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Geomorfología
Hidrografía

Influencia de la estructura geológica en la red hidrográfica

    La litología influye de manera decisiva en el grado de ramificación de la red hidrográfica. En países calizos la red hidrográfica tiende a ser laxa, poco ramificada y con amplios interfluvios. Parte de la red es subterránea. En países de rocas cristalinas o arcillosas la red hidrográfica es más densa, y deja en los interfluvios pequeños resaltes.

    Las redes hidrográficas presentan, en ocasiones, un aspecto geométrico típico de la dependencia respecto a la estructura tectónica. Frecuentemente tienen o un aspecto ortogonal o en espaldera, con sus típicos trazados acodados en bayoneta.

    Un elemento del relieve puede organizar la red hidrográfica entorno así. Los trazados pueden ser convergentes, como en las cubetas de erosión diferencial, y divergentes, como en los conos volcánicos o los domos.

    La red hidrográfica también puede adoptar una estructura anular, que traduce la existencia de afloramientos circulares con diferentes niveles de erosión y alternancia de rocas resistentes y deleznables.

Evolución de la redes hidrográficas

    La configuración de las redes hidrográficas no es inmutable, sino que evoluciona al ritmo de la erosión, ya que esta puede hacer aflorar diferentes tipos de materiales o dar acceso a otras unidades de relieve. Los dos fenómenos más relevantes son la captura y el derrame.

Captura

    Una captura es la captación de un tramo de un curso de agua por otro. Implica que la erosión del río captador es mayor que la del captado, destruyendo, localmente, el interfluvio que separa los dos valles.

    La captura se produce por la erosión remontante de la cabecera del río captador hasta alcanzar los dominios del río capturado. En el antiguo curso de agua del río captado aparece un valle muerto, aunque puede que se desarrolle otro río a partir de las aguas recogidas en la región abandonada.

    En el punto de contacto aparece un codo  de captura, que corresponde a un brusco cambio de dirección en el curso del río y que indica la dirección del río capturado y del captador. Además, el río capturado suele tener una posición colgada, puesta de relieve por una ruptura de pendiente.

    En las capturas la litología tiene un papel decisivo, ya que es necesaria la existencia de series sedimentarias contrastadas ante la labor erosiva.

    Existe otro tipo de capturas, las capturas tangentes, que generalmente se presentan entre distintos brazos de un mismo río, y que consiste en la zapa del interfluvio por la evolución de las partes cóncavas de sendos meandros consecutivos. La captura acorta el recorrido y aumenta la pendiente, por lo que parte del meandro capturado queda abandonado, formando un lago con forma de media luna. Este fenómeno es frecuente en las partes bajas de los grandes río, sobre todo en los deltas y las zonas de acumulación.

Derrames

    Los derrames corresponden a la irrupción espontánea del agua de un río en otro, saltándose el interfluvio por un punto bajo. Este fenómeno aparece en caso de grandes crecidas y en ríos con altos grados de acumulación de materiales, que permiten la colmatación del cauce, el cual busca otros caminos. Se localizan en las llanuras de relleno y en los piedemontes de las altas montañas, donde la acumulación masiva de materiales en los conos aluviales terminan por difuminar las líneas divisorias.

    Los movimientos orogénicos también pueden provocar derrames, ya que si es lo suficientemente rápido puede provocar desvíos, y hasta inversión de la dirección del drenaje.

    Los mecanismos de captura y derrame están, muy frecuentemente, ligados a la existencia de países cársticos donde la red hidrográfica excava la roca en función de debilidades puntuales, que pueden converger más o menos rápidamente, aunque el curso de agua provenga de lugares diferentes.

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