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Geomorfología
Dominios morfoclimáticos

Dominio árido

    El dominio morfoclimático árido se caracteriza por las temperaturas altas y las precipitaciones muy escasas. Los suelos carecen de vegetación, por lo que estamos ante un de régimen de rexistasia. En líneas generales coincide con el ámbito del clima tropical seco.

Sistema morfogenético

    La importancia de la actividad de las aguas esporádicas no es mucha, y la del viento aumenta notablemente. No obstante, los procesos de meteorización están muy limitados. Para la mayoría de los procesos mecánicos falta agua, sólo la termoclastia tiene eficacia suficiente, aunque es un proceso menos efectivo.

    En este dominio el viento es alcanza una mayor capacidad modeladora. No se trata de vientos vinculados a la circulación zonal (alisios) sino a vientos locales provocados por las diferencias de temperatura en las laderas. Muchos vientos tienen su origen en el paso de perturbaciones capaces de formar tormentas de arena y polvo. La capacidad de ablación de las rocas desnudas es muy importante, aunque lo más espectacular es la acumulación de arenas en forma de dunas.

    Los desplazamientos en masa dependen casi en exclusiva del viento, por lo que sólo afecta a las partículas de menor calibre. En los sectores hiperáridos el viento sólo tiene auténtica significación morfogenética si hay heredadas grandes acumulaciones arenosas, hay que los procesos de meteorización propios no pueden formar partículas de calibre tan pequeño, la termoclastia parece ser la responsable de la exfoliación de láminas gruesas.

    En la dinámica de vertientes el desplazamiento elemento a elemento por gravedad tiene gran transcendencia. En el tipo hiperárido el arreísmo es una constante.

    Podemos distinguir, pues, un tipo árido, en el que los procesos ligados al agua mantienen un funcionamiento mínimo pero apreciable, y el tipo hiperárido, en el que el agua está casi totalmente ausente, y los procesos morfogenéticos tienen muy poca competencia. Sólo el viento tiene una significación morfogenética. La arroyada es un episodio excepcional. El tipo árido afecta al 14,5 % de las tierras emergidas. El tipo hiperárido sólo afecta al 4 % de las tierras emergidas, el sector central y oriental del Sáhara y los desiertos de Namibia y Atacama.

Modelado del relieve

    Los modelados del relieve de los dominios árido y semiárido se clasifican en cuatro grandes géneros: el modelado de las formas estructurales, el modelado de los piedemontes y las llanuras, las depresiones cerradas y los modelados eólicos.

Modelado de las formas estructurales

    La trama arquitectónica del relieve aparece particularmente resaltada en las estructuras sedimentarias, en las cuales e aprecia perfectamente la alternancia de rocas más o menos vulnerables a la erosión diferencial. Las series aclinales de calizas y areniscas forman hamadasÁrabe. Pronunciado con hache aspirada cubiertas por gravas y fragmentos angulosos. Son mesetas rocosas y notablemente llanas de regs autóctonos, en los que el viento ha barrido el material arenoso. Los fragmentos más grandes no son movilizables por el viento en superficies horizontales. Estas altiplanicies terminan en frentes de cuesta excavados en taludes compuestos por margas y arcillas. Delante de estos podemos ver cerros testigo casi tabulares llamados garaÁrabe, plural: gour (No confundir con garaa: depresión que se inunda periódicamente). Las series plegadas presentan el mismo vigor, cuyo frente se haya fragmentado por boquetes cataclinales.

    Las estructuras cristalinas presentan formas peculiares. Cuando los dorsos de ballena aparecen exhumados que se llaman montes isla o inselbergsAlemán, insel: isla, berg: montaña. Pronunciado /ínselberg/. El monte isla se caracteriza por sus vertientes abruptas y su entorno llano. Suelen tener forma de cúpula debido a la exfoliación de las diaclasas curvas y al retroceso paralelo de las laderas, aunque también aparecen formaciones ruiniformes. El conjunto forma un inselgebirgeAlemán, gebirge: macizo montañoso.

Modelado de los piedemontes y las llanuras

    Las formas estructurales están formadas por unidades de relieve que se ponen en contacto unas con otra a través de glacis de piedemontes y llanuras. Los perfiles longitudinales de los glacis tienden a ser cóncavos en la parte superior, pero tienden a hacerse rectilíneos en la parte inferior. También el perfil transversal tiende a ser rectilíneo, aunque cuando procede de la coalescencia de varios conos de derrubios adopta un aspecto festoneado.

    No todos estos planos inclinados tienen el mismo origen. Los pedimentos son superficies de ablación excavadas en la roca de escasa pendiente, menos de 10º. Los que tienen más de 10º se llaman pies de ladera. Cuando el glacis tiene el aspecto de un pedimento, pero ha sido recubierto por deposición de derrubios, se llama bajada. Cuando los montes isla se reúnen en «archipiélagos» los pedimentos se superponen formando pedillanuras rocosas (no confundir con penillanura). Si estos glacis superpuestos ponen en contacto relieves formados por rocas sedimentarias se llaman glacis de ablación. En las superficies monoclinales y plegadas estos glacis se llaman dorso y frente (como en las cuestas). Los dorsos se caracterizan por una clara ruptura de pendiente llamada knick (alemán, rodilla), que también aparece en los pedimentos asociados a estructuras cristalinas.

    La topografía del glacis depende de las formas de recubrimiento que enmascara las irregularidades del sustrato, glacis de recubrimiento. Estos derrubios pueden cubrir únicamente la base del glacis o acumularse hasta alcanzar la cornisa, enterramientos desérticos.

    Este modelado de glacis está relacionado con la actividad de las aguas corrientes, los uadi. Los glacis de ablación se desarrollan mediante la zapa de las rocas deleznables. Para que aparezcan los pedimentos es necesaria la previa meteorización de la roca en partículas de tamaño menor que arena, para que sean barridas por el agua. Los glacis de acumulación se explican por la existencia de un desequilibrio entre los caudales líquidos y la carga sólida de las aguas corrientes, cuyo exceso provoca la sedimentación.

    El viento retoca estas formaciones concentrando estructurando en superficie los elementos, los más groseros en la parte más alta y los más finos en la más baja. De esta manera se forman regs de materiales alóctonos dando al paisaje un aspecto pedregoso. Cuando se superponen varias capas de fragmentos gruesos se forma un reg empedrado o de mosaico.

Depresiones cerradas

    Las depresiones cerradas son el elemento del relieve más característico de los dominios árido y semiárido. Las llanuras y piedemontes generalmente hacen converger sus aguas de escorrentía hacia depresiones cerradas o grandes uadi, independientemente de si está construidas sobre rocas sedimentarias o metamórficas. Incluso las regiones plegadas vierten sus aguas en zonas endorreicas. Las depresiones cerradas se caracterizan por su gran extensión, decenas de kilómetros cuadrados, y su altitud normalmente por debajo del nivel medio del mar. Estas depresiones tienen múltiples denominaciones locales: sebja, garaa, enfida en los países árabes, keuir en Irán, takyr en Asia central, «playa» en Norteamérica y Australia, y salar o salina en Suramérica.

    Podemos distinguir entre dos tipos de depresiones en función de su grado de salinización las garaas y las sebjas.

    Una garaa es una depresión poco salada que se inunda periódicamente propia de las regiones esteparias. Son notablemente planas y enlazan sin solución de continuidad con las llanuras que la rodean. Los períodos secos se producen por evapotranspiración del agua pero también por infiltración. La desecación deja al descubierto gran cantidad de arcillas y limos que se cuartean durante los períodos secos. Estos suelos se organizan en redes poligonales. Las más compactas forman losas que dificultan la acción del viento. En las garaas aparecen formas de acumulación semejantes a cualquier otra construcción aluvial.

    Una sebjasebkha en inglés, es una depresión cerrada muy salada. Su fondo es notablemente plano debido a la precipitación de la sal y las evaporitas. El grado de salinidad provoca la ausencia total de vegetación. En las márgenes de las sebjas aparece una zona vegetación esteparia, compuesta por especies halófilas y psamofitas, llamada chot. Entre las formas que podemos encontrar en las sebjas destacan: las costras de sal, translúcidas y fragmentadas en losas poligonales con los bordes levantados, por lo que presentan crestas y surcos, como en los keuirs iraníes; y las arcillas cementadas y endurecidas por la sal, que se abultan con una fina película que se rompe al pisarla, típicas de las «playas» norteamericanas.

    También es posible ver, incluso en verano, sectores que mantienen un remanente de agua, cubierto por salmuera y barros fétidos. En todas las sebjas aparecen estos mantos de agua. Su existencia se debe a la presencia de pozos artesianos. La zona que cubre el agua va desde una pequeña área en las épocas secas hasta la totalidad de la depresión en las épocas húmedas. Estas inundaciones y desecaciones periódicas son las que garantizan la presencia de sales precipitadas en el suelo.

    La salinidad de las sebjas se ve mitigada por la acción del viento. En realidad la presencia de sales lo favorece, ya que las partículas que se forman en las sebjas contienen arcillas y sal, cuando durante las lluvias se disuelve la sal libera partículas arcillosas más pequeñas y más fácilmente transportables por el viento. Esto se traduce en una orla de arcilla y limo alrededor de los chots. Cuando esta acumulación forma dunas a sotavento de los chots se llama lunete. Las lunetes son dunas autóctonas que pueden alcanzar decenas de metros de altura.

    Al contrario que las garaas las sebjas sí presentan una ruptura de pendiente clara con las llanuras que las rodean.

Modelados eólicos

    El viento es el otro gran agente modelador de las regiones áridas. Las formas más características son los yardangs. Un yardang es un cerro rocoso de perfil disimétrico y planta longitudinal de varios metros de altura. Su vertiente de sotavento es más pendiente y la de barlovento es más redondeada, por estar más desgastada. Se encuentran alineados en la dirección de los vientos dominantes. También son características las rocas con forma de seta, producto de la erosión diferencial eólica que ataca más la base de la estructura que la cima. Las formas resaltadas por la acción de viento, ya sean largos yardangs o formaciones de rocas-setas se llaman zeugenAlemán, sing.: zeuge. Pronunciado /zéuge/.

    Cuando la acción del viento se combina con la arroyada se modela un kalut. Los kaluts son bandas de colinas paralelas con pasillos barridos por el viento, a la manera de los yardangs, pero modelados en limos y arcillas.

    Las dunas son las formas del relieve más características producto de la actividad del viento en los dominios árido y semiárido. Las dunas crecen a sotavento de un pequeño obstáculo alrededor del cual se acumula la arena. Una duna fijada alrededor de un obstáculo vegetal se llaman nebja, aunque este término se usa para referirse a todas las dunas fijadas aprovechando un obstáculo. Las nebjas, frecuentemente, tienen forma de flecha que apuntan en la dirección de los vientos dominantes. Las dimensiones de la flecha es proporcional al tamaño del abrigo. La arena también puede acumularse a barlovento del obstáculo, en la zona en la que se arremolina el aire, debido al efecto de levantamiento del obstáculo. Otros tipos de dunas son:

La duna lateral es la que flanquea a una duna más grande en un desierto.

La duna de estela es una duna aislada que se forma a sotavento de una duna lateral.

La duna transversal es aquella que se dispone de manera perpendicular a la dirección del viento y tiene un perfil disimétrico. La vertiente suave se encuentra a barlovento, y forma la cola de la duna. La vertiente con más pendiente se encuentra a sotavento, y forma el frente de duna. Entre el frente de una duna y la cola de la siguiente puede aparece el sustrato subyacente.

La duna en estrella es aquella que se forma en la intersección de varias dunas. Tiene forma piramidal, grandes dimensiones y es relativamente estable.

    Las dunas se acumulan sobre regs o hamadas con forma de barjanas (turco-mongol). La barjana es una duna con forma de media luna dispuesta transversalmente a la dirección del viento. Los extremos se llaman alas, o cuernos. Sólo se pueden formar en un desierto en el que el viento sople casi constantemente en la misma dirección. Su altura máxima es de 30 metros por la pendiente más suave. Los remolinos del viento son responsables de la forma cóncava del frente de duna. Las alas se forman porque la velocidad del viento es mayor en los laterales que en el centro de la duna, ya que son más o menos móviles. Los conjuntos de barjanas pueden asociarse de diversas maneras. Si se tocan los cuernos forman cordones transversales. Si se estiran en el sentido de un viento secundario forman cordones longitudinales llamadas seif. La duna de tipo seifÁrabe, espada, plural siouf o longitudinal, es un conjunto de dunas cuyas crestas se extienden paralelamente a la dirección del viento, incluso decenas de kilómetros, y con los bordes muy acusados. Pero el conjunto de dunas más complejo es el un mar de arena o erg, que pueden ocupar decenas de miles de kilómetros cuadrados.

    Se distinguen los ergs laxos de los compactos. Los ergs laxos alternan cadenas de dunas de tipo seif y amplios pasillos. A las cadenas se llaman draaÁrabe y a los pasillos feichÁrabe, en francés feidj, si no aparece el sustrato cubierto o gasiÁrabe si aparece el sustrato cubierto. A veces los draas se disponen en rosarios de dunas macizas con las cimas redondeadas llamadas demgasÁrabe, unidas por cordones. La estructura de los ergs puede aparecer definida por gourds o dunas piramidales con forma de estrella. Los ergs compactos se caracterizan porque los pasillos, de tipo gasi, están cerrados a causa de que las alas de las barjanas forman brazos dunares que se apoyan en las construcciones longitudinales. Esta estructura compartimentada favorece la formación de profundos alveolos de vertientes abruptas. Cuando la malla se hace más densa hablamos de un akléÁrabe formado por dunas poco elevadas y con predominio de elementos transversales.

    La génesis de los ergs es muy compleja, debido a su extensión. La mayoría de los autores opinan que el viento sólo forma dunas sobre arenas autóctonas y que los vientos actuales sólo dan un ligero retoque a estructuras estables.

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