los procesos erosivos. Además, en estas regiones las labores agrícolas son más agresivas que en las zonas llanas.
En conclusión, en los dominios morfoclimáticos activos la presencia de formar heredadas en escasa, y se localizan en las zonas más resguardadas de los agentes erosivos.
|
|
|
|
![]()