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La dinámica de vertientes presenta gran variedad de fenómenos, tanto en masa como por elementos. La movilización de elementos está dominada por la crioturbación y la gelifluxión.
Los efectos de la
crioturbación
varían dependiendo de las características del material afectado.
Hay que distinguir las geliestructuras,
desarrolladas
en profundidad, y las figuras,
ligadas a los materiales
superficiales. Entre las geliestructuras
encontramos repliegues
debidos a la compresión del mollisol
sobre el permafrost.
Si la congelación es brusca, prolongada y acentuada se abren grietas
de hielo que ejercen fuertes presiones laterales, hasta el punto de
provocar
cabalgamientos entre ellas. Todo ello conlleva la distribución
organizada
de zonas de piedras y vegetación. Cuando se presentan en superficies
más o menos horizontales se estructuran en redes con mallas de
dimensiones
variables, llamadas nets
o suelos poligonales. El
tapiz vegetal de la tundra
presenta abultamientos de césped almohadillado llamados thufurs
o hummocks, de planta
poligonal rodeados por bandas
de piedras. La pendiente provoca la apertura de los polígonos,
estirándose
hasta adoptar una estructura en bandas paralelas. Es en este dominio
donde
aparecen los pipkrakes
vistos en la crioturbación,
ya que está dominado por la presencia de hielo en ellas.
La gelifluxión es un tipo de solifluxión dominada por la presencia de hielo en el suelo, que es descongelado durante el verano, lo que proporciona grandes cantidades de agua líquida. El permafrost no deshelado se comporta como plano de deslizamiento para las lenguas fangosas. Podemos distinguir entre los bloques canalizados, los mantos de barro y las coladas de bloques que se deslizan por pendientes débiles. La vegetación de tundra puede dificultar el desplazamiento del fango. En las pendientes abruptas se puede desgarrar la cubierta vegetal.
Todos estos procesos aportan grandes cantidades de carga a los cursos de agua. Estos tienen un régimen claramente contrastado, en función de las épocas de hielo y deshielo. La arroyada difusa tiene una presencia notable al comienzo de la estación del deshielo, ya que el suelo helado impide la infiltración del agua. Esto asegura el lavado de las partículas más finas.
Los grandes agentes de transporte que actúan en este dominio son las aguas corrientes y el viento, aunque este sólo tiene auténtica significación morfogenética en el contacto con el dominio glaciar. La originalidad de las aguas corrientes se debe a su alternancia entre épocas heladas con escasa circulación y épocas de fusión con gran abundancia de caudal, muy frecuentemente de carácter catastrófico. Los ríos que desembocan en el océano glacial Ártico se deshielan antes en la cabecera que en la desembocadura. Las aguas de fusión se encuentran con una potente barrera de hielo que generan extensas llanuras de inundación.
Los modelados de las vertientes presentan cuatro tipos fundamentales: las vertientes de gelifracción, las de gelifluxión, las que tienen rellanos goletz y las que tienen canales de aludes.
Las vertientes de gelifracción se deben a la fragmentación de las rocas coherentes por efecto de la crioclastia. Presentan una sucesión de agujas y pináculos fruto de las debilidades presentadas por las diaclasas. A los pies de estas vertientes se forman conos y taludes continuos notablemente regulares, solo rotos por los efectos de la arroyada del agua de fusión.Las llanuras periglaciares son las formadas por los desbordamientos de los ríos árticos durante las avenidas estivales. Estas llanuras son más anchas de lo habitual a causa de la zapa de los hielos flotantes y las redes de lechos anastomosados ligadas al régimen de deshielo. En ellas encontramos lagos, pantanos y turberas, separados por barreras arenosas o limosas. Durante el invierno se forman lentejones de hielo de segregación en las zonas cubiertas de agua. Los cerros de tundra más estables se llaman hidrolacolitos o pingosLas vertientes de gelifluxión las encontraremos en aquellas pendientes que estén formadas por materiales arcillosos que favorezca la solifluxión. Presentan un aspecto caótico producto de la naturaleza de los movimientos masivos en pendiente. En laderas poco pronunciadas aparecen los suelos poligonales. Cuanto mayor es la pendiente mayor es la presencia de coladas de barro, nichos de solifluxión y caballones. En estas vertientes la arroyada difusa provoca surcos vivos.
Las vertientes con rellanos goletz están organizadas en escalones más o menos horizontales de un centenar de metros de anchura y separados por taludes de varios metros de altura. Esta estructura permite la diferenciación nítida de las formaciones superficiales. Los elementos más groseros se localizan en los taludes, mientras que los finos se dispersan en la llanura, que incluso adopta formaciones de suelos poligonales.
Las vertientes con canales de aludes se localizan en los sectores con grandes cantidades de nieve, capaz de provocar avalanchas. Se observan grandes y profundos surcos, rectilíneos, que han sido excavados por los aludes. Eventualmente han podido ser retocados por la gelifracción. Los conos de derrubios reúnen los fragmentos en el fondo de las avalanchas, transportados por la nieve.
Cuando el núcleo helado de estos cerros desaparece, los pingos se colapsan y se pueden formar cavidades, a lo que se llama tremocarst, por analogía. La depresión formada por el pingo colapsado forma alas caracterizadas por su fondo plano, a veces cubierto por un lago. Las depresiones pueden unirse formando valles de alas y drenajes arrosariados. Los glacis de acumulación son el elemento de enlace con las llanuras. Están formados por conos detríticos coalescentes, poco potentes y notablemente rectilíneos, ya que son producto de la arroyada difusa. Los cursos de agua estacionales que aparecen sobre turberas generan valles en cuna poco profundos.
El modelado eólico sólo tiene importancia en la zona de contacto con el dominio glaciar. Se expresa en huecos y acanaladuras debidas a la corrasión, campos de piedras pulidas y afacetadas y pequeñas dunas de arena mezclada con nieve. Pero la acción eólica más original es la decantación de loess, constituida por polvos limosos procedentes de los desiertos fríos y la demudación de las morrenas.
El desierto de gelivación implica la ausencia de vegetación, escasez de lluvias y por lo tanto una gelifracción y gleifluxión limitadas. El transporte de las partículas es producto de la gravedad y de la acción eólica. Las pocas lluvias se deben a la presencia del anticiclón ártico, por lo que los desiertos de gelivación se encuentran en las proximidades del océano glacial Ártico. Es, pues, un tipo periglaciar seco.
El subdominio periglaciar de tundra está vinculado a climas más húmedos, y ligeramente más templados. La gelifracción y la gelifluxión actúa con toda su eficacia. La existencia de permafrost permite diferenciar un tipo periglaciar húmedo. En los tipos sin permafrost tienen más importancia los movimientos en masa, y no son despreciables los efectos de los fuertes vientos.
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