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Geomorfología
Dominios morfoclimáticos

Dominio de la selva tropical

    Este dominio morfogenético se circunscribe al ámbito de los climas tropical seco y húmedo, clima ecuatorial lluvioso, y las zonas más húmedas del clima monzónico y de los vientos alisios en el litoral, con menos tres meses de sequía en donde el bosque ecuatorial domina la biocenosis. Estamos, pues, ante un régimen de biostasia.

Sistema morfogenético

    En el domino de la selva tropical la persistencia constante del calor y de la humedad favorece los procesos de meteorización química y biológica. Esto favorece la existencia de relieves suaves con vertientes recubiertas de alteritas bajo el manto forestal, que no se ven más que en los afloramientos rocosos.

    Las acciones meteóricas de naturaleza química combinan los efectos de la disolución, la hidratación y la hidrólisis de los silicatos, que continúan actuando aún en la estación seca. El agua acumulada en el suelo permiten asegurar su continuidad hasta las siguientes lluvias.

    Esta degradación continua de la roca, con muy poca actividad de los agentes de transporte, crea la laterización de los suelos y produce los suelos ferralíticos característicos de las selvas densas.

    La laterizaciónLatín, later: ladrillo consiste en un proceso de meteorización química generalizada y profunda en la que el sílice y las bases son extraídas, por la lixiviación, de la roca madre, en la que se producen concreciones de hierro y aluminio. Son depósitos residuales de color rojo asociados a relieves de superficie plana. En realidad el proceso no se circunscribe sólo a la formación de suelo (latosoles) sino que es un auténtico proceso morfogenético.

    Las lateritas se presentan de tres formas: las arcillas lateríticas, la costra dura y el horizonte con nódulos. En general las arcillas lateríticas son blandas, se encuentran en profundidad y que se endurecen en contacto con el aire; formando la costra dura o murram. Entre ambas puede aparecer un horizonte en el que  se observan lentejones o nódulos. Modernamente también se conoce con el nombre de duricostra o plincita.

    El ataque a estas costras duras es muy lento, en forma de desagregaciones granulares, descamaciones y exfoliaciones a lo largo de las diaclasas curvas. Los bloques desprendidos sufren una rápida alteración.

    Los procesos de transporte se alimentan de los fragmentos desprendidos de las lateritas. Predomina la reptación, activada por las continuas gotas de agua y los animales excavadores, así como la arroyada elemental.

    Sin embargo, cuando la cubierta forestal desaparece se producen espectaculares fenómenos de movimientos en masa. Éstos se pueden activar por la roturación del bosque, o la zapa de los ríos en las vertientes más pronunciadas. Se pueden observar tanto fenómenos de deslizamiento, en los frentes de alteración, como procesos de solifluxión.

    Las aguas de los ríos aseguran la evacuación de los productos procedentes de las vertientes. A pesar de la importancia de las infiltraciones y la evapotranspiración, la abundancia de las precipitaciones y su regularidad asegura la existencia de ríos caudalosos. El agua de estos ríos presenta un color rojizo o amarillento, debido al alto contenido de arcilla en suspensión. La alta cantidad de carga sólida implica una cierta ablación bajo el bosque denso, pero la erosión mecánica sobre las rocas coherentes es insignificante, incluso en los principales ríos, ya que los fragmentos son demasiado pequeños.

Modelado del relieve

    El sistema morfogenético da lugar a tres tipos de relieve diferenciados: los modelados en las alteritas, los afloramientos rocosos y el modelado de las calizas.

Los modelados sobre alteritas

    Las alteritas, más propiamente mantos de alteración, no son otra cosa que rocas que han sufrido procesos de alteración química. Afectan a amplias llanuras forestales suavemente onduladas y cortadas únicamente en los lugares en los que las aguas corrientes han logrado hacer una incisión. Éste es el paisaje de los escudos de las latitudes bajas. Las colinas tienen forma circular, se elevan unas decenas de metros y presentan un radio de varios kilómetros. Su nota más característica es que su base presenta una pronunciada pendiente, a menudo la mayor de la colina (unos 25º), con lo que se observa una notable discontinuidad en el contacto con los anchos pasillos, que son recorridos por las aguas corrientes. A estas formaciones se les ha dado el nombre, un tanto poético, de «media naranja».

    El modelado de estas colinas es el resultado de la ablación areolar combinada con los procesos de reptación y de arroyada difusa. Esta curiosa formación se explica por la escasez de fragmentos libres y su notable regularidad, que impide una gradación, como la que tiene lugar en los glacis otras regiones. Además, la arroyada ejerce una labor de zapa suficientemente eficaz para desalojar la carga aportada. Los deslizamientos y hundimientos locales provocan perturbaciones en la regularidad de la pendiente.

    Estas colinas llevan asociadas la formación de un criptorrelieve ya que en el núcleo de las mismas existe roca sana, generalmente granito, a la que aún no ha llegado el proceso de alteración. En su interior se están moldeando las formas típicas el relieve sobre rocas metamórficas.

    Una de las características más sorprendentes de este país es la relativa escasez de los cursos permanentes, y sobre todo de su comportamiento errático. Esto es producto de su escaso poder de incisión y la notable planitud de los pasillos que recorren. Los lechos fluviales tienen rasgos peculiares. Incluso en ríos caudalosos, como el Congo o el Mekong, su perfil longitudinal es notablemente irregular. Esta irregularidad se expresa en la existencia de tramos tranquilos y grandes cataratas o rápidos en casi cualquier parte de su recorrido. Las aguas tranquilas se encuentran sobre las cuencas arcillosas o arenosas y las cataratas y rápidos sobre los escasos afloramientos rocosos (más o menos desgastados). Esta incapacidad de las aguas para regularizar el perfil de los ríos se debe a dos factores: la escasez de carga sólida competente y la dureza de las pocas rocas que afloran.

    El perfil transversal también tiene sus peculiaridades. El lecho menor apenas está encajado, por lo que normalmente tiene una estructura anastomosada y vacilante. El lecho mayor comprende amplísimas zonas forestales que forman áreas pantanosas y lagos de desbordamiento cubiertos por arcillas de decantación.

Los afloramientos rocosos

    El modelado sobre afloramientos rocosos ocupa muy poca superficie, pero sus resaltes llaman mucho la atención en un país notablemente llano. Aparecen de manera dispersa en la selva. Se trata de espigones romos con forma de cúpula o domo, vertientes curvilíneas y muy abruptas. Se les da el nombre de pan de azúcar, en recuerdo del que existe en la bahía de Río de Janeiro. Se trata de formas de erosión diferencial debidas a intrusiones graníticas exhumadas. Cuando aparecen en los bordes del domino pueden ser el núcleo sano de una colina, que ha quedado al descubierto al desaparecer el manto de alteritas que lo cubría. Desde el punto de vista morfoestructural no dejan de ser montes isla.

    Las paredes verticales de los panes de azúcar, inmersos en una atmósfera húmeda, muestran las huellas de la desagregación granular y la descamación. Se pueden apreciar las cicatrices de la exfoliación guiada por las diaclasas curvas propias de las rocas cristalinas. La base sufre una intensa descomposición química debido a que ahí la presencia de agua y vegetación es permanente. En las cumbres aparecen cubetas excavadas  por un intenso proceso de alteración debido a que ahí se estanca el agua, y también hay vegetación. A lo largo de la pendiente observamos acanaladuras verticales separadas por tabiques redondeados a manera de tubos de órgano. Se atribuyen a la acción de la escorrentía concentrada, y continuada. Una vez formada la debilidad el agua ataca verticalmente la roca de manera reiterada.

    También son de destacar las barras cuarcíticas de origen apalachense, cuyo origen se encuentra en los antiguos plegamientos precámbricos. Se trata de elevaciones vigorosas muy poco desgastadas de notable longitud. Presentan grandiosos escarpes con rupturas de pendiente muy marcadas a la manera de los panes de azúcar, sello de identidad de los relieves en este dominio. Al ser atacados en la base determinadas partes de la pendiente quedan en extraplomo y terminan cayendo por la llamada al vacío.

El modelado de las calizas

    El modelado de las calizas en el domino de la selva tropical tiene algunas peculiaridades. Afectan a regiones pequeñas situadas, generalmente, en los bordes de los grandes escudos, o fuera de ellos.

    La originalidad de estas formaciones cársticas radica en la abundancia de hums notablemente separados y la diversidad del modelado que le da un aspecto ruiniforme, llamado turmscarstAlemán. Los hums se elevan centenares de metros sobre una llanura pantanosa formada por poljés colmatados con arcillas de descalcificación. La imagen más característica de este paisaje es la del delta del Mekong. Los hums adquieren el aspecto de un espigón vertical estrangulado por la base y con la cumbre plana, llamados kegelcarstAlemán, kegel: bolo. En Cuba se llaman mogotes.

    Por supuesto encontramos otras formas propias del relieve cárstico como las dolinas y las uvalas, que tienen cierta extensión y están recubiertas por arcillas de descalcificación.

    Al igual que en los relieves cristalinos, el ataque permanente del agua en la base de los hums garantiza la verticalidad de las vertientes y la ruptura de pendiente. Los lapiaces puntiagudos ponen de manifiesto la eficacia de la disolución superficial. Sin embargo, la velocidad de la carstificación es un asunto en debate, ya que las altas temperaturas reducen la cantidad de anhídrido carbónico en el agua, aunque la abundancia de lluvias podría paliar este problema. Además, los hums tienden a ser colonizados por la vegetación más xerófila, más rica en ácidos y anhídrido carbónico.

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