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Las precipitaciones son siempre en forma de nieve, por lo que el proceso de formación de neviza y hielo glaciar es continuo. La neviza o firn es la nieve caída sobre la zona de acumulación de un glaciar y ligeramente prensada. La neviza se convierte en hielo glaciar gracias a un proceso de nevización o firnificación, que consiste en la compactación y la recongelación: pérdida de aire y cambio de la estructura cristalina.
El transporte está relacionado con la existencia de grandes glaciares capaces de transportar materiales morrénicos, pulir y formar estrías y acanaladuras en las rocas aborregadas y las paredes del glaciar. La acción de transporte está complementada con las aguas de fusión, tanto superficiales como internas. Bien entendido que esta agua tiene un brevísimo período de acción, durante el verano, en el mejor de los casos. Su acción fundamental se centra en el transporte de parte de los materiales de menor tamaño proporcionados por la abrasión y el lavado de las morrenas. La eficacia del transporte glaciar depende de las características del flujo o las icestroms.
En los glaciares se dan fuertes vientos superficiales que arrastran importantes cantidades de cristales de hielo y arenas si las hay.
El depósito
glaciar típico es la morrena. En la zona
marginal de fusión aparecen colinas de grava llamadas kames
.
El kame, y las terrazas
de kame, señala
el límite del hielo en estado de recesión. Si la corriente
de agua glaciar desemboca en un lago la carga depositada forma un delta
de kame. Estas gravas pueden colmatar las cubetas y los
canales
en formaciones que pueden quedar resaltadas, llamadas esker
u oesar. El material
aportado por el glaciar en estas
formaciones aparece rodado y clasificado debido a la acción de las
aguas corrientes.
Por delante se desarrolla
la zona proglaciar o fluvioglaciar.
La zona fluvioglaciar es aquella en la que
encontramos la actividad
de las aguas de fusión del glaciar. Los procesos de accionamiento,
transporte y acumulación son los propios de las
aguas corrientes, sobre todo los relativos a la arroyada
elemental. Esta agua deposita lechos de cantos rodados y
menudos llamados
sandur
.
El sandur se presenta en grandes acumulaciones de
grava, arena y
limo, cruzadas por cursos de agua anastomosados que dependen del aporte
del caudal de agua. Estas superficies aparecen paralelamente al frente
del glaciar, y pueden presentarse con forma de lomas o escalones. En la
zona fluvioglaciar se instalan lagos de aguas clamas que provocan una
deposición
de arenas más finas, por decantación, llamadas varvas.
La deposición que tiene lugar durante el verano tiene derrubios
más gruesos que la de invierno. Esto nos permite conocer la edad
de las varvas. Cuando se desecan estas superficies se ven sometidas a
procesos
de accionamiento eólico, creando extensiones
pedregosas semejantes
a los ergs, y a sotavento regiones de modestas dunas en las que se
encuentran
mezcladas la arena y el hielo. Las morrenas de ablación
configuran
colinas elípticas con vertientes convexas llamadas drumlins
.
Los drumlins son montículos alargados orientados en
la dirección
de la corriente. Normalmente la pendiente es más acusada aguas arriba
que aguas abajo.
Desde la última
glaciación
(Wiurm
)
hace unos 18.000 años,
los hielos no
han hecho más que retroceder dejando al descubierto relieves
heredados. Los relieves típicos que ha quedado exhumados
son: rocas aborregadas, circos, artesas, cubetas, zonas pantanosas,
lagos
y turberas y todas las formas creadas por
los glaciares.
Cuando estas aparecen en plataformas elevadas se llaman fjell
.
Estos relieves, en la actualidad, no sólo aparecen en las zonas
de glaciares activos, sino que se encuentra en toda la extensión
que fue ocupada por los hielos durante las últimas glaciaciones.
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